La importancia de la figura paterna en el desarrollo de la personalidad es indiscutible. Además, afecta a un área central de nuestras vidas: el trabajo. Las actitudes dentro de nuestras carreras profesionales vendrán marcadas por el tipo de relación que tuvimos con nuestros padres durante la infancia, señala un psicólogo estadounidense. Niños y niñas aprenderán de ellos cómo comportarse para ser competitivos, ambiciosos, pasivos o felices con lo que hacen. Tocar a los bebés, hablarles, pasar tiempo con ellos y mantenerse en una actitud participativa con los hijos durante toda la vida, resulta primordial. Por Marta Morales de Tendencias Científicas.
l éxito, el fracaso o la actitud que tengamos en nuestras
carreras profesionales en la edad adulta depende del tipo de padre
que hayamos tenido. Al menos, eso es lo que afirma el psicólogo
estadounidense
explica el autor, entre los 10 y los 18 años, los padres producen
que en las adolescentes crezca el sentido de la competencia. Si ese
sentido no se interioriza, porque el tipo de padre no lo
posibilita, la mujer sufrirá grandes desventajas en su lugar de
trabajo.
Falta de confianza, que le llevarán a no arriesgar en la
consecución de objetivos; sentimientos de inferioridad, así como
deseo de no parecer demasiado mandona entre los compañeros
masculinos; intento de conseguir la aprobación de los jefes
varones, no ya por los propios logros laborales, sino por
comportamientos infantiles o de aprovechamiento de la propia
belleza, serán consecuencia de su falta de confianza en sí
mismas.
Para hombres y mujeres, por tanto, resulta crucial tener una buena
relación con su padre para poder desarrollar una personalidad
segura y confiada en el futuro, a nivel laboral y a todos los
niveles. Por eso, Paulter aconseja a los nuevos padres que se
impliquen: tocar a los bebés, hablarles, pasar tiempo con ellos y
mantenerse en una actitud participativa con los hijos durante toda
la vida resulta primordial.
En el caso de padres divorciados, en la que la ausencia suele ser
casi inevitable, da recomendaciones muy específicas: si uno no
quiere convertirse en un padre del tipo ausente por el hecho de no
vivir bajo el mismo techo que sus hijos debe: no criticar a la
madre de éstos, aprovechar cada minuto que tenga para estar con
ellos; en ese tiempo, actuar como si viviera siempre con ellos, y
evitar lo que él llama el síndrome del padre Disneyland, esto es,
que intente ganarse el cariño de sus hijos comprándoles todo lo que
quieran. El futuro laboral de los hijos e hijas podría estar en sus
manos.
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lu_k_ari10@hotmail.com