La rotación de la Tierra cada 24 horas constituye una especie de reloj natural. Un patrón mucho más exacto para la media del tiempo lo ofrecen los modernos relojes atómicos. La sincronización entre el ritmo muy preciso de estos relojes y el ritmo menos exacto de la rotación terrestre exige introducir, cada pocos años, un segundo intercalado o adicional en el estándar del tiempo oficial atómico, algo que desde 1972 se ha realizado en 23 ocasiones. Se trata, no obstante, de una medida que suscita actualmente un intenso debate entre los científicos, dado que podría estar en juego el funcionamiento correcto de importantes sistemas de comunicación e información. En consecuencia, el segundo adicional previsto para 2006 podría aplazarse. Por Mario Toboso de Tendencias Científicas.
a rotación de la Tierra ha constituido desde siempre un reloj natural frente al cual debían cotejarse todos los relojes mecánicos o artificiales, desde el simple reloj de péndulo hasta los relojes atómicos más modernos. En el año 1900, el segundo fue definido, en términos de la rotación de Tierra, como la unidad de tiempo equivalente a la fracción 1/86.400 de la longitud media del día (86.400 es la cantidad de segundos que hay en 24 horas).
No obstante, la rotación de la Tierra no es un reloj absolutamente exacto. Aunque de manera muy lenta, el ritmo marcado por este reloj natural varía. Diferentes fenómenos físicos se combinan para producir esta variación. Los dos más relevantes son la atracción gravitatoria de la Luna sobre la masa de agua de los océanos y mares de la Tierra (que provoca las mareas), y la fusión de los glaciares.
La fricción generada por el movimiento de las mareas domina como factor de frenado de la rotación terrestre. Por otra parte, bajo la influencia de la gravedad, las masas de hielo derretido de los glaciares son arrastradas desde zonas altas hacia zonas más bajas, lo que provoca un aumento muy ligero de la velocidad de rotación de la Tierra. La incertidumbre para predecir cuándo se derretirán esas masas de hielo constituye una dificultad a la hora de estudiar la variación de la rotación de la Tierra.
Un nuevo patrón de medida
Hasta mediados del siglo XX, para determinar el patrón de medida del tiempo se utilizaba el periodo de rotación de la Tierra sobre su eje con relación a las estrellas. Se mantuvo esta práctica, aunque desde finales del XVIII se sospechaba que dicha rotación no era enteramente uniforme.
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camilña