El proyecto, basado en el pago de peajes, tiene una duración de siete meses, y en septiembre los suecos decidirán en referéndum si se sigue utilizando.
a tecnología RFID sirve para la identificación de objetos a distancia mediante radiofrecuencia. Está implantada, sobre todo, en los supermercados, como un sistema para saber exactamente cuántos productos están en el almacén, en las estanterías o se han vendido. Esta tecnología, muy conocida y consolidada, proporciona una identificación inequívoca, motivo por el cual se ha integrado en las arterias del corazón de la ciudad de Estocolmo para gestionar el tráfico: el resultado de aplicar el sistema, ideado para que los habitantes cambien de hábitos y cojan los medios de transporte públicos en vez del coche para ir al centro, es que se ha logrado reducir en un 25 por ciento el volumen de tráfico en esa zona (en el primer mes de su puesta en marcha), con un incremento del uso del transporte público de 40.000 usuarios más cada día.
El sistema consiste en que todos los coches registrados en Suecia que se adentran de lunes a viernes en un área de 24 kilómetros cuadrados del centro de la ciudad (donde se han instalado 18 puntos de control, con cámaras digitales y sensores para la identificación de vehículos) tienen que pagar por ello. El coste varía en función de la hora del día. En horas punta (7.30 a 8.30) el precio es de dos euros, a otras cuesta uno. Entre las 18.30 y las 6.30 circular por esa zona es gratuito. En días festivos tampoco tiene coste. Existe una tarifa máxima al día de seis euros. Ambulancias, taxis, autobuses y coches respetuosos con el medio ambiente están exentos del abono. El usuario elige si prefiere pagar (para ello tiene un plazo máximo de cinco días, si no se abona pasado este lapso se genera una multa) directamente sobre su cuenta bancaria o en efectivo en pequeños comercios y quioscos.
El cargo se genera automáticamente, a través de internet, una vez identificado el vehículo al pasar por los puntos de control. Este reconocimiento puede hacerse de dos maneras: bien (con tecnología RFID) el propietario del vehículo tiene la opción voluntaria de pegar una tarjeta o etiqueta electrónica del tamaño de un paquete de tabaco en el cristal delantero junto al espejo retrovisor del interior del vehículo; o bien no instala nada y la identificación se efectúa cuando unas sofisticadas videocámaras leen la matrícula. Un software gestiona las imágenes. El sistema registra al día el paso de una media de 350.000 vehículos. Y es que la complejidad del proyecto, diseñado, implantado y operado por IBM, no está en las tecnologías utilizadas sino en la integración de todas ellas en los procesos.
El fin del proyecto encargado por el Ayuntamiento de Estocolmo era reducir los atascos, mediante un cambio de hábitos de la población, y mejorar el medio ambiente. Como muestra del impacto conseguido está el hecho de que han tenido que reprogramar los horarios de los autobuses urbanos porque llegaban antes de la hora prevista. De paso, también se ha reducido el número de multas en un 29 por ciento.
Para que el sistema basado en pago de peajes en determinadas horas del día tuviera éxito, el Gobierno sueco y el ayuntamiento de la ciudad invirtieron en infraestructuras de transporte público. Esto es, 12 líneas rápidas de autobús nuevas, la ampliación del servicio en 18 líneas y 1.800 nuevas plazas de aparcamiento en estaciones de tren de cercanías, fuera del centro de la ciudad. Todo lo recaudado durante los siete meses en que se aplicará el sistema se destinará a mejorar los transportes públicos. El 17 de septiembre, los suecos están invitados a votar en un referéndum si continúa en funcionamiento este modelo.
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