Crear un robot del tamaño de una mosca que sea capaz de volar en espacios interiores sólo puede tener una fuente de inspiración: la propia Naturaleza. Un equipo de científicos suizos ha conseguido fabricar un artefacto volador autónomo con capacidad de ver obstáculos en interiores. La finalidad del desarrollo de esta máquina será realizar misiones de búsqueda y rescate en espacios cerrados. Y aunque ahora mide 36 centímetros, en el futuro este robot tendrá el tamaño de una mosca común. Por Yaiza Martínez de Tendencias Científicas.
na nave autónoma y ultraligera que imita a las moscas, que pesa
sólo 10 gramos y mide 36 centímetros, está siendo desarrollada por
un equipo de investigadores de la Escuela
Politécnica Federal de Lausana, en Suiza. Dirigidos por el
científico Dario
Floreano, la aeronave será utilizada para misiones de búsqueda
y rescate.
Está inspirada en sistemas biológicos, en los que se ha basado el
desarrollo de su autonomía de navegación aérea, así como en otros
robots voladores ultraligeros creados con anterioridad. El proyecto
pretende desarrollar chips neuromórficos para el procesamiento de
imagenes, así como estructuras controlables que hagan que la nave
sea capaz de volar en el interior de los edificios o en pequeños
espacios exteriores utilizando su visión artificial para hacer
llegar información a sus usuarios.
La capacidad de volar en interiores requiere de características no
necesarias en el caso de robots voladores de exterior. Entre ellas,
un tamaño pequeño, la posibilidad de volar despacio para asegurar
un óptimo control a distancia, muy poco peso para mantenerse en el
aire, artefactos electrónicos de bajo consumo energético, así como
sensores y controles inteligentes para captar las texturas de los
entornos en los que se hallen.
Imitando a la Naturaleza
Según declaran los investigadores en la descripción del proyecto
publicada en la web del Laboratorio de Sistemas Inteligentes, por
esta razón se están desarrollando chips neuromórficos para la
visión, así como estructuras controlables.
El proyecto se ha articulado en torno a tres líneas de
investigación: la del desarrollo de microrobots voladores, de chips
neuromórficos de visión, y de estrategias de control adaptables.
Las características técnicas han sido explicadas en el portal
Infoscience
de la Escuela Politécnica de Lausana.
Estos dos últimos puntos se están llevando por imitación de la
Naturaleza, que ha inspirado a los investigadores a partir de la
tecnología biológica implícita en los insectos voladores. Micro
helicópteros y micro aviones recrean las características de estos
insectos, con los que los científicos intentan comprender los
mecanismos y estrategias minimalistas que utilizan los insectos
para volar.
Muchos investigadores han utilizado ya esta fuente de inspiración
para desarrollar robots, pero ninguno ha logrado reproducir un
sistema artificial que vuele en interiores, según ha declarado para
la revista Discovery
Channel otro director del proyecto, el científico
Jean-Cristophe Zufferey.
Un espacio interior es muy difícil de recorrer, puesto que suele
contener objetos que esquivar, pero la naturaleza ya ha conseguido
ciertas características tecnológicas de las que se puede aprender.
Por ejemplo, para conseguir sobrevolar alrededor de determinados
obstáculos, como paredes, esquinas, muebles, etc., los robots
necesitan ver dichos objetos, así como poseer la capacidad
inteligente de esquivarlos.
Menos convencional
En un robot convencional, se utilizarían para conseguir esta
destreza potentes recursos informáticos, cámaras de alta resolución
o sensores a distancia. Pero estos componentes pesan demasiado, y
cuanto más pesada es una nave, más rápido debe volar para
mantenerse en el aire, lo que dificulta la navegación en espacios
interiores. La solución: que la micro nave lleve sus propios
ojos, que le permitan tener un campo de visión amplio.
En la biología, esto se consigue gracias a las neuronas sensitivas
y móviles que responden a las imágenes gracias al movimiento a
través de las retinas. Las imágenes percibidas contienen
información acerca de las distancias, formas y texturas de los
objetos visibles, lo que permite al insecto tomar decisiones.
Los investigadores han incorporado esta alta tecnología natural a
su creación. Para ello, instalaron dos pequeñas cámaras de baja
resolución en cada una de las alas del robot volador, mientras un
giroscopio del tamaño de un microchip mantiene la estabilidad del
artefacto durante el vuelo. Un procesador de señales y un programa
informático de control aportan al vehículo la capacidad de tener un
comportamiento autónomo durante el vuelo.
Un experimento reciente con el insecto artificial permitió probar
la nave. Fue realizado en una habitación de siete metros cuadrados
con paredes pintadas con franjas verticales blancas y negras. El
robot consiguió volar en su interior de manera autónoma durante
casi cinco minutos.
Ahora, el equipo científico trabaja para reducir aún más el tamaño
de la nave con el fin de que sea tan pequeña como una mosca común,
y en conseguir que tenga la habilidad de ajustar su altitud durante
el vuelo.
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He de aqui el dicho : Por si las moscas!
Dejá de postear refranes y ponete a hacer milagros ;)
como estas