Una investigación realizada en la Universidad de Washington ha descubierto que es posible crear orden en un sistema complejo introduciendo desorden. Utilizando una red de osciladores o péndulos, comprobaron que si introducían fuerzas aleatorias a cada uno de los osciladores, el sistema adquiría un orden y los osciladores se sincronizaban unos con otros. El descubrimiento arroja nuevos elementos sobre los comportamientos de los sistemas complejos y puede tener aplicaciones más allá de la física, por ejemplo en el campo de la neurología. Por Yaiza Martínez de Tendencias Científicas.
l desorden puede producir orden, según un estudio computacional
realizado por un grupo de físicos de la Washington
University de St. Louis. El estudio descubrió que se puede
generar orden en el funcionamiento de un sistema complejo
introduciendo desorden en él, tal como explican en un artículo
publicado en la revista Physical
Review Letters.
Lo han comprobado trabajando con una red de osciladores o péndulos
interconectados, a los que se aplicaron distintas fuerzas. Si la
aplicación de estas fuerzas seguía un orden, los distintos péndulos
comenzaban a comportarse de manera caótica, meciéndose sin ninguna
sincronía entre ellos.
Por el contrario, y para sorpresa de los investigadores, si
introducían el desorden, esto es, si aplicaban fuerzas aleatorias a
cada uno de los osciladores, el sistema adquiría un orden y los
osciladores se sincronizaban unos con otros.
¿Magia?
Sebastián F. Brandt, estudiante graduado en arte y ciencia en esta
universidad y director de esta investigación, ha explicado en un
comunicado
de la mencionada universidad que, aunque parezca ilógico, lo que
sucede es que cuando se introduce desorden en este sistema, cuando
las fuerzas que actúan sobre los péndulos son aleatorias, el caos
que antes estaba presente en el sistema desaparece, y aparece el
orden.
Este hecho sorprende a los físicos. Las investigaciones acerca del
papel del desorden en los sistemas complejos aún son demasiado
recientes, por lo que todavía no se comprende bien este fenómeno.
No obstante, los investigadores esperan que estos resultados puedan
aportar nueva luz a las investigaciones sobre los sistemas
complejos.
En la Naturaleza existen multitud de sistemas complejos cuyos
componentes se hallan interconectados, por lo que el descubrimiento
sobre los osciladores puede tener aplicaciones más allá de la
Física.
Es el caso, por ejemplo, de las neuronas, las células cerebrales,
que están interconectadas unas a otras. Así, los movimientos de
unas influyen a las otras, y en ellas se produce una actividad
eléctrica repetitiva que puede influir en la actividad de las
neuronas más cercanas. Por lo tanto, las neuronas muestran una
actividad sincronizada como respuesta a determinados estímulos
Sistemas no-lineales
El modelo de sistema empleado para esta investigación, al igual que
el sistema neuronal, tienen un punto en común: ambos son sistemas no
lineales. Eso quiere decir que son sistemas que muestran un
comportamiento que no es igual a la suma de los comportamientos de
cada uno de sus componentes. Es decir, estos sistemas son mucho más
que la suma de sus partes.
Los sistemas lineales permiten realizar algunas suposiciones y
aproximaciones matemáticas, así como predecir algunos resultados.
En los sistemas no lineales, por el contrario, resulta a menudo muy
difícil, o imposible, predecir los comportamientos con respecto a
determinada variable (por ejemplo, el tiempo).
Asimismo, en los sistemas no lineales no existe una relación lineal
entre las fuerzas que se aplican y los desplazamientos que
producen. Un ejemplo es el de un niño que se columpia. Si le
estamos empujando, por más fuerte que le demos, su altura sólo
alcanzará hasta un punto, y no seguirá aumentando proporcionalmente
a la fuerza que apliquemos al empujarle, aunque al principio sí lo
haga.
Otro caso es, por ejemplo, que si cuando nos gusta una canción
subimos su volumen, la segunda vez que la ponemos al doble de
volumen que la primera vez que la oímos, no implica que dupliquemos
el placer que sentimos al escucharla.
Básicamente, el estudio de la Universidad de Washington ha servido
para demostrar que el comportamiento de los sistemas complejos
puede ser inesperado, completamente opuesto a lo que podemos pensar
que debe suceder.
Caos, orden y sistema
Tal como ha explicado al respecto el ingeniero Sergio Moriello en
RedCientifica,
un sistema es un conjunto de elementos o partes que interaccionan
entre sí a fin de alcanzar un objetivo concreto. Los sistemas
complejos se caracterizan fundamentalmente porque su comportamiento
es imprevisible.
La mayoría de los sistemas complejos son inestables, aunque se
mantienen delicadamente equilibrados. En general, crecen
progresivamente hasta que llegan al límite de su desarrollo
potencial.
En ese instante, sufren un desorden, una especie de ruptura que
induce una fragmentación del orden pre-existente. Pero después
comienzan a surgir regularidades que organizan al sistema de
acuerdo con nuevas leyes, produciendo otra clase de desarrollo.
El orden y el desorden se necesitan el uno al otro, se producen
mutuamente; son conceptos antagónicos, pero, al mismo tiempo,
complementarios. En ciertos casos, un poco de desorden posibilita
un orden diferente y, a veces, más rico.
Aunque no es posible analizar matemáticamente la evolución de
muchos de estos sistemas, se los puede explorar -sin embargo- a
través de experimentos numéricos (con sistemas informáticos). Esto
se debe a que, desde el punto de vista computacional, son sistemas
irreducibles; es decir, la única forma de estudiar su evolución es
mediante la observación directa (o sea, permitiendo que
evolucionen).
Sistemas computacionales
Para su estudio, en consecuencia, se emplean potentes sistemas
computacionales en donde se simulan sus componentes, sus conexiones
y sus interacciones, observándose la dinámica emergente, que es lo
que han hecho los científicos de la Universidad de Missouri.
Sin embargo, el caos no es más que un desorden solamente en
apariencia y tiene muy poco que ver con el azar. Aunque parecen
evolucionar de forma aleatoria y errática, los sistemas complejos
tienen -en realidad- un cierto orden interno subyacente.
Por eso, aunque son impredecibles, también son determinables. Esto
significa que su estado futuro está determinado por su estado
actual y obedece estrictas leyes naturales de evolución dinámica,
en forma de complicadas ecuaciones diferenciales no lineales.
Pero estos sistemas son tan irregulares que jamás repiten su
comportamiento pasado, ni siquiera de manera aproximada. Desde esta
perspectiva, el experimento de la Universidad de Washington
introduce en nuevo elemento inesperado en el funcionamiento de los
sistemas complejos que puede resultar útil tanto para el desarrollo
de la física como de otras disciplinas.
Complejidad e imprevisibilidad
Comentando la investigación realizada en la Universidad de
Washington, Sergio Moriello, en declaraciones exclusivas, señala
que este experimento ha demostrado, una vez más, cuán inesperado,
ilógico e imprevisible puede llegar a ser el comportamiento de los
sistemas complejos.
Precisó, sin embargo, que ya era conocido el hecho de que, en un
sistema caótico, se puede controlar su evolución hacia la
estabilidad perturbándolo adecuadamente, con simples correcciones
ínfimas, a fin de forzarlo a tomar uno de los muchos
comportamientos posibles. No debe olvidarse que el caos sólo
superficialmente parece ser desorganizado y aleatorio.
En realidad, es ultrasensible: la más leve modificación puede
modificar y cambiar la dinámica del sistema que lo manifiesta. Así,
un sistema caótico puede saltar de forma espontánea y repetida
desde un comportamiento irregular y azaroso, hasta otro estable y
ordenado, tal como el agua que baja por una cañería en un gorgoteo
desordenado puede formar súbitamente un chorro ordenado.
Estructura disipativa
Por otro lado, la red (en este caso, de osciladores) es un sistema
abierto, una estructura disipativa, que se encuentra
continuamente en estado de flujo, siempre en proceso, y permeable a
la transformación. Para el Premio Nobel ruso-belga Ilya Prigogine,
los sistemas abiertos son estructuras disipativas. Es decir, su
forma o estructura se mantiene sobre la base de una continua
disipación (consumo) de energía. Esta continua circulación
energética que atraviesa el sistema se traduce en
fluctuaciones.
Si la red presenta una baja densidad de componentes, las
fluctuaciones son muy irregulares porque hay poca interacción y los
componentes no propagan bien sus cambios. Es decir, el sistema las
absorbe, por lo que no llegan a alterar su integridad
estructural.
Si la red presenta una gran densidad de componentes, muy por el
contrario, las fluctuaciones de energía que se producen dentro del
sistema se tornan cíclicas: la activación de los componentes se
propaga en forma ondulatoria.
Este proceso perturba al sistema, lo cual genera la potencialidad
de desencadenar una repentina reorganización, una nueva
estructura disipativa. De este modo, el sistema puede mostrar una
respuesta global y sincronizada a determinados estímulos de su
entorno.
Orden, caos y atractores
Por último, se puede decir que el orden y el caos están muy
interrelacionados. Y ambos están ligados a un fenómeno llamado
reorganización que, a su vez, está conectado al concepto de
atractor.
Un atractor es un punto, curva, superficie o volumen extendido en
el espacio-tiempo configurado de manera tal que los sistemas
situados dentro de su esfera de acción tienden a moverse hacia él.
No se trata de una fuerza de atracción, sino que simplemente
representa hacia dónde se dirige el sistema, según sus reglas de
movimiento, según su propia dinámica.
Por intermedio de varios atractores, un sistema caótico es factible
de adaptarse a los cambios y, en consecuencia, de mantener su
estabilidad. Es así que, como se mencionó más arriba, se puede
controlar la dinámica de un sistema caótico perturbándolo
adecuadamente, con el fin de conducirlo hacia alguno de sus
atractores, concluye Moriello.
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Estas observaciones, confirmarían mis sospechas, de que el llamado desorden del sistema, no es mas que la fachada que encubre la ignorancia del observador respecto de la existencia de lo que podriamos llamar "un orden muchisimo mas complejo", que es en definitiva el que regula al sistema en desorden, y que al perturbarlo esperimental y aleatoriamente, este acontecimiento pierde su inmediata complejidad anterior y por tanto se hace menos complejo, mas previsible, dándonos la impresión de que el sistema se ordena.
De cual fuman todos ustedes?
Esta misma teoria podria aplicarse a la compresion de datos? Un archivo que no pueda comprimirse mas por su aproximacion a la maxima entropia (imagen, archivo comprimido -zip-,-rar-,etc), se le podria anadir un nuevo contenido, conocido y controlado para obligarlo a tomar un orden mas estabilizado, y que a su vez pueda ser mas comprimible que el original? Compresion Recursiva?
Una vez más nos reencontramos con las dos caras de una misma moneda. Sin llegar al análisis fundamentalista científico, el análisis conceptual nos lleva, intuitivamente, a percibir este fenómeno a diario.
Será interesante ver como la imaginación nos llevará a la aplicación de este fenómeno, hasta la fecha intuido y ahora también constatado.
¿Se imaginan el poder controlar la Bolsa generando el suficiente ruido para controlar el caos puntual?.
Este no es un descubrimiento importante por sí mismo. Ahora bien, si alguien es capaz de crear un caos que se ajuste a determinado caos para generar un orden, entonces sí!; eso si que será una gran descubrimiento digno de ser patentado.
Perdonen que sea tan pragmático (materialista).
Saludos.
Weird:
El ser pragmático y materialista no es algo que deba ser perdonado.
En lo demás tu análisis es correcto y útil (pragmatismo) por lo que te he de decir que este es solo el primer paso, acto seguido se estudiarán los caos y sus combinaciones a fin de encontrar un medio propicio para el orden.
Como todo en este universo, nos encontramos con una dualidad indefinida. ¿Acaso alguien ha podido definir de manera determinista el orden como para plantear lo contrario? Desgraciadamente la realidad intrínseca del ser humano nos hará siempe comparar una cosa con otra, y cuando una no existiera, nacerá de una derivación deformada de la existente. Entonces, ¿cómo podemos saber realmente si orden es tal o el caos es cual?
Físicamente se puede plantear un modelo de orden de la materia, pero un modelo acotado ¿es extrapolable a un universo mayor? Creo que si matemáticamente determinamos la fórmula del orden (o lo contrario), difícilmente podremos discriminar su composición si lo influenciamos con elementos que ya intrínsecamente se encuentran en dicha fórmula (como por ejemplo el tiempo). Tal acción, produciría una degeneración del concepto.
Lo que está claro es que si ambos términos existieran como tal, nos encontraríamos ante una ecuación variable no lineal, con límites infinitos, por lo que la máxima aproximación a su entendimiento sería su aplicabilidad a un universo finito.
Eso le decía yo a mi madre de jovencillo, "Mamá, mi habitación no está desordenada, es que tú no entiendes mi orden".
¿Me ha robado la teoría?
Saludos.
Hola, interesante tema este....la complejidad....mmmmm que cosa no es compleja hoy en día no?
Les escribo por lo siguiente, alguien sabe ejemplos, de los principios de Edgar Morin ( torbellino, dialógico, holograma) y orden a partir del ruido??
Desde ya muchas gracias Merv