El primer astronauta de Brasil aterrizó el domingo sin problemas en la estepa de Kazajistán, tras un viaje espacial de 10 días con una tripulación rusa y estadounidense que había pasado seis meses a bordo de la Estación Espacial Internacional.
(La) Soyuz ha realizado un aterrizaje suave", dijo un responsable del control de la misión en Moscú después de que la pequeña cápsula Soyuz, ennegrecida tras su entrada en la atmósfera, descendiese en el norte de la estepa de Kazajistán.
Marcos Pontes, un piloto de 43 años de la Fuerza Aérea brasileña, cumplió el sueño de su infancia al convertirse en el primer brasileño en ir al espacio. Con él volvían a la Tierra el estadounidense Bill McArthur y el ruso Valery Tokarev.
Los tres fueron sacados de la pequeña cápsula y se les permitió descansar en unas sillas especiales, envueltos en pieles de animales y mantas para combatir el frío matutino mientras por fin respiraban aire fresco y tomaban una taza de té.
"Estoy muy contento", declaró Pontes, que había llevado una camiseta de la selección brasileña de fútbol para darles suerte en el Mundial que se disputa este verano.
Ondeando una pequeña bandera de su país, sonrió encantado a los fotógrafos. "Quiero decir: gracias por todo", afirmó.
La tripulación había dejado la Estación Espacial sólo tres horas antes. McArthur y Tokarev han sido reemplazados por el cosmonauta ruso Pavel Vinogradov y el astronauta estadounidense Jeffrey Williams, quienes permanecerán allí otros seis meses.
Mientras amanecía cerca de la localidad de Arkalyk, las autoridades rusas les llevaron a un improvisado hospital en una tienda de campaña naranja brillante para comprobar su estado de salud, antes de subirles a un helicóptero y luego a un avión a Moscú.
La Soyuz se ha convertido en el modo más fiable y seguro de ir y volver de la Estación Espacial Internacional.
El levantamiento de una prohibición en el Parlamento de Estados Unidos a la compra por parte de la NASA de servicios espaciales y productos rusos - aprobado por el temor de que pudiera estar ayudando a Irán a desarrollar armas nucleares y sistemas de misiles - permitió que se reanudara el acuerdo para que los rusos lleven a astronautas estadounidenses.
La flota de tres transbordadores de la NASA sólo ha hecho un vuelo fallido desde que el Columbia se destruyó al regresar a la atmósfera en 2003, causando la muerte de sus siete ocupantes.
La agencia espacial estadounidense espera volver a los vuelos en julio tras los últimos trabajos en los tanques de combustible.
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