El telescopio espacial "Spitzer" ha revelado indicios de que los planetas podrían formarse a partir de los restos provenientes de una estrella muerta, anunció la NASA.
l telescopio descubrió un anillo de polvo cósmico alrededor de
un púlsar, que es lo que queda de una estrella después que haya
explotado.
Con el paso del tiempo, los restos del anillo acabarían uniéndose
entre sí para dar lugar a los planetas, explicó en una rueda de
prensa el equipo de investigadores comandado por el astrofísico del
Massachussetts Institute of Technology (MIT) Deepto Chakrabaty.
Los expertos acudieron a la figura del ave fénix para explicar el
fenómeno, puesto que el descubrimiento significa que los planetas
surgen a partir de las cenizas de una estrella.
De confirmarse, el hallazgo supondría una revolución a la teoría de
que los planetas nacen de los escombros que desprenden las
estrellas jóvenes al nacer.
Además, significaría que la formación de nuevos planetas es mucho
más común de lo que se pensaba.
"Estamos asombrados de que la formación de planetas sea un
fenómeno tan universal", aseguró Chakrabarty.
"Los púlsares emiten una gran cantidad de radiación, y aún en
este entorno tan duro se forma un disco de polvo cósmico que se
asemeja mucho a los que hay en torno a las estrellas jóvenes cuando
nacen", dijo Chakrabarty.
Sin embargo, explicaron los investigadores, resulta complicado
pensar que estos cuerpos celestes puedan albergar vida.
Para el astrónomo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA
Charles Beichmann, en estos planetas no hay condiciones atractivas
para la formación de vida.
"Deben de estar entre los lugares más hostiles de nuestra
galaxia", dijo.
Los cielos de estos lugares tan poco idílicos estarían iluminados
por la aurora del púlsar y la temperatura sería bastante caliente,
según opinaron los expertos.
El descubrimiento completa el hallazgo del científico de la
universidad de Pensilvania State Alexander Wolszczan, que en 1992
descubrió tres planetas que orbitaban en torno a un púlsar.
Hasta ahora, no se había podido demostrar que esos planetas
surgieron del anillo de escombros cósmicos que había arrojado la
explosión de la estrella.
El púlsar observado por el "Spitzer", llamado 4U 0142+61,
se encuentra a 13 mil años luz, en la constelación Casiopea.
Se cree que antes fue una gran y brillante estrella, con una masa
10 ó 20 veces mayor que el Sol y que vivió durante 10 millones de
años hasta que hace unos 100 mil años sucumbió bajo su propio peso
y estalló en una explosión supernova.
Los púlsares son estrellas de neutrones que nacen tras una
supernova y son increíblemente densas. Tienen masas de 1.4 veces la
del Sol concentradas en un cuerpo de 16 kilómetros.
Chakrabarty explicó que una cucharada de púlsar pesaría más de 2
mil millones de toneladas.
El resultado de la investigación aparecerá en la edición de la
revista "Nature" que se esta semana. Otros autores del
artículo son Zhongxiang Wang y David Kaplan, ambos del MIT.
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