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Vivimos en un mundo desencantado, de vacío y de descompresión

El revés de la utopía

Es la era de la llegada generalizada, de la telepresencia, de la cibermuerte y el asesinato de la realidad. La era del cyber-reflejo condicionado, del vértigo de la cibermúsica, de los fundidos del inconsciente en una lluvia de imágenes digitales, vértigo espasmódico de señales que se encienden y apagan, del gesto televisivo, del gesto neurótico y ansioso del zapping o el molesto corte del semáforo en las esquinas que parasitan el sistema de interrupciones artificiales y alimentan nuestra dependencia de los efectos especiales. El mundo es percibido como una gran cámara de vacío y de descompresión. Como la ralentización de la exuberancia del mundo. Por Adolfo Vásquez Rocca de Tendencias Científicas.

08 Abr 2006 | TENDENCIAS CIENTÍFICAS
V

ivimos en un universo frío, la calidez seductora, la pasión de un mundo encantado es sustituida por el éxtasis de las imágenes, por la pornografía de la información, por la frialdad obscena de un mundo desencantado.

Ya no por el drama de la alienación, sino por la hipertrofia de la comunicación que, paradojalmente, acaba contoda mirada o, como dirá Baudrillard, con toda imagen (1) y, por cierto, con todo reconocimiento.

El desafío de la diferencia, que constituye al sujeto especularmente, siempre a partir de un otro que nos seduce o al que seducimos, al que miramos y por el que somos vistos, hace que el solitario voyeurista ocupe el lugar del antiguo seductor apasionado.

Somos, en este sentido, ser para otros y no sólo por la teatralidad propia de la vida social, sino porque la mirada del otro nos constituye, en ella y por ella nos reconocemos. La constitución de nuestra identidad tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva, que me convierte en espectáculo.

Ante él estoy en escena, experimentando las tortuosas exigencias de la teatralidad de la vida social. Lo característico de la frivolidad es la ausencia de esencia, de peso, de centralidad en toda la realidad, y por tanto, la reducción de todo lo real a mera apariencia.

El éxito de la identidad prefabricada radica en que cada uno la diseña de acuerdo con lo que previsiblemente triunfa –los valores en alza (2)–. La moda, pues, no es sino un diseño utilitarista de la propia personalidad, sin profundidad, una especie de ingenuidad publicitaria en la cual cada uno se convierte en empresario de su propia apariencia.

La sociedad del espectáculo

La moda ha contribuido también a la construcción del paraíso del capitalismo hegemónico. Sin duda, capitalismo y moda se retroalimentan (3). Ambos son el motor del deseo que se expresa y satisface consumiendo; ambos ponen en acción emociones y pasiones muy particulares, como la atracción por el lujo, por el exceso y la seducción.

Ninguno de los dos conoce el reposo, avanzan según un movimiento cíclico no-racional, que no supone un progreso. En palabras de J. Baudrillard: “No hay un progreso continuo en esos ámbitos: la moda es arbitraria, pasajera, cíclica y no añade nada a las cualidades intrínsecas del individuo” (4). Del mismo modo es para él el consumo un proceso social no racional.

La voluntad se ejerce –está casi obligada a ejercerse– solamente en forma de deseo, clausurando otras dimensiones que abocan al reposo, como son la creación, la aceptación y la contemplación. Tanto la moda como el capitalismo producen un ser humano excitado, aspecto característico del diseño de la personalidad en sociedad del espectáculo.

La sociedad de consumo supone la programación de lo cotidiano; manipula y determina la vida individual y social en todos sus intersticios; todo se transforma en artificio e ilusión al servicio del imaginario capitalista y de los intereses de las clases dominantes. El imperio de la seducción y de la obsolescencia; el sistema fetichista de la apariencia y alienación generalizada (5).

El juego de las apariencias

Ver y ser vistos, esa parece ser la consigna en el juego translúcido de la frivolidad. El así llamado momento del espejo, precisamente, es el resultado del desdoblamiento de la mirada, y de la simultánea conciencia de ver y ser visto, ser sujeto de la mirada de otro, y tratar de anticipar la mirada ajena en el espejo, ajustarse para el encuentro.

La mirada, la sensibilidad visual dirigida, se construye desde esta autoconciencia corpórea, y de ella, a la vez, surge el arte, la imagen que intenta traducir esta experiencia sensorial y apelar a la sensibilidad en su receptor.

Nuestra soledad demanda un espejo simbólico en el que poder reencontrar a los otros desde nuestro interior. Buscamos en el espejo la unidad de una imagen a la que sólo llevamos nuestra fragmentación.

Con estupor tomamos las últimas fotografías posibles, un patético modo de certificar la experiencia o de convertirla en colección. Pareciera que la fotografía quiere jugar este juego vertiginoso, liberar a lo real de su principio de realidad, liberar al otro del principio de identidad y arrojarlo a la extrañeza.

Más allá de la semejanza y de la significación forzada, más allá del "momento Kodak", la reversibilidad es esta oscilación entre la identidad y el extrañamiento que abre el espacio de la ilusión estética, la des-realización del mundo, su provisional puesta entre paréntesis.

Como en La invención de Morel ( 6) donde un aparato reproduce la vida (absorbiendo las almas) en forma de réplica, en forma de mera proyección. Los Stones como souvenir de sí mismos proyectados en el telón del escenario giratorio. La envidiable decreptitud de Mick Jagger con una delgadez mezquina y ominosa, como si fuera su propia narcótica reliquia.

Los rostros del otro, rostros distantes a pesar de su cercanía, ausentes a pesar de su presencia, los miramos sin que ellos nos devuelvan la mirada. La alteridad no es más que un espectro, fascinados contemplamos el espectáculo de su ausencia.

Tal vez los Stones estén muertos y nadie lo sepa. Tal vez sea una banda sustituta la que por enésima vez sacuda el mundo cuando comience su nueva gira por las ciudades de la Gran Babilonia.
Efectos de desaparición

Imágenes de la gran urbe, fragmentos de los últimos gestos humanos reconocibles. Los sujetos indiferentes a la presencia de la cámara se mueven según el ritmo de sus propios pensamientos.

Imágenes en movimiento: la estación del Metro de Tokio, súper-carreteras, aviones supersónicos, televisores de cristal líquido, nano-ordenadores, y otros tantos accesorios que nos implantan una aceleración a la manera de otras tantas prótesis tecnológicas.

Es la era del cyber-reflejo condicionado, del vértigo de la cibermúsica, de los fundidos del inconsciente en una lluvia de imágenes digitales, vértigo espasmódico de señales que se encienden y apagan, del gesto televisivo, vértigo espasmódico de señales que se encienden y se apagan, del gesto neurótico y ansioso del zapping o el molesto corte del semáforo en las esquinas que parasitan el sistema de interrupciones artificiales y alimentan nuestra dependencia de los efectos especiales.

La fragmentación de las imágenes construye una estética abstracta y laberíntica, en el que cada fragmento opera independiente pero, a su vez, queda encadenado al continuo temporal de un instante narrativo único. Podemos retener el mundo entero en nuestras cabezas.

La aceleración y los estados alterados de la mente. Los psicotrópicos. La representación electrónica de la mente en la cartografía del hipertexto. Las autopistas de la información, donde todo acontece sin tener siquiera que partir ni viajar.

Es la era de la llegada generalizada, de la telepresencia, de la cibermuerte y el asesinato de la realidad. El mundo como una gran cámara de vacío y de descompresión. Como la ralentización de la exuberancia del mundo.

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Comentarios
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Editar | Borrar | #1 | 08 Abr 2006, 21:07
luis same

Todo esto que llamamos realidad no es mas que un momento destellante en nuestro espacio y tiempo y eso vaha depender de la persepcion de cada uno de nosotros (como individuo) como parte de un todo(un sistema).

cada quien sabe que hacer con el tiempo que se le ha concedido........

Editar | Borrar | #2 | 09 Abr 2006, 21:03
Anónimo

el q lo ha escrito esta tarao

Editar | Borrar | #3 | 10 Abr 2006, 08:37
¬¬

No lo entiendo todo, pero lo que entiendo me da que pensar...

Editar | Borrar | #4 | 11 Abr 2006, 19:50
tu anciana abuela

Nunca hemos sido mejores; nunca lo seremos.

Nunca hemos sido peores; no lo seremos nunca.

Caminamos como por un desierto de dunas infinitas, sin puntos de referencia, un paso tras otro, bajo un sol cegador, bajo una luna inquietante, en círculo, llegando una u otra vez al mismo punto.

Todos los viejos creemos que cualquier tiempo pasado fue mejor; todos los jóvenes pensais que los viejos estamos mas "p'allá que p'acá".

Nosotros nos moriremos, vosotros os quedareis de avanzadilla, pensando que "cualquier tiempo pasado fue mejor", mientras vuestros nietos pensarán que estais "mas p'allá que p'acá", os morireis, se haran viejos y quearán de avanzadilla....

Editar | Borrar | #5 | 16 Abr 2006, 22:27
ODISEO

¿Acaso no es esto la COSIFICACIÓN del Ser Humano?. Estamos viviendo de superficialidades, mientras vamos perdiendo poco a poco nuestra esencia. Por ello sufre el planeta y nos lo dice con sus reacciones.

Editar | Borrar | #6 | 19 Abr 2006, 19:11
Pablo E. Gutierrez -[ gua

El Revés de la Utopía; Baudrillard, Klossowsky y los simulacros.

La frágil identidad de la imagen necesita reflejarse en otra mirada; las grandes instituciones apenas nos ven.

Independiente de la indiscutible calidad de este Artículo del Dr. Adolfo Vásquez Rocca, creo que además de las referencias a Baudrillard, y a los temas de la identidad construida desde la mirada, el carácter de simulacro y banalidad de la “sociedad del espectáculo” que por lo demás se sustentan por si mismas, si se buscan referentes, estos se encontraran en una tradición filosófica que pasa por autores como Sartre por ejemplo, pero es Klossowsky el verdadero teórico de 'los simulacros'. De hecho el mismo El profesor Adolfo Vásquez Rocca ha referido a Klossowsky en otro artículo, uno referido al cineasta Raúl Ruiz -“Raúl Ruiz L’enfant terrible de la vanguardia parisina”- a propósito de su Poética del cine, Capítulo VII «El Cine como viaje clandestino».

Baudrillard si bien sugiere un imaginario interesante, usa buenas metáforas, pero toda metáfora debe apuntar o remitir a algo, algo que en el caso de Baudrillard no aparece jamás. Lo supone, lo intuye, o nos lo da en destellos fugaces. Inventa categorías, mezclas determinaciones conceptuales, complicando e interesando a la vez a cierto paladar intelectual.

Pablo G.

Editar | Borrar | #7 | 24 Abr 2006, 18:42
ENRI¿KE?

...Nada nuevo hay bajo este sol.

Ponernos a pensar resulta interesante pero peligroso; no kiciera entender si no mas bien sentir y convernserme por ello.

Tal ves no exista pero me ayuda, tal ves no sepa pero lo hago. Para que buscar lo que sabemos que no encontraremos.

Solo como persona viviremos y seremos como dignas personas.

Superar nuestros miedos y aumentar nuestro esfuerzo.

...Nada nuevo hay bajo este sol.

Editar | Borrar | #8 | 24 Abr 2006, 18:42
ENRI¿KE?

...Nada nuevo hay bajo este sol.

Ponernos a pensar resulta interesante pero peligroso; no kiciera entender si no mas bien sentir y convernserme por ello.

Tal ves no exista pero me ayuda, tal ves no sepa pero lo hago. Para que buscar lo que sabemos que no encontraremos.

Solo como persona viviremos y seremos como dignas personas.

Superar nuestros miedos y aumentar nuestro esfuerzo.

...Nada nuevo hay bajo este sol.

tecuruapan@gmail.com

Editar | Borrar | #9 | 07 Jun 2006, 18:26
Pablo E. Gutierrez -[ gua

El Revés de la Utopía; Baudrillard, Klossowsky y los simulacros.

La frágil identidad de la imagen necesita reflejarse en otra mirada; las grandes instituciones apenas nos ven.

Independiente de la indiscutible calidad de este Artículo del Dr. Adolfo Vásquez Rocca, creo que además de las referencias a Baudrillard, y a los temas de la identidad construida desde la mirada, el carácter de simulacro y banalidad de la “sociedad del espectáculo” que por lo demás se sustentan por si mismas, si se buscan referentes, estos se encontraran en una tradición filosófica que pasa por autores como Sartre por ejemplo, pero es Klossowsky el verdadero teórico de 'los simulacros'. De hecho el mismo El profesor Adolfo Vásquez Rocca ha referido a Klossowsky en otro artículo, uno referido al cineasta Raúl Ruiz -“Raúl Ruiz L’enfant terrible de la vanguardia parisina”- a propósito de su Poética del cine, Capítulo VII «El Cine como viaje clandestino».

Baudrillard si bien sugiere un imaginario interesante, usa buenas metáforas, pero toda metáfora debe apuntar o remitir a algo, algo que en el caso de Baudrillard no aparece jamás. Lo supone, lo intuye, o nos lo da en destellos fugaces. Inventa categorías, mezclas determinaciones conceptuales, complicando e interesando a la vez a cierto paladar intelectual.

Editar | Borrar | #10 | 03 Ago 2008, 14:11
YOoptimus

si, una muy buena manera de explicar y dar a conocer las consecuencias de la infornografia.

que hoy en dia esta muy arraigada en la sociedad(lamentablemente).

"tu anciana abuela" y "ENRI¿KE?" muy lindos sus comentarios la verdad son inspiradores y dan mucho en que pensar.

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