En la actualidad es necesaria una mejor comprensión de los grandes sistemas complejos, de su naturaleza y funcionamiento, así como contar con un nuevo tipo de modelos y una metodología específica de la acción global, que complete y eventualmente corrija los modelos y las metodologías de la acción local, puntual o especial que hemos utilizado hasta ahora. Esta es la finalidad de la Sistémica y la Cibernética, cuyos elementos van evolucionando desde hace unos cincuenta años, como respuesta, cada vez más precisa, a interrogantes acerca del funcionamiento de los sistemas complejos. Por Charles François de Tendencias Científicas.
l siglo XX se caracterizó por transformaciones muy profundas en
las sociedades humanas. Daremos a continuación algunas,
especialmente significativas:
Explosión demográfica y multiplicación exponencial de las
interrelaciones entre individuos y grupos.
Explosivo desarrollo tecnológico llevando a interacciones cada
vez más numerosas y más fuertes entre los hombres y su entorno.
Tendencia marcada y acelerada hacia la constitución de una
organización planetaria.
Desarrollo creciente de la especialización en las disciplinas
científicas, con dificultades crecientes de intercomunicación y
coordinación.
Estos fenómenos se traducen, en la práctica, en múltiples
conflictos y problemas, muy rebeldes a los métodos tradicionales.
Frente a este tipo de situaciones, el intento de soluciones locales
o fragmentarias, se revela inoperante.
El común denominador de toda esta problemática es la aparición de
sistemas complejos en número cada vez mayor y con crecientes
interconexiones e influencias recíprocas.
Problemas y alcance
Todo el pensamiento teórico occidental y sus aplicaciones prácticas
han sido orientados, desde hace varios siglos, a la solución de
problemas específicos y limitados, aislados generalmente de su
contexto. Esta actitud se basa en el siguiente postulado: el
contexto ejerce poca influencia sobre el fenómeno y no cambiará
notablemente.
Estos métodos se revelaron muy eficaces a efectos de que el hombre
obtuviese un creciente poder material. Los ha usado para modificar
profundamente los equilibrios ecológicos, económicos y sociales,
que constituyen las condiciones básicas de la estabilidad de su
vida individual y colectiva.
Se hace necesaria, por lo tanto, una mejor comprensión de los
grandes sistemas complejos, de su naturaleza y funcionamiento,
esencialmente cibernético. Es imprescindible, además, contar con un
nuevo tipo de modelos y una metodología específica de la acción
global, que completen y eventualmente corrijan los modelos y las
metodologías de la acción local, puntual o especial que hemos
utilizado hasta ahora.
Propósitos
Tales son, precisamente, los propósitos de la Sistémica (Teoría
General de Sistemas) y la Cibernética, cuyos elementos van
evolucionando desde hace unos cincuenta años, como respuesta, cada
vez más precisa, a interrogantes acerca del funcionamiento de los
sistemas complejos.
Es así que diversas ramas de la TGS tratan la organización interna
de los sistemas, sus interrelaciones recíprocas, sus niveles
jerárquicos, su capacidad de variación y adaptación, la
conservación de su identidad, su autonomía, las relaciones entre
sus elementos, las reglas de su organización y crecimiento, su
desorganización y destrucción, las condiciones de su conservación,
etc.
A su vez, la CIBERNÉTICA se ocupa de las retroalimentaciones, las
regulaciones, los controles, las condiciones de estabilidad de los
sistemas complejos y, por otra parte, la naturaleza de la
información y de su transmisión.
Todos estos temas tienen en común el tratamiento de relaciones
internas y/o externas, simultáneas y/o secuenciales, entre
numerosos elementos y/o grupos de elementos, que no pueden ser
desconectados sin destruir la esencia del sistema, es decir, su
unidad.
De estas nociones abstractas, pueden extraerse modelos de sistemas
reales. Dichos modelos pueden ser homomórficos con el sistema (o
sea análogos aunque selectivamente simplificados) y pueden ser
isomórficos entre sí, presentando exactamente las mismas
estructuras y funcionalidad.
Transdisciplinariedad
El valor TRANSDISCIPLINARIO de la Sistémica y de la Cibernética,
reside en la posibilidad de obtener modelos que exhiben
características comunes, aunque referidas a sistemas diferentes.
Aparece así, un nuevo lenguaje conceptual, puente entre numerosas
disciplinas.
La existencia de conceptos y modelos generales, lleva a la
posibilidad de la acción global, porque se respetan las
interconexiones entre las partes de la realidad, que nuestra mente
tomó por costumbre desmembrar.
La Sistémica y la Cibernética, sus modelos y su metodología, están
todavía en su época de formación y desarrollo. Sin embargo, aún en
esta fase de formación, es cada vez más evidente que sus principios
responden a las necesidades del mundo contemporáneo. Numerosos
conceptos señalados precedentemente, han aparecido en los últimos
años. Otros, aparecidos de manera independiente y más antiguos, se
han integrado hace poco.
Es evidente, pues, que lejos de descartar los anteriores modos de
pensar; es necesario reconsiderarlos e integrarlos en una totalidad
conceptual mucho más amplia.
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