El telescopio espacial Hubble y su cosecha de fotografías espectaculares no significan el fin de los observatorios terrestres, que tienen aún mucho que dar, como lo demuestra un equipo de astrónomos que acaba de multiplicar su rendimiento gracias a la fibra óptica.
l equipo que dirige Guy Perrin, del Laboratorio de Estudios Espaciales y de Instrumentalización en Astrofísica (LESIA), del observatorio de París, ha enlazado con fibras ópticas infrarrojas dos potentes telescopios construidos en la cumbre del volcán hawaiano Mauna Kea, Keck I y Keck II.
El experimento permitió producir franjas de interferencia -una sucesión de 'rayas de cebra' sombrías y brillantes- que pueden ser recompuestas para lograr una imagen. Con dos fuentes de información, como es el caso de los dos telescopios Keck, se tiene el embrión de un interferómetro. Interferómetros hay muchos, pero su rendimiento es limitado porque la información es transmitida por espejos, lo que produce pérdidas en cada reflejo. "Utilizando fibras ópticas se logra un aumento de sensibilidad importante, del orden de un factor 10", explicó Perrin a AFP. El uso de fibras ópticas puede multiplicar la potencia de los interferómetros, ya que mientras mayor es el número de los telescopios unidos y mayor la distancia entre ellos, más potente será el instrumento. El gran interferómetro europeo VLTI, implantado en Chile, tiene una base de 200 metros. El equipo de Perrin espera ahora conectar todos los observatorios situados en el excepcional sitio de Mauna Kea: siete instalaciones dispersas en 800 m. Es el proyecto 'Ohana', que es materia de un artículo en la última edición de la revista científica norteamericana Science. Cuando esté terminada, 'Ohana' tendrá una potencia comparable a un telescopio óptico de 800 m de diámetro. A título de comparación, Keck I y Keck II, que son ahora los instrumentos ópticos más potentes del mundo, tienen un diámetro de 11 m. Los proyectos de construcción de telescopios ópticos de 100 m son juzgados un tanto irrealistas por los especialistas, que no creen que puedan superar los 40 m en un futuro próximo. "Sin embargo, para estudiar los agujeros negros supermasivos del centro de las galaxias, o, temas muy de moda, los planetas extrasolares, es necesario ir hacia telescopios del orden de un kilómetro, incluso de decenas de kilómetros, como los hay ya par los interferómetros radio", subraya Perrin.Si Hubble ha permitido descubrir a millones de astrónomos aficionados las bellezas del Universo, mostrándoles nuevas galaxias, Ohana deberá revelarles los detalles, con una resolución sin igual, incluso si la restitución de la imagen sigue siendo inferior a las del telescopio espacial.
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