La localización de una limitación en la disponibilidad energética que tuvo lugar en 1973 marcó una doble tendencia: mientras que, por un lado, la energía disponible disminuye, por otro el capital continúa aumentando. Esto dirige al capital hacia procesos cada vez menos productivos y más especulativos, debido a las crecientes dificultades en el acceso a la energía disponible restante. Históricamente este proceso sólo presenta dos posibles finales: bien el descubrimiento de un nuevo acceso energético, bien el reajuste del valor de ese capital creciente- a la decreciente energía disponible. Para evitar este reajuste es necesario dirigir el capital especulativo hacia procesos nuevamente productivos, y estos sólo pueden encontrarse si una nueva energía de apariencia ilimitada, ahora no accesible, se vuelve disponible. Este hallazgo es prioritario. Se sugiere la conveniencia de crear un Mercado de Nuevas Energías, similar al Nasdaq tecnológico, que canalice esta inversión. Por Alfredo González Colunga de Tendencias Científicas.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
Entérate de cuándo hay nuevos comentarios
