El 15 de enero de 2006, tras un viaje de más de siete años y miles de millones de kilómetros recorridos por el espacio, concluirá la misión Stardust con el retorno de la cápsula de muestras de polvo cometario e interestelar que porta la sonda espacial. Si todo marcha bien, será la primera oportunidad para analizar muestras tomadas in situ que pueden ofrecernos importante información sobre los componentes fundamentales que formaron nuestro sistema planetario hace 4550 millones de años.
os últimos datos muestran que todos los subsistemas de la Stardust trabajan a la perfección y que no se esperan contratiempos durante la fase de acercamiento a la Tierra. Las últimas maniobras de corrección de trayectoria se han efectuado hace pocas semanas, hallándose la sonda en su trayectoria adecuada para alcanzar nuestro planeta. Por su parte, los responsables del proyecto han completado con éxito los test destinados a asegurar la recogida de la cápsula de muestras y a su tratamiento posterior.
Stardust capturó miles de partículas
durante su encuentro con el cometa Wild 2 el 2 de enero de 2004,
iniciando posteriormente su viaje de retorno a la Tierra. La
cápsula con su preciado contenido aterrizará gracias a un sistema
de paracaidas en el Área de Entrenamiento y Test del estado de Utah
(EEUU), concretamente dentro del llamado Gran Lago de Sal Desértico
(Great Salt Lake Desert). Antes del aterrizaje, la cápsula se
separará de la propia Stardust e iniciará la reentrada en la
atmósfera terrestre, a una velocidad de 12 km/s, abriendose
posteriormente su paracaídas a una altura determinada para iniciar
un descenso más lento.
Durante el descenso, un equipo de científicos a bordo de una
aeronave DC-8 irá siguiendo la trayectoria de la cápsula con las
preciadas muestras y comprobará el comportamiento del escudo
térmico frente a las duras condiciones en la reentrada,
observándose la radiación emitida como consecuencia de las
reacciones químicas que se producen al romperse las moléculas de
vapor de agua atmosférico por efecto de la temperatura y presión.
Paralelamente a esta labor, los astrónomos aficionados efectuarán
el seguimiento de la cápsula, tomando fotografías y medidas muy
útiles para obtener datos de la posición y trayectoria exactas
durante el transcurso de la reentrada. El interés de todas estas
observaciones no sólo es comprobar el estado de la cápsula, sino
conocer con precisión el comportamiento del sistema de carbono
reforzado del que secompone el escudo térmico y los procesos
químicos que éste genera durante la reentrada, pues este material
es un candidato potencial para su empleo en el próximo vehículo
espacial tripulado de la NASA, el CEV (Crew Exploration Vehicle),
que sustituirá a los actuales transbordadores.
Una vez la cápsula haya aterrizado, tres helicópteros realizarán un vuelo simultáneo de unos 15 km para localizar la cápsula, la cual será detectable gracias a un emisor UHF instalado en su interior. Se emplearán dos helicópteros comenciales y un Blackhawk pilotado por un reservista de la armada de los EEUU. Con ellos volará un especialista de la empresa Lockheed Martin, responsable de la construcción de la sonda espacial, así como varios investigadores del Johnson Space Center, centro de la NASA que trabajará posteriormente con el material competario e interestelar obtenido durante estos años de misión.
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pero es verdad que vam a ver nosotros elfin del
mundo
Dejen de gastar plata en exploraciones espaciales y denle de comer a los pobres.
Dejen de mentirle a la gente con viajes espaciales exitosos y llegadas a la Luna.
Contesten los mensajes enviados por Tamara y Sentido común.
El presupuesto de la ESA y NASA se lo gastan los políticos en putas y drogas.