Científicos de la NASA han descubierto nuevas evidencias de que la corteza del planeta Marte ha estado sometida en el pasado a la dinámica de tectónica de placas, del mismo modo que la corteza terrestre en la actualidad. Un nuevo mapa magnético realizado con la sonda orbital Mars Global Surveyor revela un mundo que ha contado con grandes placas convergentes y divergentes y que revela una dinámica hasta hace poco oculta a los ojos de los científicos.
os investigadores ya habían encontrado en 1999 las primeras evidencias que parecían apuntar a la tectónica de placas en el Planeta Rojo. Las observaciones, realizadas con el magnetómetro de la sonda, cubrían tan sólo una región del hemisferio sur y habían sido obtenidas durante la fase de aerofrenado del vehículo. En cambio, el nuevo estudio del campo magnético abarca ahora toda la superficie del planeta y está basado en los datos recogidos durante un intervalo de tiempo de cuatro años en una órbita fija. Cada región del planeta ha sido estudiada varias veces, con la finalidad de que las medidas finales tengan la mayor precisión y resolución posibles, según publica Astroenlazador.
Los datos recogidos muestran que, en base a sus propiedades magnéticas, la superficie marciana está dividida en bandas, a partir de las cuales se ha deducido la presencia de fallas transformantes, propias de la tectónica de placas. En la Tierra también existe esta división en bandas, representando cada una de ellas una zona en la que el campo magnético se encuentra alineado en una dirección determinada. Estas bandas se forman entre dos placas divergentes, cuando el material fundido la dorsal existente entre las mismas emana hacia el exterior y se enfría, magnetizándose en dirección coincidente con el campo magnético global. Cuando se produce un cambio en la polaridad del campo magnético terrestre, ésta queda reflejada también en los aquellos materiales que estén emanando al exterior durante el periodo de inversión.
Debido a que el campo magnético terrestre se invierte cada pocos millones de años, existe un buen número de bandas que no sólo nos muestran este cambio de la polaridad magnética, sino que además son prueba de la propia dinámica interna terrestre y del movimiento de las placas tectónicas. Concretamente, la dorsal centrooceánica terrestre, que separa Eurasia y África del continente americano es una zona en la que se está creando lentamente corteza oceánica y que presenta dicho bandeado magnético.
La observación de este mismo rasgo magnético en Marte implica que debió de existir alguna dorsal similar, es decir, una zona en la que se crease corteza marciana... y por tanto, una tectónica de placas. De hecho, existen formas superficiales en el planeta que sólo se explican por tectónica de placas, como los volcanes alineados de Tharsis y que se suponen formados a causa del desplazamiento de una misma placa sobre un "punto caliente" situado en el manto marciano. Por otra parte, el Valle Marineris, un enorme cañón seis veces mayor que el Gran Cañón de Colorado y ocho veces más profundo, se asemeja más bien a un rift generado por placas divergentes y además su orientación se ajusta perfectamente a la que presentan las bandas magnéticas marcianas.
Aunque los análisis magnéticos no son exhaustivos, esta información está permitiendo mostrar un Marte más dinámico y es muy consistente con algunos de los accidentes superficiales más destacables del planeta. Los resultados de este trabajo se publican en la edición del 10 de octubre de "Proceedings of the National Academy of Science".
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