Un equipo de la Universidad de Stanford ganó el domingo un premio de dos millones de dólares al lograr que un Volkswagen modificado atravesara 212 kilómetros de desierto guiado sólo por sensores y ordenadores.
eintitrés vehículos sin conductor se aventuraron el sábado en el desierto de Mojave en una carrera patrocinada por la Agencia de Proyectos de Investigación de Defensa Avanzada (DARPA por sus iniciales en inglés), dependiente del Pentágono, que espera que estas iniciativas conduzcan a un gran avance en el terreno bélico.
Tras ampliar un día más el final de la carrera para permitir que los más lentos finalizaran el recorrido, el vehículo de la Universidad de Stanford - llamado Stanley - fue declarado ganador del Grand Challenge (Gran Desafío), tras realizar el trayecto en seis horas y 54 minutos.
Sebastian Thrun, líder del equipo Stanford, declaró que la victoria era un logro para el futuro del automovilismo, y predijo que todos los coches podrán algún día conducirse por sí mismos.
DARPA auspicia este tipo de competiciones para promover el desarrollo de vehículos sin conductor que en el futuro podrían transportar agua, combustible y otros suministros en el frente militar en época de guerra.
Usando sistemas de posicionamiento global y navegación inercial, los vehículos fueron programados para seguir un trayecto predefinido, conocido por los participantes pocas horas antes de la prueba.
Radares, dispositivos láser, y cámaras montadas en la carrocería guiaban a los ordenadores localizados en los vehículos.
En la competición inaugural, efectuada el año pasado, ningún participante logró cruzar la línea de llegada. El Pentágono decidió duplicar el premio y volver a celebrar la competición este año.
La superficie escarpada y accidentada donde se desarrolló la prueba - unos 64 kilómetros al sudoeste de Las Vegas, en la frontera estatal entre Nevada y California - fue elegida por su similitud con los terrenos donde actualmente actúa el ejército de Estados Unidos, Irak y Oriente Medio.
De los 23 participantes, uno no logró arrancar en la salida y otros 17 dejaron de funcionar en algún punto del recorrido trazado.
Detrás de Stanley se ubicaron un par de vehículos semiblindados Humvees construidos por el equipo de la Universidad Carnegie Mellon.
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