Científicos lograron persuadir a las bacterias para que produjeran hidrógeno un logro que podría reducir los costes del tratamiento de aguas residuales. Usando una pequeña cantidad de electricidad cerca de 0,25 voltios científicos de la Universidad Estatal de Pennsylvania descubrieron que una pila de combustible microbiana puede superar su barrera de la fermentación, informa Xinhua.
l voltaje, es apenas una décima parte del necesario para la electrólisis el proceso que emplea electricidad para descomponer el agua en hidrógeno y oxígeno.
"Básicamente, usamos la misma pila de combustible microbiana que desarrollamos para limpiar aguas residuales y producir electricidad. Sin embargo, para producir hidrógeno, mantenemos al oxígeno fuera de la pila y añadimos una pequeña cantidad de energía al sistema, comentó Bruce Logan, el profesor que dirigió el estudio.
En un documento titulado Producción microbiana de hidrógeno asistida electro-químicamente a partir del acetato, los investigadores explicaron que la producción de hidrógeno mediante fermentación bacteriana se veía limitada por el hecho de que las bacterias, sin un empujón energético, únicamente pueden convertir una cantidad limitada de carbohidratos en hidrógeno y en una mezcla de productos finales no aprovechables originados por la fermentación, tales como el ácido acético y el butírico.
El voltaje aportado, explican los científicos, es de solo una pequeña fracción del voltaje necesario para hacer funcionar un teléfono móvil común de seis voltios.
Pero gracias a esto se supera el callejón sin salida creado durante la fermentación, por lo cual se produce cuatro veces más hidrógeno del que se generaría normalmente solo mediante fermentación.
Además, el nuevo proceso no se ve limitado a utilizar únicamente biomasa basada en carbohidratos. En teoría, produciría hidrógeno a partir de cualquier material biodegradable disuelto, además de limpiar aguas residuales.
En el proceso, cuando las bacterias se comen la biomasa, transfieren electrones a un ánodo. Las bacterias también dejan escapar protones átomos de hidrógeno liberados de sus electrones que pasan a la solución.
Los electrodos del ánodo emigran a través de un cable hasta el cátodo, el otro electrodo de la pila de combustible, donde se combinan electroquímicamente con los protones para producir hidrógeno gaseoso.
El voltaje se aplica al circuito mediante la conexión del polo positivo de una fuente de alimentación programable, al ánodo y al polo negativo del cátodo.
El nuevo proceso demuestra, por primera vez, el auténtico potencial que supone la captura de hidrógeno partiendo de fuentes renovables.
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