Un grupo de científicos ha comenzado a elaborar el primer mapa de las autopistas interplanetarias generadas por los Puntos de Lagrange, valiéndose únicamente de la lógica matemática. Su propósito es que este mapa sea utilizado en el futuro por misiones espaciales, que no usarán combustible para propulsarse, sino que aprovecharán la gravedad presente en estas autopistas para viajar a mayor velocidad de un lado a otro del sistema solar, prácticamente sin combustible. Aprovechando la rutas establecidas por la gravedad, la NASA planea enviar en 2012 una nave a las lunas de Júpiter para averiguar si bajo su superficie existe agua. Por Eduardo Martínez de Tendencias Científicas.
l sistema solar está interconectado por una serie de túneles o
espirales gravitacionales que llamamos autopistas interplanetarias.
Se trata de un laberinto gigantesco alrededor del Sol que es
generado por los así llamados puntos de
Lagrange , también conocidos como puntos de vibración
o puntos Lagrangianos.
El matemático Joseph Louis Lagrange (1736-1813) descubrió cinco
puntos especiales en los alrededores de dos masas orbitando una
tercera, señalando que pequeñas masas pueden orbitar a una
distancia fija de la masa mayor.
Los Puntos de Lagrange marcan la posición en la que el empuje
gravitacional de las dos masas iguala la fuerza centrípeta
requerida para rotar con ellas. De los cinco Puntos de Lagrange,
tres son inestables y dos son estables. Estos tubos o espirales
gravitacionales se generan alrededor de los inestables puntos de
Lagrange y, si un objeto se coloca dentro de esos tubos, la fuerza
gravitacional lo impulsa, acercándolo o alejándolo de los puntos de
Lagrange.
Mapa de autopistas interestelares
Utilizar los túneles creados por los puntos de Lagrange entre
diferentes cuerpos del sistema solar como autopistas para los
viajes interestelares parece una teoría de ciencia ficción, pero
The Guardian
acaba de señalar que un grupo de investigadores, utilizando
únicamente la lógica matemática, está comenzando a crear un mapa
detallado de estas autopistas interplanetarias con la finalidad de
que puedan ser aprovechadas en futuras misiones espaciales.
Una carretera espacial es posible gracias a los tirones
gravitacionales del Sol, de la Tierra, y de otros cuerpos celestes
del sistema solar. Estudiando las matemáticas que subyacen por
debajo de las interacciones gravitacionales, los investigadores han
empezado a crear un auténtico atlas de estas "vías"
espaciales, cuyo aprovechamiento supondrá que se puedan hacer
viajes hasta el momento inimaginables.
Las así llamadas autopistas
celestes permitirán por tanto a las naves y satélites
lanzados por los humanos al espacio, ir a mayor velocidad de un
lado a otro del sistema solar, prácticamente sin combustible,
revela por su parte la revista Science
News.
Sin combustible
Tradicionalmente, las naves han utilizado el combustible para
atravesar el sistema solar, desprendiéndose de la fuerza
gravitacional que las acercaba a la Tierra y a cualquier otro
cuerpo celeste por el que pasaran.
Sin embargo, la nave Génesis, que estuvo durante dos años en el
espacio recolectando partículas solares, volvió a la Tierra en
abril de 2004 después de un desvío de 3 millones de millas con
respecto a nuestro planeta.
El desvío, lejos de ser la consecuencia de un extravío, fue
motivado porque la nave había saltado al interior de una serie de
"autopistas" interplanetarias siguiendo una trayectoria
programada.
A favor de la gravedad, no en su contra
La experiencia de Génesis desveló que las naves pueden aprovechar
la gravedad para moverse, no luchan contra ella. El proceso es
similar al de los pájaros cuando planean: se dejan llevar por las
corrientes y los remolinos de aire, sin hacer grandes esfuerzos ni
emplear tanta energía.
Este método de viaje es más barato que el resto de las trayectorias
espaciales: la nave Genesis usó sólo el 4% de su masa total de
combustible en sus dos años de viaje. El resto de las naves
necesitarían entre un 40% y un 60% de su masa total de combustible
para la misma trayectoria.
Aprovechando la rutas establecidas por la gravedad, la NASA planea
enviar en 2012 una nave a las lunas de Júpiter para averiguar si
bajo su superficie existe agua.
De Newton a Lagrange
En el siglo XVII, Isaac Newton formuló la ley de la gravitación
universal, por la se establecía que la fuerza de atracción que
experimentan dos cuerpos dotados de masa es directamente
proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional
al cuadrado de la distancia que los separa. Asimismo, la ley
incluía la constante de la gravitación universal.
Desde esa época, se conocía ya el llamado "problema de los
tres cuerpos", es decir, la dificultad que implicaba la
descripción del movimiento de tres partículas con masas y
condiciones iniciales aleatorias. El matemático Poincaré, en el
siglo XIX, demostró matemáticamente la imposibilidad de realizar
dicha descripción.
Sin embargo, los matemáticos se preguntaron más adelante: ¿qué
pasaría si de los tres cuerpos, dos tuvieran masa y el tercero
fuera tan pequeño que su efecto gravitacional sobre los demás
resultase prácticamente inexistente?
Para saber cómo la fuerza gravitacional del Sol o de la Tierra
podía afectar la trayectoria de una nave, los matemáticos
reprodujeron los tres cuerpos usando un armazón rotativo, un
sistema coordinado que giraba alrededor del Sol y de la Tierra.
Dentro de esas coordenadas, ambos mantenían siempre una ubicación
permanente.
Cinco puntos
Ya en el siglo XVIII, los matemáticos europeos Leonhard Euler y
Joseph-Louis Lagrange descubrieron que en este campo rotativo había
cinco puntos gravitacionales ligeros, ahora denominados
"puntos de Lagrange".
En estos puntos de equilibrio, las fuerzas gravitacionales de los
dos cuerpos sobre el tercero ligero (ejemplo, una nave) se
neutralizan el uno al otro, por lo que el cuerpo sin masa no
tendría movimiento.
Sin embargo, como algunos de estos puntos de equilibrio son
inestables, hay que tener claro el momento en que pueden
aprovecharse de la siguiente forma: cerca de un punto de Lagrange,
las naves pueden tomar un pequeño impulso para introducirse en esos
"tubos" espaciales que se dirigen a destinos muy
dispares.
Pares variados
Cada par de planetas y de cuerpos celestes puede crear sus propios
puntos de Lagrange con sus correspondientes tubos, con lo que se
aumentan las posibilidades de viajes a través del espacio. De
hecho, las "autopistas" a veces se entrecruzan en el
espacio.
La única diferencia con las carreteras terrestres es que varían
como consecuencia de la rotación y del desplazamiento de los
planetas que forman el par gravitacional aprovechado por las naves,
ya que para saltar de un tubo a otro deben aprovechar el momento
justo y hacerlo a la velocidad apropiada.
Los investigadores emplean para realizar sus diseños de ruta
programas informáticos que definen en qué lugares se encontrarán
materializadas las carreteras siderales.
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Cito la noticia: "Utilizar los túneles creados por los puntos de Lagrange entre diferentes cuerpos del sistema solar como autopistas para los viajes interestelares parece una teoría de ciencia ficción"
Las sondas voyager I y II utilizaron ya esa técnica en los años 70. No hay nada de ciencia ficción ni de nuevo en ello.
hola
fascinante concepción la de los túneles gravitacionales y puntos Lagrange.-Porque
estas autopistas no son utilizadas en la mayoría de los viajes por el espacio que se realizan hoy dia,gastándose en su lugar grandes cantidades de energía en combustibles.-Sin duda la materia inorgánica y la vida misma ha viajado por el Universo y no dispone de sistemas de propulsión propios, en consecuencia estimo que lo ha hecho por el método antes descripto.-felicitaciones.-ciencia cosmo global.-