Ha sido encontrado una forma de alga verde-azulada que vive de modo independiente en el Mar de Salton de California, usando luz infrarroja para la fotosíntesis. El hallazgo, efectuado por científicos de la Universidad de Oregón, ha sido descrito en un informe hecho público en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).
sta nueva cepa de Acaryochloris es única porque puede vivir por sí misma. Michelle Wood, profesora de biología de la Universidad de Oregón, obtuvo muestras del organismo mientras estudiaba la diversidad de las algas verdiazules en el lago hipersalino, como parte del estudio integral del Mar de Salton coordinado por el Profesor Stuart Hurlbert de la Universidad Estatal de San Diego.
Scott Miller, autor principal del informe, cultivó al organismo a
partir de muestras recolectadas por Wood y Hurlbert, y pronto
descubrió algo inusual en su fotoquímica. Purificaron los pigmentos
de la cepa notando que eran muy similares a los de otras especies
de alga verdiazul llamadas Acaryochloris marina, pero diferentes de
cualquier otro encontrado en plantas superiores o algas. El
pigmento primario, llamado clorofila d, sólo es producido por las
Acaryochloris y permite a estas especies usar luz infrarroja. El
nuevo microbio es uno de los únicos tres organismos de los que la
ciencia tiene conocimiento capaces de usar una combinación de luz
visible y de luz infrarroja (del segmento del infrarrojo más
cercano a la visible) para producir oxígeno por fotosíntesis.
Aunque hay algunas bacterias que pueden usar la luz infrarroja para
la fotosíntesis, no producen oxígeno.
Estos tres organismos son especies estrechamente relacionadas de
Acaryochloris, pero las otras dos viven en el Pacífico y deben
crecer en un animal o una planta para sobrevivir. La nueva, en
cambio, es autónoma.
Otro descubrimiento sorprendente ocurrió cuando los científicos
estudiaron el ADN del nuevo organismo. Mediante análisis de datos
de secuencia genética relativos a la maquinaria de síntesis de
proteínas de la célula, demostraron que las algas verdiazules
productoras de clorofila d (más técnicamente conocidas como
cianobacterias) han adquirido una pieza de ADN de una
proteobacteria, un pariente distante que compartió un antepasado
común con las cianobacterias hace más de dos mil millones años.
El pequeño gen de la subunidad de ARN ribosomal es ampliamente
usado por los científicos para inferir las relaciones entre las
formas de vida, en parte porque se asume en general que se
transmite fielmente del progenitor al descendiente. Sin embargo, en
el caso de este nuevo microbio, parece que el ADN que codificaba
para una porción pequeña del gen ribosomal en una proteobacteria
saltó a través de la gran distancia evolutiva que separa las
proteobacterias de las cianobacterias, e intercambió lugares con la
porción del gen que había sido originalmente heredado del
progenitor cianobacterial.
Usando un reloj molecular, Miller estimó que el ADN proteobacterial
fue obtenido por un antepasado de la moderna cianobacteria
productora de clorofila-d hace entre 10 y 100 millones de años.
El mantenimiento de este gen híbrido durante un lapso de tiempo tan
largo sugiere que ha sido favorecido por la selección natural.
Wood piensa que la alta disponibilidad de nutrientes en las aguas
del Mar de Salton es lo que permitió al microbio sobrevivir sin sus
anfitriones.
Información adicional en: University of Oregon
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que es muy estupido lo q dicen