El Telescopio Espacial Spitzer descubre galaxias misteriosas que son cientos de veces más energéticas que la Vía Láctea, según publica Astroseti.
n equipo de la Universidad de Cornell que opera el Espectrógrafo Infrarrojo (IRS = Infrared Spectrograph), el más grande de los tres instrumentos principales a bordo del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, descubrió una misteriosa población de galaxias distantes y enormemente poderosas que irradian en el espectro infrarrojo con una energía varios cientos de veces superior a la de nuestra Vía Láctea. La distancia que las separa de la Tierra es de unos 11 mil millones de años, o sea un 80% del camino hacia el Big Bang.
Prácticamente todo lo que sabemos sobre esta nueva clase de objetos es especulación educada, dicen los investigadores, ya que las galaxias son invisibles para los telescopios ópticos con base en tierra, aún para los que pueden observar el universo más profundo. Pensamos que tenemos una idea de lo que son, pero no tenemos porqué estar necesariamente en lo cierto, dice el investigador asociado principal en astronomía de Cornell, Dan Weedman.
Entre las ideas probables está la de que estos cuerpos misteriosos son galaxias ultraluminosas en el infrarrojo, impulsadas ya sea por núcleos galácticos activos (AGN = Active Galactic Nuclei) o por estallidos masivos de formación estelar. Los AGN deben su energía a la caída de materia hacia un agujero negro masivo, mientras que los estallidos masivos de formación estelar son a menudo disparados por la colisión de dos o más galaxias.
Lo que destaca a los objetos estudiados por el equipo Spitzer es que los AGN conocidos hasta la fecha no son ni siquiera aproximadamente tan poderosos, tan lejanos, o tan cubiertos de polvo como estos cuerpos, dice Weedman.
El descubrimiento del grupo de Cornell apareció en el número del 1 de marzo de 2005 de Astrophysical Journal Letters, publicada por la Sociedad Astronómica Americana. El telescopio Spitzer, quien comenzó su viaje recorriendo la órbita terrestre alrededor del Sol en agosto de 2003, es el último de los Grandes Observatorios de la NASA (el Hubble fue el primero).
El equipo IRS utilizó datos obtenidos por los telescopios de la Fundación Nacional de Ciencia en el Observatorio Nacional de Kitt Peak para la Inspección Gran Angular Profunda del Observatorio Nacional de Astronomía Óptica (NOAO = National Optical Astronomy Observatory). También utilizó un catálogo de fuentes infrarrojas obtenido en una investigación realizada a principios de 2004 por otro de los instrumentos del telescopio Spitzer, el Fotómetro Multibanda de Imágenes de Spitzer (MIPS = Multiband Imaging Photometer for Spitzer).
De las miles de fuentes MIPS localizadas dentro de una zona de tres grados cuadrados del cielo en la constelación de Boötes (el Boyero), el equipo IRS seleccionó y observó 31 de ellas que son bastante brillantes en el infrarrojo pero invisibles para la inspección realizada por NOAO.
La Inspección Gran Angular Profunda de NOAO es la mejor investigación óptica disponible para comparar con nuestros datos, dice Weedman. La realización de este descubrimiento habría sido mucho más difícil si no se hubiera tenido un área tan grande para las comparaciones. Estos datos de NOAO nos permitieron comparar el cielo en longitudes de onda ópticas e infrarrojas y hallar cosas que nunca antes habían sido vistas.
Espectro de luz de una polvorienta galaxia lejana situada a 11 000 millones de años luz de distancia. Los espectros diseminan la luz en sus partes básicas, como un prisma que convierte la luz solar en un arcoiris. Contienen las firmas, o huellas dactilares de las moléculas que contribuyen para la luz de un objeto. El espectro de esta galaxia revela la presencia de polvo de silicio (la gran depresión a la derecha), un bloque constituyente planetario parecido a la arena, pero más pequeño.
Esta firma en particular es importante porque ayudó a los astrónomos a determinar la distancia hasta la galaxia, o más específicamente, cuanto de la luz de la galaxia se había estirado o corrido hacia el rojo durante su largo viaje hasta los ojos de Spitzer. Se descubrió que esta galaxia tenía un corrimiento o Z de 1,95, lo que significa que a la luz le llevó unos 11 000 millones de años para llegar hasta aquí.
La firma del silicio es también significativa porque implica que las galaxias estaban ya maduras para la formación planetaria hace 11 000 millones de años, cuando el universo tenía unos 3 000 millones de años de edad (se estima que actualmente tiene unos 15 000 millones de años de edad). Esto es lo más lejano en el tiempo en que se ha detectado silicio alrededor de una galaxia. Los datos fueron obtenidos por Spitzer en julio de 2004.
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¿como se sabe que la materia a distancia es materia y no podría ser antimateria, si lo único que percibimos son los efectos gravitatorios y estos son iguales en la materia a los de la antimateria?,¿hay alguna forma de asegurar que un objeto distante sea de materia?
todo el misterio del universo reside en la lus
que vemos y que no vemos
interezantemente enigatico.
por quesaben que no hay planetas con vida inteligente