La última etapa de la evolución de la ingeniería se llama la alta eficiencia, entendida como el saber que permite hacer más cosas con menos recursos. Conseguir un nuevo récord, volar más alto, más lejos, más deprisa, requiere, y sobre todo en el campo aeroespacial, incrementos de eficiencia. La inventiva, la precisión, la disminución de la incertidumbre, son los elementos que permiten alcanzar los objetivos. La ingeniería de mayor eficiencia solamente puede conseguirse si los ingenieros bajan de su pedestal y se acercan a los usuarios del producto final. Por Pedro Duque de Tendencias Científicas.
Los edificios de antaño eran mucho menos eficientes, y se puede
reseñar como una revolución en este campo la aparición del estilo
gótico, en el cual y comparando con el románico anterior las
estructuras estaban diseñadas de forma que la cantidad de material
resultaba mucho menor, lo que dio lugar a los grandes ventanales y
a la luz en el interior de las edificaciones.
La ingeniería de automoción se ha beneficiado de aumentos enormes
de eficiencia, los cuales permiten con el mismo peso alcanzar
muchísimo mejores prestaciones (el peso de un Ford T y el de un
Formula 1 actual son iguales, 600 kg). Es obvia la evolución
incluso más rápida de la aviación y los logros conseguidos,
incluido alcanzar la órbita terrestre y finalmente los planetas del
sistema solar.
¿Cual es el motivo de tamaño esfuerzo? Evidentemente, uno debe ser
económico. En efecto, el incremento de la eficiencia en los
ingenios permite introducir nuevas características demandadas por
el mercado.
Ir más lejos
Es conocido de todos que el Renault Espace fue una revolución en su
concepto e introdujo la categoría de furgoneta familiar de buenas
prestaciones, tanto o mejores que las de una berlina pequeña.
Sin embargo, el paso de los años cambió las prioridades de los
compradores y surgieron las agencias independientes de ensayos, las
cuales descubrieron que la estructura de este modelo era muchas
veces menos segura que la de un coche normal ante un choque.
Los ingenieros de Renault hicieron entonces un esfuerzo de
eficiencia, redujeron el peso de los componentes del automóvil e
introdujeron estructuras adicionales que hacen de los modelos
actuales uno de los coches más seguros del mercado.
El otro motivo para tanto esfuerzo es el afán de ir más allá.
Conseguir un nuevo récord, volar más alto, más lejos, más deprisa,
requiere, y sobre todo en el campo aeroespacial, de incrementos de
eficiencia; no para gastar menos, o ser más económicos, sino en
este caso simplemente para lograr el objetivo. La eficiencia no hay
más remedio que aumentarla cuando los márgenes son
negativos.
Aumentar la
eficiencia
¿Cómo se incrementa la eficiencia?. En primer lugar entra la
inventiva. Infinidad son los ejemplos de ingenieros que, usando
pensamiento independiente y echando mano de su sólida formación
científica, revolucionaron las formas y los métodos y discurrieron
mejores formas de resolver los problemas reales.
Los mencionados logros góticos del arco ojival y los arbotantes son
ejemplos; la quilla y la hélice de los barcos no estuvieron siempre
ahí, sino que las inventó alguien; el carburador y el diferencial
resolvieron también problemas complejos; aunque muy antiguo, el
invento del arado debe contar entre los más importantes de la
historia de la humanidad; y, por fin, en el campo aeronáutico, los
alerones permitieron pasar del control semimágico al control
repetible.
En segundo lugar, la eficiencia se incrementa con precisión. Es
ésta una labor mucho más sistemática y ardua en la cual generación
tras generación de ingenieros logra reducir los márgenes de error
entre las estimaciones teóricas y el comportamiento real de los
ingenios. Como consecuencia de ello, se puede proceder a reducir el
factor de seguridad, omnipresente número que determina directamente
la eficiencia de estructuras equivalentes.
Reducir la incertidumbre
Se identifican cuatro factores que disminuyen la incertidumbre y
por tanto permiten mejorar la eficiencia en ingeniería. Son, con
ejemplos tomados de la aeronáutica:
- Conocimiento del entorno: atmósfera estándar, perfil de
ráfagas.
- Cálculo de su efecto: distribución de sustentaciones, cálculos
aeroelásticos.
- Caracterización del material: resistencia estática y a fatiga de
las aleaciones usadas.
- Exacto uso y mantenimiento: revisiones periódicas exhaustivas de
motor y estructura.
Es condición imprescindible contar con la colaboración de operarios
y usuarios disciplinados, exactos y responsables para conseguir la
máxima eficiencia en ingeniería. Por lo tanto, el ingeniero debe
siempre tener esto en cuenta si pretende diseñar con factores de
seguridad por debajo del doble, e incluir en sus diseños las ideas
necesarias para facilitar el trabajo de esos profesionales que
vienen detrás en la cadena del concepto a la explotación
comercial.
Bajar del pedestal
Concretamente, y se viene haciendo de forma sistemática cada vez
creciente en el campo aeroespacial, los ingenieros deben invitar a
operarios y usuarios a participar en las etapas preliminares de
diseño para obtener de ellos ideas que permitan mejorar la
repetitividad de mantenimiento/explotación.
A su vez, los ingenieros deben permanecer inquietos y visitar los
talleres donde se mantienen los equipos análogos al que están
diseñando, para poder incluir la facilidad de mantenimiento y uso
entre los factores de diseño, y a la vez tratar de ponerse en el
lugar de los operarios para evitar cualquier factor que pudiera
inducir a error en el mantenimiento o el uso posterior.
La ingeniería de mayor eficiencia solamente puede continuar
progresando si los ingenieros bajan de su pedestal y se acercan a
los usuarios del producto final.
Pedro Duque es
ingeniero aeronáutico y astronauta. Este texto es el resumen de la
conferencia magistral que pronunció el pasado 10 de marzo en Madrid
con motivo de la inauguración de los actos del centenario
del Instituto de la Ingeniería de España. Se reproduce con
autorización del autor.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
excelente
maravilhoso