Después de realizar el más completo estudio hasta la fecha, los astrónomos han determinado, gracias al telescopio espacial de rayos-X Chandra, que los agujeros negros acumulan masa hasta cierto punto y que después dejan de crecer.
os resultados corroboran trabajos teóricos recientes sobre cómo se desarrollan estos cuerpos y las galaxias.
Según el Chandra, los mayores agujeros negros, aquellos con masas
de hasta 100 millones de veces la de nuestro Sol, comieron
vorazmente durante la fase temprana del Universo. Pero a casi todos
ellos se les acabó la comida hace miles de millones de años, y
desde entonces han estado pasando hambre.
En cambio, los agujeros negros de entre 10 y 100 millones de masas
solares siempre siguieron una dieta más controlada. Dado que se
llevan porciones más pequeñas de su suministro de gas y polvo, aun
continúan creciendo poco a poco.
Amy Barger, de la University of Wisconsin y de la University of
Hawaii, y sus colegas han descubierto que existe una fuerte
conexión entre el crecimiento de los agujeros negros y el
nacimiento de estrellas. Con anterioridad, se habían hecho estudios
del ritmo de nacimientos estelares en las galaxias, pero no se
sabía demasiado sobre los agujeros negros que moran en sus centros.
Al parecer, el mismo mecanismo que gobierna la formación de
estrellas regula el crecimiento del agujero negro del núcleo
galáctico.
Los astrónomos usaron el Chandra para realizar un censo, tanto de
los mayores y más activos agujeros negros situados a gran
distancia, como de los relativamente más pequeños y tranquilos
próximos a la Tierra. Además, por primera vez, se han contabilizado
adecuadamente los agujeros negros que existen entre ambos extremos
de población.
Se emplearon imágenes en rayos-X de dos sectores llamados Chandra
Deep Field North y Chandra Deep Field South, así como de un área de
ancho campo denominada Lockman Hole.
El Chandra encontró que muchos de los agujeros negros de menos de
100 millones de masas solares se encuentran enterrados bajo grandes
cantidades de polvo y gas. Esto evita su detección mediante métodos
ópticos. Los rayos-X, en cambio, permiten atravesar esta cubierta
opaca. Por otro lado, los mayores agujeros negros catalogados
muestran escasos síntomas de la existencia de este envoltorio. Como
si fuera un sistema de auto-control, poderosos vientos generados
por el frenesí devorador del agujero negro podrían haber ayudado a
limpiar los restos de gas y polvo, impidiendo su crecimiento a
partir de un cierto punto.
Información adicional en: Harvard
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MI ESTOMAGO PARECE UN AGUJERO NEGRO. ME LO TRAGO TODO !!!!!
LLEGARA UN PUNTO CRITICO EN EL QUE LOS INDICES DE COLESTEROL NO LOS TOLERE MI PROPIO ESTOMAGO Y MUERA. AMEN
no jodas
nos vamos apelar
Niños y mas niños,solo ten seguro que algun dia moriras..............y debes hacer algo constructivo de tu vida.