Los científicos han alterado genéticamente varias plantas para hacer que éstas sean capaces de absorber más contaminantes del suelo. Recientes pruebas indican que éstas, efectivamente, pueden superar ampliamente a las variedades salvajes en su habilidad de eliminar selenio. Los resultados elevan la esperanza de que puedan ser utilizadas como alternativa viable para la limpieza de suelos contaminados.
os investigadores de la University of California, en Berkeley, obtuvieron tres líneas transgénicas de una planta llamada Brassica juncea, una variedad de la mostaza. Después de un período de observación de seis semanas, detectaron que habían absorbido entre dos y cuatro veces más selenio de un suelo contaminado que las plantas del mismo tipo no alteradas genéticamente.
El experimento intentaba replicar resultados positivos anteriores,
conseguidos en condiciones de laboratorio. En esta ocasión, las
pruebas se realizaron fuera de los invernaderos, en campos que
incorporaban gran cantidad de variables (meteorología, condiciones
del suelo, humedad
). Curiosamente, los resultados fueron mejores
que en el propio laboratorio, lo cual fue una sorpresa para los
científicos.
En California, existen hasta 100.000 metros cúbicos de sedimento
contaminado con selenio, sal y boro, en el canal San Luis Drain.
Este canal, protegido con hormigón, se diseñó originalmente para
encauzar las aguas residuales procedentes de la irrigación de las
granjas de Central Valley, llevándolas al delta del río Sacramento.
Con el paso de los años, los sedimentos han acumulado sustancias
que, como el selenio, pueden ser tóxicas en grandes cantidades. Por
ejemplo, en los años 80 se descubrió que este elemento causaba
deformidades en los pájaros.
La limpieza del sedimento del canal San Luis Drain costaría
millones de dólares mediante métodos convencionales, incluyendo el
lavado del suelo, la excavación y el enterramiento. Por tanto, los
científicos apuestan por utilizar plantas especialmente indicadas
para absorber sustancias tóxicas.
El problema con el uso de plantas es que actúan lentamente.
Intentando resolver este problema, los investigadores han
modificado genéricamente algunas variedades para lograr multiplicar
su capacidad de absorción habitual. Los objetivos con la planta de
la mostaza utilizada son ambiciosos. No sólo se quiere multiplicar
por tres o cuatro su habilidad de absorción; se espera, por el
contrario, alcanzar cifras de 10, 100 y hasta 1.000 veces. Las
recientes pruebas sugieren que los científicos se hallan en el buen
camino.
La Brassica juncea es buena en este papel de limpieza porque
conseguimos engañarla. Su nutriente natural (los sulfatos) es
parecido al selenato. Los experimentos se hicieron en cuatro
parcelas de 33 por 1 metro, dos conteniendo suelo contaminado de
San Luis Drain y dos con suelo limpio. Se repartieron tres tipos
transgénicos de la planta entre las parcelas, así como plantas de
control sin alterar.
Una de las modificaciones genéticas realizadas implicó que la
mostaza produjera una mayor cantidad de una enzima llamada APS,
clave en su habilidad de convertir el selenato en una forma no
tóxica de selenio, lo que permite su acumulación sin dañarse a sí
misma. Las otras modificaciones supusieron una producción superior
de las enzimas ECS y GS.
Una vez cumplido su papel, las plantas pueden ser cosechadas,
secadas y añadidas con cuidado a los alimentos que consumen los
animales (el selenio es esencial para la vida), o introducidas en
suelos pobres en esta sustancia.
Información adicional en: UC Berkeley
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me interesa saver si este tipo de plantas me podria funcionar en reciduo de tierras con hidrocarburos ,,,petroleo tiner aceites etc,,,...?