Investigadores del Pacific Northwest National Laboratory están utilizando la forma de materia más común en el Cosmos, el plasma, en un nuevo sistema de filtrado que algún día podría salvar las vidas de personas intentando buscar refugio durante un ataque químico o biológico.
l citado sistema fue desarrollado originalmente para proteger a los soldados del Departamento de Defensa estadounidense, pero el llamado Hybrid Plasma Filtration System podría ser comercializado pronto. De momento, el laboratorio ha construido un prototipo compacto, si bien ya existen planes para aumentar su tamaño y aplicarlo a lugares mucho mayores, como edificios, tiendas de campaña y aviones.
Ken Rappe, el ingeniero principal en el desarrollo del HPFS, encuentra en cierto modo triste que se haga necesario desarrollar esta tecnología, pero los derroteros de la actualidad mundial así parecen aconsejarlo, debido a las constantes amenazas terroristas.
Lo que distingue al HPFS de otros sistemas es que no usa filtros comunes HEPA (High Efficiency Particulate Air). En vez de estos filtros tradicionales, emplea plasma que destruye todos los contaminantes aéreos que normalmente pasarían a través de los filtros. Además, su vida útil es más larga, es más fiable y es menos complicado de operar.
El HPFS es capaz de destruir contaminantes biológicos y químicos, incluyendo sustancias industriales tóxicas y agentes como el gas sarín, empleado por terroristas en el metro de Tokio en 1995.
Además de acabar con los agentes potencialmente letales, el sistema bombea aire purificado, permitiendo que las personas respiren libremente en un entorno que de otro modo estaría contaminado.
Información adicional en: PNNL
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