No hace falta esperar. Las posibilidades tecnológicas señalan ya cómo va a ser el futuro en las próximas décadas: cafeteras que se ajustan al gusto del usuario, peines que analizan el estado del cuero cabelludo y lo comunican al especialista, la lavadora que se programa sola, la aspiradora que regula su intensidad en función del polvo acumulado, el reloj de pulsera que vigila la salud de la persona, gafas que graban lo visto y que orientan en una ciudad desconocida... Un nuevo escenario de vida cotidiana en el que Internet extiende su ámbito hasta la mente humana, amplificando las posibilidades de comunicación. Más que una evolución, una nueva mutación de la especie humana. Por Sergio Moriello de Tendencias Científicas.
El objetivo es conseguir que los usuarios se concentren en la tarea
que deban realizar en lugar de tener que prestar atención al manejo
de la computadora; que obtengan comodidad y simpleza, en vez de
complicaciones y molestias. La estrategia más adecuada para
lograrlo, sería que no exijan la atención consciente, que se
vuelvan tan discretas que desaparezcan de la conciencia humana.
Deberían estar disponibles en todo momento y lugar, tan profunda y
completamente integradas en los objetos de uso común que perderían
su individualidad, se disolverían en el ambiente y se las usarían
sin pensar, intuitivamente.
Dentro de un par de décadas, el poder computacional será tal que
podrá incluir fácilmente una cierta inteligencia en los
artefactos comunes. Todas los objetos incorporarán procesadores,
memorias, sensores, actuadores y una conexión a Internet siempre
activa y de gran ancho de banda. De este modo, los artefactos se
volverán cada vez más amigables, sencillos de utilizar y
autoexplicativos; ya no se necesitará un manual de instrucciones,
sino que el propio aparato se convertirá en el mejor instructor.
Muchos no necesitarán encenderse ni apagarse, o que se los programe
o sintonice; simplemente se activarán automáticamente cuando la
persona se acerque.
Computación ubicua o penetrante
No es que las PCs vayan a desaparecer completamente del escenario,
pero durante las próximas décadas convivirán con una gran variedad
de otros tipos de dispositivos informáticos. En vez de ofrecer
poderosas computadoras capaces de hacer de todo, el paradigma
actual consiste en una colección de miles de sistemas
especializados, sumamente baratos y densamente interconectados
entre sí. Se tratará de una red auto-organizada, una clase especial
de sistema ecológico, en donde cada elemento reaccionará ante los
estímulos del medio y cooperará con los demás, ya que adquirirán
una especie de conciencia mutua. Desde hace tiempo ya se
comercializa este tipo de tecnologías. Un ejemplo típico es el ICQ,
un programa que le indica al usuario cuando una persona -de una
lista predefinida- se conecta a Internet.
La idea es similar a lo que pasó con la electricidad: se integró
tan bien a la vida del hombre que actualmente está en todas partes,
oculta en las paredes y almacenada en minúsculas baterías. Y al
igual que la omnipresente toma eléctrica, la nueva red lo cambiará
todo: los vasos indicarán cuánto líquido ha sido bebido, las sillas
avisarán cuándo el usuario lleva demasiado tiempo sentado en una
misma posición, los zapatos medirán la cantidad de metros
recorridos, las bañeras medirán el peso corporal, los grifos
responderán a la voz y las gafas (anteojos) le informarán al
oculista que necesitan una nueva graduación y concertarán una
cita
Pero la verdadera novedad es que la electrónica posibilitará que
los objetos dialoguen entre sí, con lo cual podrán ofrecer una
vasta cantidad de originales aplicaciones para la vida diaria. Por
ejemplo, la cafetera automática sabrá perfectamente cómo le gusta
el café a su propietario y podrá llevar una estadística del consumo
diario o mensual; al tener acceso a su agenda personal, lo
preparará más tarde que de costumbre, si se entera que tiene una
reunión programada.
Un peine inteligente analizará y comunicará el estado del cuerpo
cabelludo al centro de diagnóstico dermatológico, que propondrá el
tratamiento más adecuado. Un frasco de medicamentos podrá contener
un mensaje grabado con su acción terapéutica, recordarles a los más
ancianos que ya es hora de tomar una nueva pastilla o comunicarse
con la farmacia para encargar una nueva caja.
Algo similar pasará con los libros: si pertenece a una biblioteca
personal, indicará su localización física, así como en qué año/mes
se leyó, cuánto se tardó en hacerlo y hasta qué página se llegó (si
todavía no se terminó de leerlo). Si pertenece a una librería,
informará cuándo llegó al local, cuántos ejemplares quedan, si ese
título ya está agotado o en qué parte de la cadena de
abastecimiento se encuentra.
El hogar inteligente
Actualmente los aparatos hogareños y los electrodomésticos cumplen
su función específica de manera aislada, por lo que son incapaces
de dialogar entre sí. A través de una red de comunicación
interna, en cambio, podrán interconectarse y ampliar enormemente
sus prestaciones. En esta configuración, cada aparato, cada
electrodoméstico, cada sensor y actuador disperso por la casa se
comportará como un nodo, transmitiendo y recibiendo mensajes entre
ellos.
Incluso la red dispondrá de una conexión a Internet, con lo cual
cualquier miembro de la familia podrá, a distancia, regular el la
temperatura ambiente, descongelar la comida, preparar la ducha o
recibir un mensaje de la heladera recordándole que compre latas
de cerveza, en el camino de regreso a su casa.
No sorprenderá a nadie, por ejemplo, que la lavadora (lavarropas)
elija el programa de lavado más apropiado según los parámetros de
la prenda que se coloque (qué tipo de fibra usa, de qué color es y
qué clase de suciedad presenta), dosificando la cantidad de jabón
en polvo y suavizante y controlando el tiempo de
funcionamiento.
O que la aspiradora regule automáticamente su potencia de acuerdo
con la cantidad de polvo que está siendo succionado y lo descargue
directamente en el recipiente de la basura. O que el horno a
microondas tenga la capacidad de vigilar lo que se cocine,
decidiendo si los alimentos necesitan descongelarse antes o
simplemente ser calentados. En todos los casos, los mismos aparatos
se ocuparán de contactarse con el servicio técnico cuando detecten
algún tipo de anomalía o cuando sea necesario descargar una nueva
actualización de su software.
La unión hace a la fuerza
Pero en donde resaltan las verdaderas posibilidades de este tipo de
sistema es cuando se consideran sus propiedades sinérgicas. Así,
cuando alguien deambula por su casa, los sensores de la pared
seguirán sus pasos y ajustarán las variables ambientales, como la
iluminación, la calefacción, la refrigeración, la humedad o la
música de fondo.
El sistema sabrá que la persona acaba de sentarse a la mesa para
cenar, que fue a acostarse para dormir, que está tomando una ducha,
que está mirando un programa de TV o que está en un momento íntimo.
En consecuencia, el teléfono deberá tomar la decisión de no sonar,
comunicándole al originante que llame más tarde o que deje su
mensaje. Por otro lado, el equipo de música sabrá que cuando el
dueño regresa a su casa -de un día agotador- quiere escuchar algún
tema New Age, pero los sábados a la noche prefiere algo más
movido.
Del mismo modo, el televisor inteligente (cuya pantalla puede
ocupar toda una pared) no ignorará que le interesa todo lo
relacionado con los robots humanoides, y que si en el noticiero se
menciona algo sobre el tema, lo debería grabar (en la
videograbadora o en el disco rígido de la PC) y mostrárselo sobre
el espejo del baño, mientras se está lavando los dientes. Si la
persona quisiera saber más sobre el tema, el aparato debería
ofrecerle una lista de enlaces hacia páginas web que ampliasen el
tema.
Algo más espectacular sería el sistema de seguridad. El picaporte
de la puerta de entrada al hogar podrá ver a la persona que
quiera entrar. En caso de reconocer al propietario, le abrirá la
puerta y posiblemente lo salude. Si se trata de un amigo, lo
identificará y puede que le dé los buenos días como un mayordomo
bien entrenado.
Pero si notase que se trata de una persona sospechosa, tendrá la
capacidad de tomarle varias fotografías o filmarlo y avisar a la
policía o al servicio de seguridad. De la misma forma, el sistema
tendrá la habilidad de detectar fugas de gas o de agua, de cerrar
instantáneamente las llaves de paso o, incluso, de llamar a los
bomberos si se origina un incendio que no puede controlar.
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...como lo ves?
Ufa! o Uff! (quiero vivir eso)
seria genial... kisiera ke fuese el presente.. me gusto la ultima parte.. en especial jaja ^^
vayanse a la verga todos