El secretario general para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Arturo Gonzalo Aizpiri, quien pronunció hoy una conferencia en el Foro Soria 21 sobre Energía, Cambio Climático y Desarrollo Sostenible, anunció que el Ministerio presentará el día 15 de febrero un ambicioso informe realizado por 400 investigadores del país en materia de cambio climático, coordinado por la Universidad de Castilla-La Mancha, cuyos resultados preliminares "parecen aumentar la preocupación" sobre este fenómeno.
ara Aizpiri, el cambio climático supone un cambio importante de las condiciones de habitabilidad del planeta y representa "la mayor amenaza global al objetivo de un desarrollo sostenible".
El secretario general subrayó el "acierto" en cuanto al tema principal del foro: energía, cambio climático y desarrollo sostenible, y concretó que "ningún elemento condicionará tanto las posibilidades reales de alcanzar un desarrollo sostenible como el fenómeno del cambio climático". "El cambio climático se está produciendo ya con una rapidez y una intensidad mayor que la prevista. Cada nuevo dato que se conoce subraya la gravedad del fenómeno y acentúa nuestras preocupación para el futuro", explicó Gonzalo Aizpiri.
Como ejemplo puso que en España en las tres últimas décadas la temperatura, según los últimos análisis de datos del Instituto Nacional de Meteorología, se ha incrementado por término medio en 1,5 grados centígrados. En los años 60 la subida anual del nivel del mar en España no alcanzaba los dos milímetros y ahora ya está próxima a los cuatro milímetros anuales. En cuanto a los datos estadísticos de reducción de precipitaciones, el director afirmó que "confirman una caída notable, sobre todo en el sur de la Península Ibérica y en las cuencas del sudeste mediterráneo".
El fenómeno, tal como reiteró Gonzalo Aizpiri, se está produciendo "con una intensidad mayor de lo previsto hasta ahora y las predicciones que se hacen para este siglo son también enormemente preocupantes". El último estudio que publicó la Agencia Europea de Medio Ambiente, según él, anticipaba que en España para final de este siglo la temperatura se puede incrementar algo más de cuatro grados centígrados.
ENERGÍA NUCLEAR
Además, destacó que el cambio climático está "intrínsecamente unido" a los modelos de producción y consumo de energía, ya que el dióxido de carbono (CO2) es el gas de efecto invernadero que más contribuye a este fenómeno y la emisión de CO2 está, en gran medida, vinculada con la combustión de combustibles fósiles.
Fundamentalmente, en la generación de energía eléctrica, en la producción de calor para procesos industriales y como carburantes para transportes. Por tanto, subrayó que la relación entre energía, cambio climático y desarrollo sostenible "es cada día más evidente" e "intentar enfocar el problema con este carácter global es imprescindible para comprender lo que está ocurriendo y tomar medidas".
En cuanto la energía nuclear, el director aclaró que las nucleares no están fuera del Protocolo de Kioto, sino que "los proyectos de energía nuclear no permiten obtener créditos de reducción de emisiones en terceros países, pero la estructura energética de cada país es la que es y las condiciones son las que son".
Gonzalo Aizpiri recordó que el programa electoral del PSOE y el discurso de investidura del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "dejaron claro el compromiso de reducir paulatinamente el peso de la energía nuclear en la cesta energética española y, obviamente, es lo que va a hacer".
La energía nuclear, según él, tiene particularidades y alguna de ellas ya en vía de eliminación. El ejemplo que puso fue que hasta el año pasado el coste de gestión de los residuos nucleares no lo pagaban las empresas generadoras de esa electricidad nuclear, sino todos los ciudadanos en la tarifa, independientemente de la fuente de energía que estaban consumiendo porque "la energía nuclear tiene un problema no resuelto: los residuos".
"Todas las demás formas de generar energía permiten que el empresario se haga cargo de los impactos de su actividad, porque tiene que trazar sus emisiones y gestionar sus residuos; pero en la energía nuclear nadie se hace cargo de unos residuos que mantienen su actividad durante miles de años y para los que no hay en ningún lugar del mundo una solución definitiva para su gestión", apuntó.
El director insistió en los "problemas no resueltos de le energía nuclear y hasta ahora se nos obligaba a todos a pagarlos", por lo que el Gobierno ha anunciado que el coste de la gestión de los residuos la tiene que pagar las centrales nucleares, internalizando ese coste en el precio de su kilowatio. "Apostar por la energía nuclear aumentando un problema como la gestión de residuos no es una apuesta sostenible y esta visión la comparte con el Gobierno español la mayoría de países industrializados que no apuestan por la energía nuclear. En Europa sólo Francia y Finlandia en menor medida tiene previsto incrementar su potencia nuclear", concretó.
FUTURO
El director insistió en la idea de que la energía nuclear "no es imprescindible para combatir el cambio climático y cumplir el Protocolo de Kioto" porque hay suficientes alternativas y países que se han comprometido a reducir sus emisiones lo hacen sin recurrir a la energía nuclear.
El experto estableció un orden de prioridad: gestionar la demanda en base a ahorro y eficiencia, ya que en España hay un "crecimiento desbocado" y tan sólo en enero ha aumentado un 15 por ciento respecto al mismo mes de 2004 creciendo el doble que el PIB; tecnologías de generación con bajas emisiones de CO2, utilizando tecnologías y combustibles más eficientes; y el desarrollo potencial de energías renovables, que es mucho mayor del que se ha considerado y no se ha explotado (hay 8.200 megawatios de energía eólica).
"En España hay unas posibilidades de desarrollo de energías renovables enormes, como la energía solar termoeléctrica, con un futuro prometedor y que tenderá a ocupar huecos en el sistema de generación que deja la energía eólica en las épocas de máximo consumo en verano que va a ser con energía solar", concluyó.
La respuesta pasa por el ahorro y la eficiencia, nuevas tecnologías de generación con combustibles más limpios y con un mayor recurso para las energías renovales, tanto en producción de energía eléctrica, producción de calor o producción de combustibles para la automoción. Igualmente, existen otras posibilidades en la captura del CO2 y la inyección en formaciones geológicas profundas, así como que la generación inevitable de origen fósil a largo plazo podrá encontrar solución desde el punto de vistas de las emisiones de CO2.
"La energía eólica tiene todavía un gran espacio y somos el país del mundo que más nueva potencia instalada ha puesto en servicio en 2004, por encima de 2.000 megawatios; y tenemos uno de los sectores empresariales más competitivos y con mayor capacidad tecnológica de todo el mundo. El empleo creado en España en este sector se cuenta por decenas de miles", apuntó el director.
Abogando por conseguir que la renta de petróleo a terceros países se quede en inversión, empleo y capacidad tecnológica en España. Aunque reconoció que la energía eólica tiene desafíos (aumentar la estabilidad de su aportación a la red, reducir las desconexiones y la imprevisibilidad), sostiene que se está avanzando y el Ministerio de Industrial "quiere fijar un objetivo de 20.000 megawatios".
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No sólo España: todos los países desarrollados que ocupan el planeta e incluso los que están en vías de desarrollo son fuentes poderosas de emisión de CO2. Son mayores emisores los países no tienen o no les interesa aplicar un una legislación medio ambiental ajustada a la realidad del momento: favoreciendo ello la proliferación de empresas sin escrúpulos medio ambientales. También hay una penosa y grave realidad: partimos de la incultura medio ambiental de la industria desde que empezó a finales del siglo XIX y eso ha llevado a más de 100 años de emisiones toxicas a través de diferentes medios naturales sin buscar sistemas para paliarlo. Las alarmas medio ambientales suenan desde los años 60 del siglo XX, gracias a científicos y ecologistas con sentido común, pero muchas veces ridiculizados o reprimidos por poderosos intereses económicos. La realidad es la siguiente: En este siglo XXI, penosamente, será muy grave a nivel medio ambiental y las desgracias serán una factura triste e inevitable. Si ahora redujéramos a cero las emisiones de CO2; no se conseguirá evitar lo inevitable. No es ninguna profecía. Sólo hay que recurrir a la información científica y de previsión meteorológica mundial. Soy una persona optimista, pero eso no evita que deje de ser realista en estos momentos