El cerebro no tiene ninguna posibilidad de alcanzar la velocidad de los acontecimientos, ni por tanto de atrapar el tiempo que transcurre, ya que el tiempo de nuestras percepciones está retrasado alrededor de medio segundo respecto al tiempo real. Así lo explica el neurólogo de California Benjamín Libet en su nuevo libro "Mind Time: The Temporal Factor in Consciousness", que suscita nuevos interrogantes sobre los mecanismos de la conciencia. Por Eduardo Martínez de Tendencias Científicas.
Para Benjamín Libet, por ello no tenemos ninguna posibilidad de
alcanzar la velocidad de los acontecimientos, ni por tanto de
atrapar el tiempo que transcurre. Lo explica en su nuevo libro
Mind Time: The
Temporal Factor in Consciousness, del que Stephen M.
Kosslyn ha realizado un interesante extracto. La obra constituye
una presentación de los últimos trabajos de Libet sobre los
mecanismos de la conciencia.
En uno de sus experimentos, Libet puso electrodos sobre el córtex
somatosensitivo de pacientes despiertos. El córtex somatosensitivo
es la región del cerebro sobre las que circulan las informaciones
sensoriales registradas a lo largo del cuerpo. Puede consultarse al
respecto el trabajo de Kulisevsky La organización del
movimiento: estructura y función de los ganglios
basales.
Con la ayuda de una débil corriente eléctrica, Libet provocó
sensaciones en la superficie de la piel de los pacientes cuya
duración temporal variaba deliberadamente. Comprobó que si
disminuía la duración de los impulsos eléctricos, los pacientes
percibían cada vez menos esta agresión y que por debajo de las 500
milésimas de segundo, no se enteraban de nada de lo que ocurría
sobre su piel.
No hay conciencia sin tiempo
Su conclusión es que para que un acontecimiento pase el umbral de
la conciencia y sea registrado por un sujeto, el tiempo desempeña
un papel fundamental, ya que si el acontecimiento ocurrido sobre la
piel no dura más de medio segundo, el consciente humano
sencillamente lo ignora.
No es la primera vez que Benjamin Libet sorprende con sus
descubrimientos sobre la conciencia. Anteriormente había demostrado
también que nuestro cerebro toma las decisiones casi un segundo
antes de que las asumamos conscientemente. Esta constatación ha
llevado a algunos científicos, como Wolf Singer, a dudar de la real existencia
del libre albedrío.
Para obtener este resultado, Libet utilizó pacientes que se
mantuvieron despiertos cuando eran sometidos a un episodio de
cirugía cerebral. Les pidió que movieran uno de sus dedos mientras
observaba electrónicamente su actividad cerebral. De esta forma
pudo comprobar que hay un cuarto de segundo de retraso entre la
decisión de mover el dedo y el momento presente.
Roger Penrose, en su obra La Nueva Mente del Emperador (1989), ya
describía dos experimentos que tienen que ver con el tiempo que
necesita la conciencia para actuar y ser activada. El primero de
estos se refería al papel activo de la consciencia y el segundo a
su papel pasivo.
La decisión necesita un segundo
El primero de los experimentos descrito por Penrose fue realizado
por Kornhuber en 1976. Unos voluntarios permitieron que se
registrasen las señales eléctricas en un punto de sus cabezas
(electroencefalogramas), y se les pedía que flexionaran varias
veces, y repentinamente, el dedo índice de sus manos derechas a su
capricho.
La experiencia descubrió algo curioso: hay un aumento gradual del
potencial eléctrico registrado por el cerebro durante un segundo
entero, y hasta un segundo y medio, antes de que el dedo sea
flexionado. Esto parece indicar que el proceso de decisión
consciente necesita un segundo para actuar.
El segundo experimento al que se refiere Penrose es al de Benjamin
Libet, según el cual cuando se aplica un estímulo sobre la piel de
los pacientes, transcurre aproximadamente medio segundo antes de
que sean conscientes de dicho estímulo.
Para Penrose, de ambos experimentos se desprende que el tiempo de
nuestras "percepciones" está atrasado alrededor de medio
segundo respecto al tiempo real de los acontecimientos. Es decir,
aparentemente, el reloj interno de cada uno de nosotros está
arasado medio segundo respecto a la velocidad real de los
acontecimientos.
Cuestión de amígdalas o de neocorteza
Para Penrose, la conclusión de estos dos experimentos considerados
en conjunto es que la conciencia no puede reaccionar a una agresión
externa si la respuesta tiene que tener lugar en menos de dos
segundos.
Hay una posible explicación de esta manera de proceder de la
conciencia, ya que cuando el cerebro recibe un estímulo, a través
de cualquiera de los cinco sentidos, lo registra en dos lugares:
uno es en la amígdala y el otro es en la neocorteza.
La amígdala es el área con forma de almendra que se encuentra en el
cerebro. Es la encargada de recibir las señales de peligro
potencial y la que desencadena una reacción capaz de salvar la
vida. La amígdala es por tanto la primera región del cerebro en
recibir un mensaje. Es muy rápida y en un instante indica si
debemos atacar, huir o detenernos.
La neocorteza, capa cerebral externa en la que se llevan a cabo
funciones superiores como la planificación, el razonamiento y el
lenguaje, está más lejos que la amígdala y recibe los mensajes
sensoriales más tarde, pero, a diferencia de la amígdala, tiene
mayores poderes de evaluación, y se detiene a considerar más cosas.
Además, la neocorteza se comunica con la amígdala para ver qué
opina antes de reaccionar.
El presente sólo dura tres segundos
Dado que el 95 por ciento de los estímulos que recibimos llegan
directamente a la neocorteza y sólo un cinco por ciento van
directos a la amígdala, el retraso que experimenta la conciencia en
registrar las sensaciones corporales y en reaccionar puede estar
relacionada con la fase de evaluación que necesita la amígdala.
En cualquier caso, los trabajos de Libet consolidan las
investigaciones sobre los mecanismos de la conciencia y el papel
que desempeña el factor tiempo en los procesos cerebrales.
Otras investigaciones, realizadas tanto con europeos como con
indios yanomanis y bochimanos, han establecido a su vez una
constatación universal: que el presente dura tres segundos para
todas las personas.
Tres segundos es el lapso de tiempo que necesitamos para distinguir
sucesivos impactos sonoros o lumínicos, para guiñar un ojo o para
cualquier movimiento corporal. Todo lo demás que añadimos, bien que
una experiencia cualquiera se nos hace larga o corta, son sólo
sensaciones que no tienen que ver con nuestra conciencia del
presente.
Para la mayoría de las personas, en menos de tres segundos es
imposible percibir nada y a partir de ese período de tiempo, el
mundo cobra realismo para la conciencia humana. Un ingrediente más
a tener en cuenta a la hora de valorar los experimentos de
Libet.
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Como parta de la premisa de que no hay conciencia sin tiempo el libro no servirá para nada. El tiempo es una propiedad del mundo físico, y en absoluto es necesario para que haya consciencia. Otra cosa es que con su intelecto, herramienta propia del mundo físico sea incapaz de imaginarse la conciencia fuera del tiempo, pero para nada quiere decir eso que la conciencia necesita tiempo y espacio.
No sé por qué no se toman la molestia de investigar un poco más sobre lo que escriben o por lo menos de llamar a cada cosa por su nombre.
Efectivamente, dharana y como bien sabes hay muchas destrezas en las que se reacciona conscientemente y con logica aunque sean muchos de los movimientos aprendidos mecanicamente y rozan practicamente la actuacion inconsciente pero llena de razon. Me refiero a actividades como tocar instrumentos o sin ir mas lejos a juegos online a niveles avanzados. Por otra parte ese estudio esta basado en el sentido del tacto y nuestro sentido mas entrenado es el de la vista, creo yo.
PD: recuerdo un test de reaccion que consistia en un Cuadrado blanco en mitad de la pantalla y cuando cambiara de color debias clickear la pantalla y en el foro (foro gamer) la gente posteaba los ms que tardaba en reaccionar y la mayoria rondaba de 300ms a 70 ms.
Interesante, habria que ver que relación
tiene con los experimentos realizado por
Jacobo Grinberg Zylberbaum investigador
de la UNAM en México,desaparecido en 1994, que realizó experimentos de transmisión del pensamiento en sujetos conectados a EEGS.
Lo mismo que digo en otros artículos pero con diferentes palabras.
No son descubridores solo están profundisando lo que antes se estidiaba digamos que manualmente y ahora usan toda la fuerza de las nuevas tecnologias.
¿Entonces por qué siempre dicen que han descubierto algo?.
Chau
Si mi cerebro sileciosamente decide todo antes de que yo me de cuenta, entonces ciertos Gurús tendrían razon en esto:
1) Hay que darle mucha información y mucha sabiduria al cerebro, para eso hay que vivir como un gran aventurero y con muchas interaciones con otros (El instituto Matriztico de Humberto Maturana realiza cierta terapia basado en ese principio, me parece)
2) Junto con lo anterior, hay que vivir tranquilo, hay que confiar en la Intuición, hay que confiar en las capacidades del cerebro , si ha sido bien informado.
3) Me pregunto ¿No será que el propio cerebro "fabrica el tiempo y la distancia" para poder vivenciar y digerir el universo "poco a poco" (sin tiempo ni distancia, tendríamos que digerir el universo completo permanentemente, que sabor tendría eso?)
6r66666
ME GUSTARIA APRENDER MAS A CERCA DE LA RELACION AMIGDALA-ANSIEDAD
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