La NASA utiliza el desierto de Atacama, en Chile, donde llueve quizá sólo una vez por década, como modelo del entorno marciano. En 2003, algunos científicos informaron de que la zona más seca de Atacama es estéril. Nuevos estudios, sin embargo, lo niegan. Si queremos encontrar vida en esta región, simplemente debemos buscar a mayor profundidad, algo que podría aplicarse también a Marte.
os especialistas de la University of Arizona en Tucson no sólo encontraron vida. También la cultivaron y pudieron extraer su ADN y analizarlo.
En función de este descubrimiento, deberemos concluir que aún no hemos encontrado el límite de la vida en cuanto a sequedad. Raina Maier, Kevin Drees, Julie Neilson, David Henderson y Jay Quade, de la UA, y Julio Betancourt, del Geological Survey, así parecen haberlo demostrado.
El proyecto científico empezó no como una búsqueda concreta de vida sino como un intento de mirar en el pasado y reconstruir la historia de las comunidades vegetales de la región. Algunas partes de Atacama tienen vegetación. No obstante, en su verdadero núcleo desértico, donde sólo hay tierra y rocas, ésta no existe.
Ante la ausencia también de evidencias fósiles, los investigadores analizaron el suelo en busca de minerales producidos biológicamente, como los carbonatos. En octubre de 2002, se recogieron muestras de suelo aparentemente estéril procedentes de una ruta de 200 km de largo que iba desde una elevación de 4.500 metros hasta el mismísimo nivel del mar. Cada 300 metros, el equipo excavó un agujero y tomó dos muestras desde una profundidad de 20 a 30 centímetros.
Los geocientíficos llenaron tubos de ensayo con tierra del desierto en el laboratorio, y mojaron las muestras con agua esterilizada. Las dejaron reposar durante 10 días y después cultivaron bacterias a partir de ellas. En cierta manera, las "despertaron" de su letargo.
Aún no hemos identificado las bacterias que proceden de la zona más árida del desierto de Atacama, pero es de suponer que son poco usuales. Las anteriores investigaciones sobre la vida en esta zona sólo recogieron muestras de suelo de una profundidad de muy pocos centímetros, por eso no las encontraron.
De igual manera, la búsqueda de vida en Marte debería hacerse con mucho cuidado. Rascar sólo un poco en la superficie podría hacer que ciertos organismos pasen totalmente desapercibidos.
Maier sospecha que los microbios de Atacama permanecen en una especie de animación suspendida durante los períodos de prolongada sequía que afectan al desierto durante varias décadas. Sólo cuando las circunstancias mejoran, vuelven a la vida.
Información adicional en: University of Arizona
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