Una sensacional fotografía de la Tierra y la Luna durante un eclipse, la primera captada por una cámara espacial, fue tomada por la sonda europea SMART-1, que está sirviendo de prueba de cara a futuras misiones, anunció este martes la Agencia Espacial Europea.
ernard Foing, jefe del equipo de la sonda SMART-1, declaró que esta fotografía fue tomada el 28 de octubre durante un eclipse lunar, cuando la nave se encontraba a 300.000 km de la Tierra, algo "nunca hecho antes", dijo a la AFP en el marco de la Conferencia Internacional sobre Exploración y Utilización de la Luna en la ciudad de Udaipur (norte de India).
Hace una semana, SMART-1, que también ensayó una forma revolucionaria de propulsión, fue capturada por la gravedad de la Luna y entró en órbita lunar a una distancia que oscila entre los 5.000 y los 50.000 km. Más adelante, la sonda se acercará a la superfice lunar en una órbita variable. Foing declaró que SMART-1 también detectó rastros de gas argón reflejados por primera vez en la superficie terrestre. El argón representa sólo el 1% de la atmósfera de la Tierra. Es utilizado en los bombillas eléctricos, así como para fundir el aluminio y el acero inoxidable. "Es una nueva oportunidad para los científicos", afirmó Foing. "En el futuro se harán más análisis con datos obtenidos mediante rayos X", agregó. El argón, un gas inerte, puede ser utilizado para indicar la temperatura de un cuerpo espacial durante su formación y la historia de su evolución. Desde su lanzamiento, el 27 de setiembre de 2003, "la misión logró sus objetivos iniciales", explicó el jefe del equipo científico de la ESA. "Se trata de la (mision en) órbita más complicada a la que nos hayamos enfrentado hasta la fecha: soportó la radiación solar y las tempestades", destacó el científico en nombre de la agencia europea. "En el futuro, este motor podrá ser empleado para exploraciones en Mercurio, Marte e incluso el Sol", afirmó Foing, que destacó el bajo costo del combustible utilizado. El propulsor eléctrico de SMART-1 consumió menos de 60 kilos de ergol (el combustible espacial), o sea, de 5 a 6 veces menos que un propulsor químico para un trayecto idéntico. Este tipo de propulsión (iónica) permite a los satélites aprovechar esa carga libre.
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