Pequeño tamaño, grandes recursos. La misión lunar de la Agencia Europea del Espacio lleva a bordo tecnología en miniatura para explorar a menos coste la orografía del satélite natural.
l satélite Smart-1, la primera misión que la Agencia Espacial Europea (ESA) envía a la Luna, se situó anoche en la órbita del satélite natural de la Tierra, a los 13 meses de su lanzamiento, según informó ayer la ESA. Su emplazamiento entorno a la Luna, alrededor de la cual gravitará entre seis meses y un año, constituye ya el éxito de la primera parte de la misión Smart ( acrónimo inglés de Misiones Pequeñas para Investigación y Tecnología Avanzada), que por primera vez incluyó motores alimentados por paneles solares, lo que abre una puerta a misiones de larga distancia en el espacio.
El Smart-1 fue lanzado por un cohete Ariane-5 el 27 de septiembre de 2003 desde la base de Kurú, en la Guayana francesa, y desde entonces ha recorrido 78 millones de kilómetros con sólo 52 kilos de carburante (cinco veces menos de lo habitual), gracias a sus motores solares, que han funcionado durante 3.300 horas. Otra de las innovaciones que presenta Smart-1 es su carga útil miniaturizada, que le permite incorporar un mayor número de instrumentos científicos.
En su viaje hacia la órbita lunar, el primer satélite lunar europeo ha probado con éxito las comunicaciones a través de láser con la Tierra, en concreto, con la base de la ESA de Tenerife, en las Islas Canarias. Es la primera vez que se establecen comunicaciones con láser entre la Tierra y un satélite espacial que se desplaza a gran velocidad y que está a una larga distancia. Una vez que se establezca en su órbita a través de la Luna, el Smart-1 iniciará la segunda parte de su misión, que podría iniciarse en enero y que consistirá en establecer una cartografía y topografía del satélite natural.
Entre otros experimentos, la misión pretende encontrar en la Luna huellas del supuesto impacto de la Tierra con un asteroide gigante que, según ciertas teorías, sería el origen del satélite natural.
Además, Smart-1 analizará zonas de la Luna que no están nunca iluminadas por el Sol, en las cuales los expertos presumen que podría haber hielo, concretamente en los cráteres del Polo Sur de ese satélite, lo que abriría la puerta a la instalación humana. Los astronautas estadounidenses y soviéticos trajeron muestras de rocas lunares procedentes de la región ecuatorial, que tienen una historia geológica diferente a la de la región que investigará Smart-1.
Este primer acercamiento europeo a la Luna será comentado hoy en una rueda de prensa de la ESA en su sede de control de Darmstadt (Oeste de Alemania) para proporcionar detalles de esta maniobra de entrada en órbita efectuada anoche y de la misión en general.
Smart-1 ha realizado un viaje a la Luna en forma espiral a la órbita de la Tierra y sigue un trayecto más largo que el convencional y directo, que sólo dura unos días. La misión probará el funcionamiento de nuevas tecnologías en su exploración de la Luna en órbita, que posteriormente la ESA usará en otras misiones científicas planetarias mayores. La sonda lleva a bordo, por ejemplo, una cámara llamada AMIE que permitirá a los científicos estudiar la topografía de la Luna y la textura de su superficie desde diferentes ángulos y bajo diferentes condiciones de luz. Además, esta cámara proporcionará nuevas pistas de la evolución de la superficie lunar.
El coste de este viaje a la Luna es de unos 100 millones de euros, que salen de las arcas de la ESA, a la que contribuyen sus 15 países miembros, entre ellos, España.
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