Los planetas se forman a lo largo de un prolongado período de colisiones masivas entre cuerpos rocosos tan grandes como cordilleras montañosas. El observatorio Spitzer Space Telescope ha revelado nubes de polvo sorprendentemente grandes alrededor de varias estrellas. Estas nubes deben resplandecer cuando los planetas rocosos embrionarios chocan entre sí.
a propia luna de la Tierra podría haberse formado de esta manera. Con anterioridad, los astrónomos creían que los planetas se formaban en circunstancias menos caóticas. Para George Rieke, de la University of Arizona, los planetas sufren un largo y difícil camino hasta que crecen completamente.
Gracias a la poderosa visión infrarroja del telescopio espacial
Spitzer, hemos podido observar las polvorientas repercusiones de
tales colisiones. Cuando los planetas embrionarios, los núcleos
rocosos de planetas como la Tierra o Marte, chocan entre sí, se
mezclan o se dividen en fragmentos. En todo caso, el polvo
producido por estos eventos es calentado por la estrella central y
brilla en el espectro infrarrojo, visible para el Spitzer.
La teoría más popular dice que los planetas rocosos se forman de
manera parecida a los muñecos de nieve. Empiezan alrededor de
estrellas jóvenes como pequeñas esferas en un campo de espeso polvo
de aspecto discoidal. Después, a través de las interacciones con
otros granos de polvo, acumulan gradualmente más masa. Más
adelante, cuerpos del tamaño de montañas toman forma, que seguirán
colisionando para formar los planetas. Con anterioridad, los
astrónomos miraban este proceso como algo que avanza suavemente,
formándose un sistema planetario en un plazo de entre unos pocos
millones y unas cuantas decenas de millones de años. Con el tiempo,
los discos protoplanetarios de polvo acabarían desapareciendo, con
sólo ocasionales colisiones entre los cuerpos rocosos.
Pero Rieke y sus colegas han observado un entorno mucho más
variado. Buscaron discos de polvo alrededor de 266 estrellas de
parecido tamaño, unas dos o tres veces la masa de nuestro Sol, y de
varias edades. Setenta y una de estas estrellas resultaron tener
disco, presumiblemente con planetas en varios estados de
desarrollo. Pero en vez de ver desaparecer los discos en las
estrellas más viejas, los astrónomos vieron que en algunos casos
ocurriría precisamente lo contrario.
Pensábamos que las estrellas jóvenes de alrededor de un millón de
años tendrían discos grandes y brillantes, y que las más viejas de
10 a 100 millones de años tendrían discos mucho más débiles. Pero
en su lugar encontraron estrellas jóvenes sin discos y algunas
estrellas viejas con discos masivos.
Esta variabilidad implica que los discos protoplanetarios pueden
estar llenos de polvo a lo largo de toda su vida. La única forma de
que se produzca tanto polvo es a través de enormes y continuadas
colisiones.
Antes del Spitzer, sólo unas docenas de discos planetarios se
habían observado alrededor de estrellas de más de unos pocos
millones de años. Gracias al Spitzer, es posible localizar el
brillo infrarrojo de miles de discos de varias edades.
Información adicional en: Caltech
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Yo creo que los planetas son muy interesantes por los cuerpos que lo componen, para mi los planetas son uno de mis jobis y yo lo encuentro muy interesantes.
youtereamofabianypalalosamos
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nelson
hola
gracias
grasias yo quisira saber mas sobre los planetas y quisiera saber si hay obnis en este mundo o galaxia