Si alguna vez has visto Star Trek, entonces sabes la importancia que tienen los escudos. Cuando una estrella explota o un Klingon lanza sus mortíferos rayos en la oscuridad, el capitán grita dos palabras ¡Activar escudos!, y todo va bien. Escudos deflectores: no salgas de casa sin uno. El Sistema Solar, lo creas o no, tiene uno.
l escudo deflector del Sistema Solar es una gran burbuja magnética llamada heliósfera. Es parte del campo magnético del Sol. Nadie sabe las dimensiones exactas de la heliósfera, pero es más grande que la órbita de Plutón. Los nueve planetas están dentro de ella.
La heliósfera es importante para la vida en nuestro planeta. Hace unos pocos millones de años, por ejemplo, un grupo de estrellas masivas fluctuaban a través de nuestra parte de la Vía Láctea y explotaron una después de la otra, como palomitas de maíz. Los rayos cósmicos de la explosión fueron en su mayor parte desviados evitando un baño de radiación sobre los primeros humanos.
Pero la burbuja no es perfecta. El hecho es que está resquebrajada dice el científico espacial Eberhard Moebius de la Universidad de New Hampshire. Esas cosas pasan. (Esto también sucede en Star Trek. Si los escudos de la nave fueran impenetrables, nunca habría ningún drama).
Toma los rayos cósmicos, como ejemplo. Son fragmentos de átomos estrellados y acelerados a la velocidad de la luz por las explosiones de supernovas. La heliósfera desvía cerca de un 90% de estos, el resto, el 10% de los más poderosos, penetran en el interior del Sistema Solar.
La burbuja es incluso más vulnerable para partículas sin carga eléctrica. Los campos Magnéticos pueden desviar partículas cargadas como los rayos cósmicos, pero no los átomos y moléculas neutras o trozos de polvo y roca. La burbuja es una puerta abierta para éstos.
A saber: un flujo de átomos neutros de helio una brisa interestelar, dice Moebiusestá fluyendo ahora mismo hacia el interior del Sistema Solar. Su dirección proviene de la constelación de Sagitario. Como los átomos del flujo no están cargados, la burbuja magnética no hace nada para detenerlos.
Estudiar este flujo es importante porque puede enseñarnos mucho sobre la heliósfera
¿Qué tan grande es?, ¿Cuán resquebrajada está? También puede enseñarnos sobre la materia interestelar escondida ahí fuera, dice Moebius.
El flujo, descubierto hace 30 años, es controlado activamente por una flotilla de la NASA y una nave espacial de la Agencia Espacial Europea: SOHO, EUVE, ACE y, especialmente Ulises. Cada una mide algo diferente. EUVE, por ejemplo, puede percibir la luz del Sol ultravioleta dispersa en el flujo, mientras la Ulises toma muestras del propio flujo, recogiendo átomos directamente de él.
Durante muchos años las características físicas del flujo sólo eran vagamente conocidas. Pero la capacidad que tenemos ahora para observar la corriente con detalle usando estas modernas naves es lo que marca la diferencia dice Moebius. Recientemente dirigió un equipo de investigación en el International Space Science Institute (Instituto Internacional de la Ciencia del Espacio) en Suiza; empleando datos de estas naves, fueron capaces de precisar la temperatura del flujo, densidad y velocidad:
Su temperatura, 6000 ºC, es más o menos la misma que la existente en la superficie del Sol. Una nave espacial volando a través del flujo no se fundirá, ni siquiera notará el calor. El gas en el flujo es tenue y fino, explica Moebius. Sólo hay 0.015 átomos de helio por centímetro cúbico. La atmósfera de la Tierra al nivel del mar, en comparación, es mil millones de millones de millones (1021) de veces más densa. Y finalmente, la velocidad del flujo es de 26 km/seg o 58,000 millas por hora.
Estos números confirman lo que los astrónomos han sospechado durante mucho tiempo. El Sistema Solar está colisionando con una enorme nube interestelar.
Mucha gente cree que el espacio está vacío, pero no lo está. El vacío entre las estrellas está abarrotado de nubes de gas. La amplitud de las nubes en la Tierra se mide en millas. La de las nubes en el espacio se mide en años luz. Varían en su tipo desde las frías y negras como la tinta hasta un pintoresco y caliente resplandor. Las estrellas nacen en las nubes, y aún arrojan más nubes al espacio cuando mueren. Las nubes interestelares están por todas partes, de modo que no es tan sorprendente que el Sistema Solar esté viajando dentro de una.
La pregunta es, ¿Qué clase de nube?
Ésta nube, como muchos otros objetos en el Universo, consta principalmente de hidrógeno. Sabemos esto porque el hidrógeno absorbe un indicador de color de la luz de las estrellas cercanas. Los astrónomos utilizan el efecto de la absorción para trazar el contorno general de la nube: tiene una anchura de varios años luz y un borde irregular.
El abundante hidrógeno de la nube no penetra fácilmente en la heliósfera porque los átomos de hidrógeno de la nube están ionizados por la radiación interestelar ultravioleta. Al igual que los rayos cósmicos, los átomos de hidrógeno tienen carga, por eso, se mantienen acorralados. Los átomos de helio, por otro lado, son principalmente neutros, de modo que se deslizan al interior del Sistema Solar.
Aunque el helio es sólo un ingrediente menor de la nube, esto indica a los investigadores el aspecto de la totalidad. La temperatura de la nube es de 6000ºC, la misma que la del flujo de helio. Su velocidad, 26 km/seg, es también la misma. Si la nube contiene una mezcla cósmica estándar de hidrógeno y helio una suposición razonableentonces su densidad global debe ser de 0.264 átomos por centímetro cúbico.
¿Arcania? En absoluto.
Estos números son importantes. Son vitales para el tamaño y el resquebrajamiento de la heliósfera. La burbuja se infla desde dentro a causa del viento solar y se comprime desde el exterior por la acción de la nube. Es un acto de equilibrio. Si la presión de la nube (en función de la temperatura, densidad y velocidad) es elevada, vence al viento solar y hace que la burbuja se reduzca, lo cual disminuye nuestras defensas contra los rayos cósmicos.
Dentro de miles de años, algunos investigadores creen, que el Sistema Solar, atravesará completamente esta nube y emergerá en una cavidad de baja presión enviada por esas supernovas hace pocos millones de años. La heliósfera se expandirá, proporcionando una mejor protección contra los rayos cósmicos.
Después... ¿quién sabe? Otra nube podría llegar y comprimir otra vez la burbuja. El equipo de investigación ISSI, finalmente, podría decirnos como reaccionará la heliósfera.
¿Activar escudo? ¿Desactivar escudo? Ha dejado de ser ciencia ficción.
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