Es bien conocida por los entusiastas del tema espacial la gran participación que los entendidos alemanes tuvieron en el programa espacial estadounidense. Pero, del otro lado del atlántico, cual fue la contribución que los científicos germanos dieron al programa de la extinta superpotencia comunista?
os aliados occidentales, bajo la operación Paperclip, llevaron la mejor parte del botín científico y tecnológico de Alemania. Pero los rusos también llevaron su parte. Si la América llevaba Von Braun y otros grandes del proyecto de las armas V, que durante meses castigaron duramente a los londrinos antes de terminar el conflicto, los rusos se llevaron un desconocido que sirvió para dar en puntapié inicial en el programa espacial proletario.
El nombre de nuestro personaje es Helmut Groettrup. Él había sido un ayudante del director de la parte de electrónica en Peenemunde, y después de la derrota, tenía bajo su mando una equipo de 250 ingenieros trabajando para los rusos. De los entendidos en manos rusas, Groettrup era el que tenía más tiempo trabajando en Peenemunde.
Los rusos disponian de varios ejemplares capturados de los cohetes V2, bien como sus entendidos habían sido mandados a Alemania para estudios, donde pudieron tomar contacto con la tecnología más avanzada de su tiempo. La fábrica de cohetes V2 de Mittlewerk, también conocida como Dora, donde millares de trabajadores esclavos trabajaron día y noche durante la guerra en la fabricación de las armas V, fue puesta nuevamente en operación, hasta el año de 1946
Stálin pronto pudo percibir la importancia de Rusia en poder disponer de semejantes armas, y tomo una decisión muy importante para la historia de la conquista del espacio. Hacer los rusos dominar la tecnología espacial. Para esto, ordenó que todos los trabajadores que fueran de utilidad a los esfuerzos rusos fueran transportados hasta Rusia.
En 23 de octubre de 1946, la Unión Soviética retiró de Alemania a 22 mil personas, utilizando 92 trenes. Este verdadero ejercito de entendidos fue llevado a las cercanías de Moscú, donde durante varios años trabajaron en el estudio y creación de nuevos tipos de cohetes. Mismo siendo prisioneros, ganaban sueldos que en muchos casos tenían valores mayores que los rusos.
De las 22 mil personas transportadas a Rusia, cerca de 6 mil era personal calificado, y los demás eran miembros de sus familias. Entre los científicos, había técnicos electrónicos de la empresa Askania, especialistas en rastreamento de cohetes, y trabajadores electrónicos de Lorenz, Siemens y Telefunken, bien como expertos checos de Walter Rakententriebwerke, de Praga.
Otros grandes entendidos transferidos para Rusia fueron Waldemar Wolf, jefe de balística y trabajador de las industrias Krupp, el ingeniero Peter Lertes, y el especialista en computadoras austriaco Hans Hock. Todos estos también habían trabajado en Peenemunde.
Aquel que en el futuro seria conocido como solamente como el "Jefe Ingeniero", Serguei Korolev, tenia un equipo de 200 personas, que tambien fueron mandados a Rusia. Las órdenes dadas a Korolev era construir misiles, pero su objetivo secreto era crear un programa espacial
En 15 de marzo de 1947 una comisión de estado recomendaba que el primer paso era mejorar el cohete V2. Siendo así, los estudios iniciales eran para crear un cohete totalmente nuevo, empleado como base el V2. En 30 de octubre del mismo año, una versión mejorada y rusa del V2, llamada Pobeda, estrenaría desde el recién construido cosmodromo de Kapustin Yar.
Groettrup llego a proponer un cohete de largo alcance que tenia una primera etapa compuesta de un cluster de varios cohetes, esto seria una solución más fácil y económica para construir un cohete de largo alcance. Semejante solución es empleada hasta hoy en el cohete Soyuz. Las palabras de Groettrup llegaron a ser casi proféticas, diciendo una cierta vez que los rusos demorarían unos 7 años para asimilar la tecnología alemana. Para cumplir sus palabras, desde 1953 las conquistas rusas fueron poco a poco siendo cada vez mayores.
Los proyectos alemanes creados en Rusia nunca fueron directamente puestos en producción, fueron empleados para mejorar los proyectos creados por los rusos. Rusia tenia una tradición en el estudio de los cohetes, pero estudiando los proyectos alemanes los técnicos rusos ganaron una considerable experiencia.
Después de los primeros sucesos, la participación alemana en los proyectos de cohetes ruso comenzó lentamente a declinar, siendo los alemanes poco a poco siendo repatriados. El último a volver fue Groettrup, que en noviembre de 1953 volvió a Alemania Occidental. Interrogado para saber cuales habían sido los progresos rusos, propositalmente no dio muchos detalles, disminuyendo la importancia de la participación alemana. Al contrario de los Estados Unidos, donde los científicos alemanes llegaron a ocupar posiciones de destaque en el programa espacial, en Rusia ellos fueron puestos apenas para trabajar, y sin saber cuales eran las intenciones rusas.
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Buen artículo, aunque echo en falta una revisión ortográfica.
..., enterate que el que escribió en castellano es brasilero...., vos, que tal escribís en portugués ?
El articulo muy bueno pero Aprende a redactar
que es la peor de mis zb