Algún día, un ordenador nos dirá cuándo necesitamos tomar un descanso, nos alertará cuando tengamos que tomar nuestra medicación e incluso nos dirá si deberíamos ir a ver al doctor. Al menos en la University of Houston, esta relación humano-computadora ya se está haciendo realidad.
oannis Pavlidis, del College of Natural Sciences and Mathematics, es el responsable del diseño del programa ATHEMOS (Automatic THErmal Monitoring System), un sistema que permite que un computador realice una vigilancia fisiológica constante de su usuario, sin tocar para nada su cuerpo. Entre otros parámetros, controla el flujo sanguíneo, el pulso y el ritmo respiratorio.
El elemento principal del invento es una cámara de imágenes térmicas que es utilizada como periférico por un ordenador dotado de un complejo programa informático. A través del biocalor procedente de la cara, se pueden extraer una amplia gama de signos vitales. Esta información fisiológica puede entonces ser estudiada para inferir de forma continua síntomas relacionados con nuestro estado de salud.
Por ejemplo, se informará de un nivel de ansiedad elevado a través de la detección de un cierto calentamiento periorbital. Es decir, la temperatura aumenta alrededor del área que rodea a la órbita del ojo debido a un flujo sanguíneo incrementado, lo que indica que el sujeto está experimentando algún tipo de tensión emocional.
El sistema ATHEMOS abre las puertas a un nuevo tipo de interacción entre humano y ordenador. Este último, convertido en una omnipresente herramienta de trabajo en numerosos sectores de nuestra sociedad, podrá vigilar nuestra salud de forma casi constante.
Muchas personas esperan a tener claros síntomas antes de decidirse a comprobar su verdadero estado de salud y, por tanto, acudir al médico. Pero en la oficina del doctor, el entorno está aislado y a menudo es estático, de forma que los chequeos no siempre reflejan el verdadero estado de las cosas. Algunos problemas crónicos, como irregularidades en los latidos del corazón, dolores de cabeza y ansiedad, a menudo se manifiestan intermitentemente y de forma aleatoria, sujetos a muchas variables de situación y entorno. Por eso, un ordenador preparado para ponernos sobre aviso en cualquier momento de nuestra jornada de trabajo podrá descubrir problemas de los que no teníamos conciencia real.
Información adicional en: UH
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