El planeta Tierra rebosa de fenómenos que parecen caóticos aunque, en realidad, se ciñen a reglas estrictas pero difíciles de desentrañar. Su estructura es tan compleja, con tanta cantidad de variables implicadas, que parece imposible hacer una predicción a un futuro siquiera relativamente cercano. Sin embargo, la vida artificial que puede surgir de la combinación entre ingeniería genética y nanotecnología plantea la irrupción de nuevas especies potencialmente capaces de alterar el orden y el caos en el que se desarrolla la vida en nuestro planeta. Por Sergio Moriello de Tendencias Científicas.
En la naturaleza se pueden encontrar una gran cantidad de ejemplos
de sistemas complejos. Se pueden mencionar -entre otros- una
célula, un cerebro, un organismo, una computadora, un ecosistema,
una sociedad de insectos, un sistema inmunológico o una economía de
mercado. Sin embargo, y a pesar de su gran diversidad y abundancia,
se pueden identificar conductas dinámicas genéricas. Entre ellas,
las leyes de crecimiento, la autoorganización y los procesos
colectivos emergentes.
La mayoría de los sistemas complejos son inestables, se mantienen
delicadamente equilibrados. Cualquier variación mínima entre sus
elementos componentes puede modificar, de forma imprevisible, las
interrelaciones y, por lo tanto, el comportamiento de todo el
sistema. Así, la evolución de esta clase de sistemas se caracteriza
por la intermitencia (o fluctuación), aquella situación en la que
el orden y el desorden se alternan constantemente. Sus estados
evolutivos no transcurren a través de procesos continuos y
graduales, sino que suceden por medio de reorganizaciones y saltos.
Cada nuevo estado es sólo una transición, un período de
"reposo entrópico", en palabras del Premio Nobel
ruso-belga Ilya Prigogine.
Auto-organización
El orden y el desorden se necesitan el uno al otro, se producen
mutuamente; son conceptos antagónicos, pero, al mismo tiempo,
complementarios. En ciertos casos, un poco de desorden posibilita
un orden diferente y, a veces, más rico. Así, por ejemplo, un
organismo puede seguir viviendo a causa de la muerte de sus
células; o una organización se perpetúa gracias a la desvinculación
de sus miembros.
La variación y el cambio son etapas inevitables e ineludibles por
las cuales debe transitar todo sistema complejo para crecer y
desarrollarse. Cuando esta transformación se consigue sin que
intervengan factores externos al sistema, se hace mención a un
proceso de "auto-organización".
La auto-organización se erige como parte esencial de cualquier
sistema complejo. Es la forma a través de la cual el sistema
recupera el equilibrio, modificándose y adaptándose al entorno que
lo rodea y contiene. En esta clase de fenómenos es fundamental la
idea de niveles. Las interrelaciones entre los elementos de un
nivel originan nuevos tipos de elementos en otro nivel, los cuales
se comportan de una manera muy diferente. Por ejemplo, entre otros,
las moléculas a las macromoléculas, las macromoléculas a las
células y las células a los tejidos. De este modo, el sistema
auto-organizado se va construyendo como resultado de un orden
incremental espacio-temporal que se crea en diferentes niveles, por
estratos, uno por encima del otro.
Los sistemas autoorganizados se mantienen dentro del estrecho
dominio que oscila entre el orden inmutable y el desorden total,
entre la constancia rígida y la turbulencia anárquica. Es una
condición muy especial, con suficiente orden para poder desarrollar
procesos y evitar la extinción, pero con una cierta dosis de
desorden como para ser capaz de adaptarse a situaciones novedosas y
evolucionar. Es lo que se conoce -desde antaño- como
"transiciones de fase", o -más modernamente- "borde
del caos". Es en esta delgada franja en donde se ubican los
fenómenos que edifican la vida y las sociedades.
Sistemas caóticos
Un "sistema caótico" es aquel que, a pesar de poseer
reglas muy simples (a nivel local), puede tener un comportamiento
inesperado, no predecible (a nivel global). Una de las
singularidades que caracterizan a estos sistemas es que dependen
mucho de las condiciones iniciales. Un insignificante cambio en
ellas se amplifica y propaga exponencialmente a lo largo del
sistema y es capaz de desencadenar -a futuro- un comportamiento
totalmente diferente o, incluso, una imprevista catástrofe. Es
decir, configuraciones iniciales casi idénticas, sometidas a
influencias externas casi iguales, acaban transformándose en
configuraciones finales muy distintas. Y es este el motivo por el
cual es prácticamente imposible hacer una predicción del estado
final de estos sistemas complejos.
Sin embargo, el caos no es más que un desorden solamente en
apariencia, tiene muy poco que ver con el azar. Aunque parecen
evolucionar de forma aleatoria y errática, estos sistemas tienen
-en realidad- un cierto orden interno subyacente. Por eso, aun
cuando son impredecibles, también son determinables. Esto significa
que su estado futuro está determinado por su estado actual y
obedece estrictas leyes naturales de evolución dinámica. Pero estos
sistemas son tan irregulares que jamás repiten su comportamiento
pasado, ni siquiera de manera aproximada. Como ejemplo se puede
mencionar la dinámica de la atmósfera, las reacciones químicas, los
fluidos en régimen turbulento, la propagación de enfermedades
infecciosas, los procesos metabólicos de las células, el mercado
financiero mundial, los movimientos de grupos animales (cardúmenes
o enjambres), la arritmia del corazón, la red neuronal del cerebro
humano, etc.
El caos parece formar parte de la estructura misma de la materia y
está muy ligado a los fenómenos de auto-organización, ya que el
sistema puede saltar espontánea y recurrentemente desde un estado
hacia otro de mayor complejidad y organización. Un ejemplo típico
es el agua que se desliza a través de una canilla en un goteo
desordenado y, súbitamente, forma un chorro ordenado. Estos
sistemas se caracterizan por su flexibilidad y adaptación (y, en
consecuencia, por su estabilidad), lo cual les permite enfrentar
las condiciones cambiantes e impredecibles del entorno.
Operan bajo una extensa gama de condiciones, ya que parecen estar
formados por una compleja estructura de muchos estados ordenados,
aunque normalmente ninguno de ellos se impone sobre los demás (a
diferencia de un sistema ordenado, que presenta un único
comportamiento). Por lo tanto, se puede controlar su evolución con
ínfimas correcciones, a fin de forzar la repetición de ciertas
trayectorias. En otras palabras, si se los perturba adecuadamente,
se los puede obligar a que tome uno de los muchos posibles
comportamientos ordenados.
Vida artificial
La vida se constituye en el ejemplo más acabado de estructuras muy
complejas que surgen a partir de estructuras mucho más simples. Se
trata de una propiedad emergente, resultado de la interacción entre
sus elementos y de la dinámica propia del sistema. En efecto,
cualquier forma de vida es -en esencia- un sistema altamente
complejo, que exhibe una elevada organización y se sitúa en el
borde del caos. Entre sus características definitorias, se pueden
incluir su capacidad para: la autorreproducción, el almacenamiento
de información, el crecimiento, la adaptabilidad (al entorno), la
interdependencia (con otras formas de vida) y la evolución.
La "Vida Artificial" es un campo del conocimiento muy
joven (nació a fines de 1987) que tiene como objetivo el desarrollo
de sistemas artificiales que muestran las características
distintivas de los sistemas vivos naturales. De acuerdo con
Christopher Langton -"padre" de esta disciplina- es
"el estudio de la vida natural, donde vida se entiende que
incluye, más bien que excluye, a los seres humanos y sus
artefactos". Investiga algunos procesos que transcurren a
diferentes niveles (molecular, celular, orgánico,
social-evolutivo), y su aspecto más abarcativo incluye desarrollos
meramente teóricos, experimentos biológicos y químicos, y
simulaciones sobre computadoras. La importancia de su estudio
radica en que los sistemas naturales constituyen excelentes fuentes
inspiradoras para el desarrollo de la tecnología. En efecto, el
biológico es un modelo muy optimizado que ayuda al ser humano a
solucionar -con extraordinaria eficacia- muchos problemas complejos
no convencionales que surgen de la interacción con el entorno.
La arquitectura básica de estos sistemas consiste en un abrumador
número de "criaturas" relativamente simples, que forman
densas redes de interacción y operan paralela y simultáneamente sin
que exista un control central. Los comportamientos individuales no
están programados implícitamente; los científicos sólo se limitan a
darles un conjunto reducido de reglas de interacción que
especifican lo que debe hacer cada una de ellas de acuerdo con la
situación en que se encuentre. Nadie es capaz de saber con
precisión qué actitud tomará cualquiera de ellas en un momento
dado. Y, debido a que se verifica un fenómeno de emergencia de alto
nivel (es decir, inteligente) a partir de interacciones de bajo
nivel (o sea, entre entidades no inteligentes), el conjunto puede
resolver problemas que cada uno de sus individuos componentes es
incapaz de realizar.
Amenazas
¿Puede el ser humano crear nuevas formas de vida? ¿Es
imprescindible que sean de tipo orgánico para considerarlas como
tales? Más específicamente, ¿puede considerarse como un ser vivo
algo virtual, algo que carece de una existencia física? ¿Puede
estar viva una entidad o un grupo de entidades que únicamente
existe como una simulación computacional?
Es decir, si algo ejecuta complicados movimientos como un insecto y
se comporta como tal, pero no tiene un cuerpo físico material,
tangible, sino que adopta la forma abstracta de microcódigos de
programación en el interior de una supercomputadora... ¿es un
insecto? Y en el supuesto caso de que no lo sea, entonces ¿qué es?
En otras palabras, ¿cómo exactamente debe comportarse algo -en este
caso, una entidad- para que alguien -en este caso, una persona-
pueda afirmar que está vivo?
Si bien este tipo de "vida virtual" (erigida a través de
programas de computadora) quizás sea difícil de aceptar, ¿qué
ocurre con la "vida seca", aquella formada por autómatas
físicamente tangibles? Este concepto, ¿no se acerca más a la
"vida húmeda", es decir, la compuesta por organismos
biológicos? ¿Y qué pasará cuando la sinergia entre la ingeniería
genética y la nanotecnología sea capaz de producir/engendrar nuevas
y originales entidades?
Miles de millones de años de evolución natural produjeron un mundo
donde la supervivencia y el bienestar de cada organismo está ligado
-muchas veces fuertemente- al de innumerables especies. Todo está
tan interrelacionado y delicadamente equilibrado que la muerte (o
el nacimiento) de una especie puede causar devastadores efectos
sobre algunas otras (a veces, muchas). Sin dudas, el dejar
evolucionar libremente a estas "nuevas especies" dispare
fantasías de descontrol, ya que podrían evolucionar -siguiendo
reglas lamarckianas- mucho más rápido que los humanos, y quizás los
condicionen como nunca antes
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Me pueden fabricar ustedes un "gallifante", por favor?
x)
hagan una mina a medida
grutadoconvento.blogspot.com
he visto una estrella fugaz
UUhAu quien a visto una estrlla fugaz????????????????????????????????????????? Mami yo quier una!!111
Soy demasie idiota pero he oido algo de baños autolavables.¿es cierto?
marize quer namorar com ele
ya tengo un gomeoscopio--------?¿?¿?¿
me parece muy interesante el boletin de Ingeniería genética y nanotecnología ya q nos permite estar actualizados
erick te quiero
pongan caracteristicas no??
Alguien sabe donde encontrar programas free que simulen vida virtual evolutiva? hice uno, pero quiero ver programas hechos por otros... Iva a hacer el mio tridimensional, pero me aburri... Necesito algo motivador...
algun interesado en comentar sobre el espacio paralelo,mi correo es metalikron@hotmail.com
yo soy el anterooo
i am trolazo i like the pedazo lalalalala lalaaaaaaaaaaaaaa
que vien todo el contenido de esto