La capacidad de asombro siempre se ve rebasada por el incontenible avance tecnológico, que día con día estamos experimentando en todos los campos del conocimiento, en una auténtica implosión de comienzos de milenio, como ocurrió hace más de 100 años en las postrimerías del siglo XIX, cuando invenciones transformadoras como el teléfono, el automóvil, la electricidad y la aviación cambiaron nuestras vidas y la forma de relacionarnos y producir conocimiento.
oy, en los albores de este milenio, un conjunto de nuevas tecnologías concebidas a escalas nanométricas parecen anunciar lo que será la próxima revolución industrial, la de la manufactura molecular y la de la manipulación de átomo por átomo para crear nuevas estructuras, materiales y componentes que nos llevarán a los asembladores* universales, las nanocomputadoras, los nanorrobots, las máquinas autorreplicantes y toda una nueva generación de productos.
Para comprender el impacto futuro de las nanotecnologías debemos
ubicar la escala del nanómetro, que es igual a un billonésimo de
metro [o una mil millonésima parte] mucho, mucho más pequeño que un
milímetro o una micra, ya en los ámbitos de los átomos y las
moléculas.
Si pudiéramos ampliar una pelota de beisbol al tamaño de la tierra,
los átomos se harían visibles y serían como uvas; si juntáramos 10
de ellas en línea, eso equivaldría a un nanómetro.
A través de las nanotecnologías el hombre manipulará las
estructuras atómicas para crear, literalmente,nuevas formas
moleculares, así como máquinas de proteína y estructuras complejas
que serán 30 veces más ligeras que el acero y 60 veces más
resistentes, una nueva clase de diamantes, nanomáquinas de
moléculas y de células vivas, máquinas de síntesis de genes,
sistemas moleculares electrónicos o biochips que nos llevarán a las
biocomputadoras, millones de veces más chicas que las actuales, con
billones de bytes almacenados en una computadora nanomecánica que
cabe en el espacio ocupado por una bacteria [una micra] y que es
cientos de miles de veces más rápida que las que conocemos;
memorias de DNA que en el equivalente a un cubo de azúcar son
capaces de almacenar 10 petabytes que son 10 millones de billones
de bytes.
Toda una nueva clase de nanorrobots con capacidad de
autorreplicación, dirigidos a funciones específicas como la de
máquinas anticancerosas, para la producción industrial de nuevos
desarrollos biotecnológicos, productos descontaminantes y, por
supuesto, alucinantes aplicaciones bélicas.
Asimismo, veremos el auge de los desambladores** universales, que
por medio de la ingeniería en reversa sintetizarán todos los
compuestos a través del modelado molecular y el diseño atómico, en
un novedoso proceso de síntesis.
El futuro será uno, dominado por las nanoestructuras, la
nanoelectrónica, la computación cuántica, la nanoproducción y otras
pequeñeces.
Aparte de la creación de materiales ligeros y resistentes, la
manipulación atómica nos permitirá nuevos medicamentos, tecnología
espacial, nanomecanismos de proteína y DNA que serán programados
para desarrollar moléculas complejas y manipuladores
multifuncionales para la arquitectura a escala nanométrica.
Ciencia ficción real
La nanotecnología es el fruto del matrimonio de la química y la
ingeniería, y su truco es la manipulaciónindividual de átomos para
ponerlos exactamente donde queremos y para lo que queremos.
Así será posible contar con bienes consumibles autofabricados por
estructuras nanométricas; supercomputadoras no más grandes que una
célula humana; medicinas por medio de nanorrobots diseñados para
curar un cáncer, que se beberán con una limonada y se desecharán
por la orina; manufacturas con menos contaminación; personas
viajando en una nave espacial no mayor ni más cara que un carro
actual; coches Cadillac de 70 kilos de peso, etc.
Ciencia ficción, eso parece, pero es una auténtica realidad que
impactará y marcará de forma definitiva este milenio y cuyos
orígenes se remontan al 29 de diciembre de 1959, cuando en una
memorable plática en la reunión anual de la Sociedad Americana de
Física, realizada en el Instituto de Tecnología de California, el
célebre físico Richard Feynmann, autor de la teoría de la
electrodinámica cuántica, que le mereció el Premio Nobel, planteó
la posibilidad de llegar a manipular átomos sin violar las leyes
físicas de los quantos y dando así posibilidad a las futuras
nanotecnologías.
Pero es hasta 1986 que Eric Drexler publica su clásica obra: La
ingeniería de la creación: la próxima era de la nanotecnología,
donde se hacen los planteamientos fundamentales y se proponen los
campos de acción de las nanotecnologías. En 1992 publicaría su
monumental Nanosistemas: maquinaria, manufactura y computación
molecular.
Experimentos paralelos son realizados por empresas como IBM, donde
logran poner su logo, formado por 35 átomos de xenón, que son
acomodados por medio de un rayo con base en iones, hazaña que
emulan los japoneses manipulando átomos para la creación de figuras
de nivel nano.
La Universidad de Oxford desarrolla tecnologías para el uso de
rayos iónicos para crear nanoestructuras y arquitecturas
electrónicas atómicas.
Otras instituciones como el Centro de Investigación AMES de la NASA
ofrecen ya un postdoctorado en nanotecnología computacional y la
NASA y la Universidad de Stanford ofrecen otro postdoctorado en
nanomateriales.
Así surge hace dos años la primera empresa dedicada a las
nanotecnologías moleculares: Zyvex, con sede en Texas, y que
realiza actividades intensas para el desarrollo del primer
asemblador para su uso en modelado molecular, computación cuántica,
nanoelectrónica y nanomateriales, calculando que en un periodo de
cinco años a 10 años estará disponible para su
comercialización.
La Universidad del Sur de California [USC] impulsa los trabajos en
su laboratorio para robots moleculares, y lo propio hacen
instituciones tan serias como el Lincoln Laboratory del MIT, la
Universidad Rice, el Oak Ride National Laboratory, el Instituto de
Tecnología de California, la Universidad de Singapur, el Instituto
Foresight y el Instituto para la Fabricación Molecular de la
Universidad del Norte de Carolina.
Empresas como NEC, Toshiba, Fujitsu, Xerox, Sanyo y Sharp, entre
otras, aportan recursos para investigaciones en el campo de los
biochips y los sistemas electrónicos moleculares.
Como se ve, la cosa va bastante en serio y según parece la
nanotecnología será llamada la sexta revolución industrial, después
de las cinco anteriores.
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me parece muy buena la informacion pero no es lo que busco
Se les agradece por alcanzar algunas informaciones, Ok. sigan adelante que el futuro debe cambiar para positivo.
si se quieren divertir entren a habbo.es es chidoooooooooooo