La velocidad de la luz no ha sido siempre constante, ya que hace 2.000 millones de años era algo inferior en la Tierra, según nuevos datos obtenidos del reactor nuclear de Oklo, en Gabón, que ya en tiempos prehistóricos generaba calor mediante reacciones nucleares similares a las que hoy emplean las centrales atómicas. El descubrimiento necesita ser ratificado con más mediciones, pero refuerza la necesidad de un nuevo marco teórico para explicar el Universo. Por Eduardo Martínez de Tendencias Científicas.
a velocidad de la luz, una de las más importantes constantes conocidas del Universo, pudo ser algo inferior hace dos mil millones de años, según se desprende de una antigua fuente de información, el reactor natural de Oklo, que hasta ahora avalaba la constancia de la velocidad de la luz.
La sorpresa ha surgido cuando investigadores de la Universidad de
California trataban de medir con más precisión la constante de
estructura fina, también conocida como alpha.
Esta constante fina o alpha es la que relaciona la velocidad del
electrón en el estado más bajo de energía del átomo de hidrógeno,
con la velocidad de la luz. La estructura fina es una de las
constantes fundamentales del Universo, junto a la que describe la
relación de masa del electrón con la del protón y junto a la que
relaciona la fuerza gravitacional con la eléctrica.
Sobre estas constantes fundamentales se han elaborado tanto la
relatividad restringida como la relatividad general y la teoría
cuántica, que son las que describen el conjunto de partículas y
campos conocidos. Por ello, cualquier variación en una de estas
constantes tendría gran trascendencia para la física actual.
El parámetro alpha
Al revisar los datos ofrecidos por el reactor Oklo con un espectro
de información que los autores denominan más realista, las cifras
obtenidas para esa constante de estructura fina sugieren que el
parámetro alpha ha disminuido respecto a hace 2.000 millones de
años.
La idea de que la velocidad de la luz es constante proviene de la
medida del parámetro alpha, cuya variación, para muchos físicos,
significa un cambio de la velocidad de luz.
Hasta ahora, los físicos que se oponen a aceptar cualquier
variación en la velocidad de la luz se basan, entre otras fuentes,
en la información facilitada por el reactor nuclear
natural que fue encontrado en 1972 en Oklo, Gabón,
África Occidental.
Este yacimiento de uranio, que abarca una superficie de
aproximadamente 35.000 km2, se puso en funcionamiento hace casi
2.000 millones de años, cuando diversas reacciones nucleares se
originaron espontáneamente en esa región africana, generando calor
de la misma forma que lo hacen las actuales centrales
nucleares.
Ligera variación
Los análisis realizados hasta ahora sobre los isótopos radiactivos
de Oklo habían determinado que las reacciones nucleares de hace
2.000 millones de años eran iguales a las de hoy, lo que
significaba que la constante alpha también era la misma y, por
ende, que la velocidad de la luz era también constante.
Sin embargo, el nuevo estudio sobre los datos de Oklo ofrece datos
más precisos que los disponibles anteriormente, señalando que la
constante alpha ha disminuido en más de 4,5 partes en 10 elevado a
8 desde que surgió el reactor natural, lo que en principio supone
que la velocidad de la luz ha variado también ligeramente respecto
al valor de hace 2.000 millones de años.
Los resultados de esta investigación se publican en Physical Review D, donde el
abstract está disponible en Internet, si bien una versión libre de
este artículo está publicada en Arxiv . La
revista Newscientist
también ha dedicado un artículo a este descubrimiento.
La comunidad científica ha reaccionado de diversa forma ante el
descubrimiento, que aún necesita ser confirmado por otros
experimentos antes de que pueda afirmarse categóricamente que la
velocidad de la luz es variable.
Física revisada
Las supuesta variación de la velocidad de la luz contradice la
teoría de la Relatividad de Einstein, además de cuestionar otras
muchas teorías de la física tradicional.
La eventualidad de una variación temporal de las constantes
fundamentales ha sido contemplada desde los años cuarenta del siglo
pasado por algunos físicos, que han insistido en realizar medidas
precisas de algunos fenómenos relacionados con las constantes
fundamentales para comprobar si alguna de ellas ha podido variar
con el tiempo.
Esta hipótesis, planteada por Dirac, Jordan y otros, es la que ha
llevado a los físicos a profundizar en los valores atribuidos a las
constantes fundamentales y a sugerir que la velocidad de la luz ha
podido ser diferente en otros momentos de la historia de la
Tierra.
Algunos físicos creen al respecto que la eventual variación de la
velocidad de la luz sería la explicación de algunos fenómenos
cosmológicos desconcertantes, como la temperatura casi uniforme del
Universo, al mismo tiempo que reforzaría las teorías sobre las
dimensiones espaciales adicionales.
Nuevo marco teórico
Los físicos siempre se han preguntado por qué las constantes
fundamentales tienen los valores que se les atribuyen y si es
posible que exista un mecanismo dinámico vinculado a la expansión
del Universo que determine el valor, invariable o aleatorio, de
estas constantes.
Sin embargo, estas cuestiones no han encontrado respuesta en el
cuadro de la física actual, donde las así llamadas constantes
fundamentales han sido introducidas como parámetros
arbitrarios.
Es posible que estas cuestiones tengan respuesta en un marco
teórico más completo que el actual, como ha sugerido Théodore
Kaluza con su generalización de la teoría de Einstein,
la cual comprendería un espacio-tiempo de cinco dimensiones en el
que las constantes fundamentales no tendrían parámetros
invariables.
La teoría de las
cuerdas sugiere a su vez que todas las constantes son
dadas por campos variables en el espacio y el tiempo asociados al
campo gravitacional, por lo que el valor de todas las constantes
puede predecirse.
El nuevo análisis de los datos de Oklo y sus conclusiones prometen
por ello profundizar en un debate crucial para la comprensión del
mundo físico, ya que este descubrimiento refuerza los modelos
cosmológicos alternativos como el sugerido por la teoría de las
cuerdas, abundando en la necesidad de un nuevo marco teórico para
explicar el Universo.
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