Elegir una bebida refrescante light en vez de otra normal con contenido de azúcar no es la mejor manera de combatir la obesidad, sugiere un nuevo estudio realizado en la Purdue University. Los edulcorantes artificiales podrían alterar la habilidad del cuerpo de contar calorías.
erry Davidson y Susan Swithers, del departamento de ciencias fisiológicas, creen que este problema es una de las razones por las que cada vez hay más gente que es incapaz de regular la ingestión de alimentos y de controlar su peso corporal. Los dos científicos proponen pues prestar más atención a las calorías consumidas y realizar ejercicio regular, como mejor opción para evitar la obesidad.
Las investigaciones sugieren que hacer coincidir automáticamente la
ingestión calórica con la necesidad real de calorías depende de la
habilidad del cuerpo de aprender que el sabor y la textura de la
comida en la boca sirven para llevar a cabo esta evaluación. De la
misma manera que los perros de Pavlov aprendían que el sonido de
una campanilla implicaba comida, las personas aprenden que los
sabores dulces y las comidas densas y viscosas implican un número
elevado de calorías. Este proceso de aprendizaje comienza muy
temprano en la vida y quizá sin que seamos conscientes de ello.
Así, si consumimos alimentos que contienen edulcorantes
artificiales, podríamos debilitar nuestra capacidad natural de
regular la cantidad de comida que tomamos, y con ello nuestro
propio peso corporal.
Durante los últimos 25 años ha habido un dramático incremento de la
oferta de comidas edulcoradas artificialmente, pero también de
bebidas de baja viscosidad pero alto contenido calórico. Cada vez
hay más personas que experimentan la ingestión de estos alimentos,
cuyo suministro de calorías difiere del que el cuerpo interpreta de
forma automática. Cuando volvemos a consumir una bebida azucarada,
nuestro cuerpo creerá que no posee calorías, y tenderemos a beber
(o comer) más de la cuenta.
Efectivamente, la pérdida de la habilidad de medir la entrada de
calorías en nuestro cuerpo contribuirá a hacer que ganemos peso de
forma regular.
Para demostrar su hipótesis, Davidson y Swithers utilizaron dos
grupos de ratas, a las que alimentaron con dos líquidos de sabor
dulce, ya sea por azúcar natural o por edulcorante artificial
(sacarina). Después de diez días, se proporcionó a las ratas una
pequeña cantidad de chocolate dulce, y se comparó cómo se
comportaban los miembros de los dos grupos. Las que habían
consumido bebidas edulcoradas con sacarina tuvieron problemas para
compensar las calorías que contenía el chocolate, y comieron una
cantidad mayor que sus compañeras.
En otro estudio, los investigadores hicieron un experimento
semejante, pero teniendo en cuenta la viscosidad de los
alimentos.
Información adicional en: Purdue University
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Creo que es necesario que mencionen que contiene la sacarina, es decir, cuales son los elementos nosivos, para de esta forma elegir los que no lo posean, ya que existen en el mercado gran cantidad de estos asuntos