El clima terrestre es ahora más sensible a las perturbaciones de lo que lo era en el distante pasado. Un reciente estudio sugiere que las regiones tropicales y subtropicales juegan un papel, previamente desconocido, en el control de esta sensibilidad.
os autores del trabajo, Christina Ravelo, de la University of California en Santa Cruz, y sus colegas de la UCSC y de la Boise State University, se centraron en la época del Plioceno (hace entre 5 y 1,8 millones de años), cuando el clima era bastante más cálido, los niveles del mar más altos, y los casquetes polares más reducidos que los actuales.
Durante la fase tardía del Plioceno, el clima se dirigió hacia otro
período mucho más frío (el Pleistoceno), caracterizado por
episodios de amplias glaciaciones en el hemisferio norte. Puede
decirse que el actual es un período relativamente cálido dentro del
régimen generalmente frío del Pleistoceno.
El Plioceno es el período más reciente de la historia de la Tierra
con temperaturas superiores a las actuales y concentraciones de
gases invernadero comparables a las que tenemos hoy en día, de
manera que puede servirnos para estudiar cómo cambiará el clima en
un próximo futuro. Sin embargo, el Plioceno era muy diferente en
cuanto a patrones de circulación y a la sensibilidad al cambio
climático.
La transición desde el cálido Plioceno al frío Pleistoceno se ha
explicado a menudo mediante acontecimientos puntuales, como la
elevación de cordilleras montañosas o la separación de cuencas
oceánicas, que podrían haber alterado los patrones globales de
circulación y llevado al sistema climático más allá de algún
umbral, provocando la aparición de un nuevo régimen climático.
Ravelo, no obstante, cree más en un proceso gradual en el que se
produjeron cambios en los componentes principales del sistema
climático, en momentos distintos y regiones diferentes.
En efecto, se han encontrado respuestas regionales que no pueden
ser explicadas por una especie de efecto dominó. La transición se
desarrolló en unos 2 millones de años, y un solo evento no podría
haber llevado a ello. Ravelo y sus colegas utilizaron sedimentos
del fondo marino para reconstruir el clima a lo largo de los
últimos 5 millones de años, demostrando que la transición fue un
fenómeno paulatino.
Los investigadores analizaron los fósiles de plancton microscópico
presentes en los sedimentos, obteniendo información sobre las
temperaturas oceánicas y la variabilidad estacional. Cuando
compararon las tendencias climáticas en diferentes latitudes,
encontraron que las condiciones tropicales permanecían estables,
mientras que se producía un gran cambio en latitudes más altas.
La aparición de una glaciación importante en el Hemisferio Norte
hace 2,75 millones de años, fue acompañada por un enfriamiento de
las regiones subtropicales. No se vieron cambios significativos en
los trópicos hasta un millón de años después, cuando las
condiciones en los trópicos y los subtrópicos adaptaron los
patrones de temperaturas oceánicas y circulación atmosférica que
persisten hoy en día.
Con la transición al modo moderno de circulación en estas zonas, el
sistema climático global parece haberse vuelto mucho más sensible a
las pequeñas perturbaciones. En escalas de tiempo cortas, por
ejemplo, se pueden activar fenómenos como El Niño y La Niña debido
a cambios periódicos en las aguas ecuatoriales del Pacífico. A más
largo plazo, las idas y venidas de las glaciaciones durante miles
de años, en el Pleistoceno, se correlacionan con cambios cíclicos
en el calor proporcionado por el Sol, debido a los ciclos de la
órbita terrestre alrededor de la estrella. En el Plioceno, en
cambio, estos cambios cíclicos no se correspondían con variaciones
tan importantes del clima global.
Información adicional en: NSF
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