La película El Día de Mañana dibuja un escenario dantesco que ha sido anticipado por la ciencia, aunque lo hace de una forma irreal que distorsiona la naturaleza y los ritmos de los cambios climáticos que podrían derivarse de la intervención humana. Ello no impide que contribuya a la sensibilización social sobre la importancia que reviste el cambio climático, que ya manifiesta indicios preocupantes y aconseja prudencia en las actuaciones políticas. Roland Emmerich nos recuerda además que el espectro del Apocalipsis continúa presente después del emblemático año 2000. Por Eduardo Martínez de Tendencias Científicas.
l escenario descrito en la película "El día de mañana", de Roland Emmerich, tiene base científica, aunque en la realidad se aleja bastante de lo que previsiblemente podría ocurrir.
La hipótesis de que un derretimiento de los glaciares árticos
podría invertir las corrientes marinas y desencadenar un
enfriamiento que cambiaría el clima en el hemisferio norte
realmente ha sido evocada por los científicos.
De hecho, el Centro
Hadley del Reino Unido ha publicado en los últimos
años simulaciones de una catástrofe semejante, señalando que una
inversión de la corriente del Golfo supondría que la temperatura de
Europa descendería 5º C.
La película se aleja mucho de esta previsión razonable porque los
cambios de temperatura son mucho más bruscos y rápidos, cuando la
realidad es que, de producirse, estos fenómenos serían más
moderados y tardarían décadas o siglos, no una semana, como ocurre
en El día de mañana.
Discrepancias científicas
Por otro lado, la comunidad científica no es unánime ni respecto a
los modelos posibles de evolución del clima, ni a las
probabilidades de ocurrencia de semejantes cambios. Muchos creen
que un fenómeno parecido al de la película ocurrió hace 13.000 años
y que provocó el fenómeno inverso, es decir, el fin de la era
glaciar.
Otros apuntan a que la corriente del Golfo se interrumpió hace
8.200 años, provocando un enfriamiento en Europa Occidental de
entre 2º C y 5º C. Sin embargo, algunos climatólogos no comparten
estas teorías.
El autor de la teoría de la congelación de la Tierra, Wallace S.
Broecker, del Observatorio Lamont Doherty, Universidad de Columbia,
publicó a mediados de los noventa en la revista Science que
las emisiones de gas carbónico producirían un calentamiento de la
atmósfera.
Señalaba que este calentamiento llevaría consigo un dramático
cambio climático, especialmente en el hemisferio norte. Debido a la
desaparición de la corriente del Golfo, el Atlántico Norte se
enfriaría rápidamente.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
¡Magnífico!
Preocupante.