El cerebro sintético es la última propuesta de la Inteligencia Artificial: construir una máquina inteligente ensamblando, neurona a neurona, estructuras de complejidad creciente imitando a la mente rudimentaria de los seres vivos, primero la de un mono y finalmente la de un niño. La finalidad es utilizar un hardware evolutivo para crear un cerebro encarnado en un cuerpo mecánico capaz de imitar la habilidad de los seres vivos para modificar su comportamiento de acuerdo con la experiencia adquirida. De momento el cerebro sintético es sólo una hipótesis que deja abierta la pregunta de si se desea realmente construirlo y, de ser así, la cuestión de si se debería hacerlo. Por Sergio Moriello de Tendencias Científicas.
n algunos círculos científicos ya se propone la implementación de una máquina inteligente que imita a la mente rudimentaria de seres vivos relativamente sencillos para más tarde remontarse hacia arriba a lo largo de la escala zoológica. Una de las últimas mentes animales a imitar sería la de una cría de mono y, finalmente, la de un niño humano a fin de dejarla que evolucione dentro de un entorno social.
Una manera de aproximarse al desarrollo de un intelecto sintético
sería a través del empleo de técnicas de Inteligencia Artificial
Distribuida. El sistema, imitando a la Madre Naturaleza, debería
emplear las mismas reglas de ensamblaje para construir estructuras
de complejidad creciente: la recombinación de neuronas que se
convierten en sub-redes, que se organizan para formar redes y
finalmente se agrupan para formar un cerebro. A fin de resolver el
problema del escalamiento, emplea un proceso fractal, que es el
proceso que se repite incansablemente de una forma recurrente.
En general, estas sub-redes actuarán inmersas en un ecosistema,
realizando tareas de manera grupal, negociando, cooperando y hasta
compitiendo entre sí en formas ricas y muy complejas a fin de
llevar a cabo sus tareas.
Esto significa que el comportamiento del conjunto y sus
propiedades globales no podrán ser pre-programadas, sino que
emergerán a partir de las interacciones dinámicas de sus miembros.
Como afirman los holistas, el todo es más que la suma de sus
partes.
Cerebro artificial
Las neuronas (de dimensiones nanométricas) de este cerebro
sintético estarían implementadas en una nueva tecnología denominada
hardware evolutivo con el objeto de poder modificar sus
conexiones, tanto internas como externas, para adaptarse mejor al
entorno en donde debe trabajar.
Estas neuronas surgirían de la aplicación de un proceso adaptable
(como los Algoritmos Genéticos), sobre una clase especial de
circuitos lógicos electrónicos (como los Dispositivos
Reconfigurables).
Grupos de estas neuronas, enlazadas reticularmente e
interaccionando entre sí, formarían las sub-redes. Una colección de
sub-redes, también enlazadas reticularmente e interaccionando entre
sí, formaría las diferentes redes que, por último, conformarían el
cerebro sintético.
Desafortunadamente, todavía no se sabe si este planteamiento
teórico puede implementarse en la práctica, principalmente en el
caso de un cambio de escala (el típico problema del
escalamiento).
En efecto, ¿cuántas neuronas se necesitarían para formar una
sub-red? ¿Qué cantidad de sub-redes se requerirían para construir
un cerebro?. ¿Cuál sería la configuración inicial de la red?, ¿la
red neuronal de un niño? Esto se debe a que no se tiene un acabado
conocimiento de la neuroanatomía del órgano encefálico ni de cómo
éste trabaja, dado que las ciencias del cerebro todavía son muy
inmaduras.
Cuerpos anexados
Suponiendo que se llegue a construir un cerebro de este tipo, se lo
debería dotar con el equivalente de un cuerpo físico y se le
inculcarían muchos conocimientos, a modo de conceptos, que
servirían para organizar la percepción de sus sentidos y sus
procesos de aprendizaje.
Al respecto, se hace mucho más fácil determinar qué se ve o qué se
oye (es decir, reducir la ambigüedad) si se cuenta con algunos
conocimientos sobre el tema que se está viendo u oyendo. Por otra
parte, es prácticamente imposible aprender si no se tienen algunos
conocimientos (aunque sea mínimos). Quizás éstos estarían
implícitos en el cableado que se reproduciría a partir de las
redes neuronales orgánicas.
El robot necesitaría, asimismo, de una compacta y eficiente fuente
de energía interna, de adecuados sistemas sensoriales (para
percibir el entorno en donde se desenvuelve), de una precisa
estructura mecánica adaptable (a fin de disponer de una cierta
destreza física de locomoción y manipulación), de sofisticados
sistemas de control realimentados (para coordinar el conjunto y
llevar a cabo acciones correctivas cuando sea necesario) y de una
apropiada interfaz tanto con los seres humanos como con las otras
máquinas (capaz de reconocer la letra manuscrita y los símbolos, el
lenguaje hablado y las nociones, los gestos y los movimientos
corporales).
Tal vez lo que dé un fuerte impulso a este cerebro encarnado sea
imitar la habilidad de los seres vivos para ir modificando su
comportamiento de acuerdo con la experiencia adquirida.
En efecto, ¿cómo aprende un niño?, ¿de qué manera incorpora,
automática y dinámicamente, nuevos conocimientos a su red
conceptual (su base de conocimientos), alterándola y, a veces,
hasta reestructurándola completamente?
¿Cómo construye su edificio cognoscitivo, por medio de la
información proveniente de sus sistemas sensoriales y a partir de
unas pocas categorías innatas? (Es decir, ¿cómo comprende?)
Problemas y más problemas
En ese sentido, la robótica podría ser un complemento crucial de la
Inteligencia Artificial: al disponer de un cuerpo en el cual
incrustar un intelecto mecánico, éste quizás sería capaz de
comprender verdaderamente, más que simular la comprensión.
Tal vez, por medio de experiencias percibidas y observando las
consecuencias de sus acciones, sea posible que la máquina aprenda y
construya un modelo del entorno dentro de sí misma. Incluso sería
posible conceder a un robot emociones humanas imitadas, con la
finalidad de lograr una mejor comunicación con el hombre.
Pero tal vez lo más complicado de reproducir sea en palabras del
empresario Ray Kurzweil el software de la inteligencia, es
decir, una teoría consistente y verificable acerca de cómo ésta
funciona.
Posiblemente, la mejor manera para desarrollar este software de la
inteligencia sea examinar en profundidad la estructura de la propia
materia gris y tratar de copiar su organización con el auxilio de
la ingeniería (neurona por neurona, sinapsis por sinapsis, grupos
por grupos). Después de todo, es un diseño largamente probado desde
hace cientos de miles de años y es el mejor ejemplo del que se
dispone (y, a la vez, el más accesible).
Hay que tener en cuenta sin embargo que habría circuitos neuronales
fútiles que se deberían evitar como los relacionados con el control
de la respiración, del crecimiento, del metabolismo, del ritmo
cardíaco, del sueño, de las funciones reproductivas, etc.
El proyecto
A fin de reducir, tanto el grado de incertidumbre como los riesgos
de completar semejante proyecto, se sugiere dividirlo en fases
partiendo de la mente rudimentaria de seres vivos relativamente
sencillos, para más tarde remontarse filogenéticamente hacia
arriba a lo largo de la escala zoológica.
Se sabe ahora que el cerebro no es una red homogénea ni uniforme,
sino una colección de circuitos neuronales dedicados a suministrar
capacidades específicas y que, dentro de los mamíferos, existen
muchos de ellos que son comunes.
Uno de los últimos cerebros animales a imitar sería el de una cría
de mono y, finalmente (y siguiendo al matemático inglés Alan
Turing), el de un niño humano y dejar que su mente evolucione
dentro de un entorno social (Después de todo, la infraestructura
del cerebro humano ya está casi totalmente organizada al
nacer).
Pero, vale aclarar, copiar una estructura no implica necesariamente
reproducir una función; es decir, una misma función puede llevarse
a cabo por diferentes estructuras.
El problema principal es que, en la actualidad, no se sabe lo
suficiente sobre cómo funciona la mente humana.
En consecuencia, la arquitectura de la máquina probablemente
seguirá siendo al menos, por el momento incapaz de reproducir
dichos aspectos. En efecto, ¿cómo representar las categorías
innatas con que cuenta el hombre?, ¿de qué manera agrupar una serie
de elementos en dichas categorías?
¿De qué forma reproducir la enorme red de conceptos que tiene
cualquier persona?, ¿cómo representar dicho conocimiento en
estructuras dinámicas en vez de estáticas como hasta ahora para
incorporar nuevo conocimiento?
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Me parece asombroso el horizonte que se abre con la inteligencia artificial. Cada día se debilita más la frontera que separa la realidad de la ciencia ficción...
yo le preguntaria nada mas lo encendieran:¿donde tienes la nariz?
Opino que una solucion al problema de los recursos, el financiamiento, conocimientos empiricos, etc. se basara en la adptacion de organismos vivientes con inteligencia inferior a la humana (ingenieria genetica)pero la ultima instancia de el para que de su creacion, mas que las teorias eticas involucradas y el miedo (un sindrome del burgues ejemplificado en el primer cuarto del siglo xx)a que los androides aprueben el examen de turing, implica la utilidad y eficiencia para explotar los recursos que nos sean necesarios en la supuesta epoca.
es asombroso hasta donde a llegado la ciencia pero tambien debemos pensar en que estas maquinas estan evitando que nosotros sigamos desarrollando nuestro cerebro por que ahora piensan por nostros
ESTOS ASUNTOS TIENEN ADEMAÁS DE SU PROPIA IMPORTANCIA, CONSIDERACIONES COSMOLOGICAS. DE HECHO, EL TAMAÑO DEL UNIVERSO REAL LO SABREMOS A TRAVEZ DE UN CEREBRO SINTÉTICO POR LA IPOSIBILIDAD DE QUE ALGUNOS ASPECTOS DE LA REALIDAD NO SON CON TODA SEGURIDAD VISIBLES Y/O COMPRENSIBLES PARA UN CEREBRO BIOLÓGICO.
PODEÍS VERLO EN LA SIGIENTE PAGINA WEB:
WWW.IESPANA.ES/METAGONO
ALLÍ SE VISLUMBRA ESA POSIBILIDAD.
Solo hay que seguir adelante, creo que todo es cuestión de tiempo. el desarrollo de los robots debe ir a la par del desarrollo de nuestra propia inteligencia, siendo la genética solo una de las formas.
A mi parecer es inevitable poder detener los avances tecnológicos, los cuales no puedo negar que al pensarlo enfrento con temor, es que no puedo evitar preguntarme ¿y qué hay con respecto a la existencia de nuestro espíritu? ¿será tan sólo una concepción teológica que la inteligencia artificial amenaza con destruir? es que no me es fácil entender con mi cerebro biológico el por qué de esta creación, puedo pensar que no es más que una instancia para hacer creer al hombre que tiene las habilidades de Dios, de aquel Dios que ya no se si lo entiendo en mi mente o si lo siento en mi corazón o en aquel espíritu que aquella copia de nosotros mismos me ha hecho dudar...
Opino que el hombre no conce aun su propio cerebro, y con lo sabido actualmente no puede construir su ansiado cerebro sintético.
el cerebro de estos robots no siempre se van a comparar con el cerebro humano ustedes que piensan
el cerebro esta todabia lejos del entendimiento humano va tener que pasar mucho tiempo para que comprendan a la perfeccion como funciona un cerebro
Las implicancias éticas serán superadas, como ha sucedido siempre; respecto a eso de que "las máquinas piensan por nosotros", considero que es un error, no es que las máquinas piensen por nosotros sino que el hombre se esta centrando en el pensamiento abstracto, ése tipo de inteligencia que considero inalcanzable, por lo menos durante muchas décadas, para una cerebro artificial.