Nestlé quiere conseguir helado más cremoso a toda costa. Y varios científicos del campo de la nanotecnología están colaborando para que lo logre. La firma suiza de golosinas se encontraba entre los cientos que asistieron esta semana al evento Nanotechnology Conference and Trade Show (Jornadas y Exposición de Nanotecnología) 2004.
demás de esa empresa, también se presentaron investigadores que ofrecieron su visión de los nanotubos, nanopartículas y puntos cuánticos, que pronto podrían revolucionar los campos de la medicina y la producción de alimentos, según lo indicado por los científicos.
Las máquinas complejas de dimensiones nanométricas están reservadas para un futuro muy lejano. Pero los materiales simples a escala nanométrica ya se están abriendo camino en el terreno de los sensores y herramientas para aplicaciones médicas y alimenticias.
Nestlé cree que los investigadores pronto podrán recurrir a la nanotecnología para producir narices y bocas artificiales capaces de degustar alimentos y para fabricar envoltorios que impidan el desarrollo microbiano.
Las nanopartículas -partículas cuyas dimensiones se miden en nanómetros-también podrían ayudar a esa empresa a controlar la textura y la liberación de sabor de los alimentos, así como la velocidad a la cual los nutrientes son absorbidos por el cuerpo (un proceso denominado biodisponibilidad), señaló Michel Martin, director de coloides alimenticios del departamento de ciencias de los alimentos de Nestlé.
Los investigadores de la firma ya están tratando de aplicar la nanotecnología para resolver el problema del helado.
Aunque para los consumidores, el helado es simplemente una delicia, los científicos de los alimentos lo consideran una espuma difícil de controlar, con ingredientes de alta movilidad (moléculas de diferentes tamaños) que cambian de consistencia y se hielan en diferentes condiciones.
"Es una pesadilla controlar el helado", dijo Martin.
Pero la nanotecnología podría lograr que las moléculas de helado tuvieran un tamaño más uniforme, con lo cual se aportaría un nuevo significado al término consistencia.
Martin no se explayó sobre las ideas de Nestlé en lo que respecta a mejorar su helado aplicando nanotecnología.
Los científicos de los alimentos no son los únicos que tienen algo que aportar a la nanotecnología, que puede definirse como la producción y manipulación de materiales en una escala atómica o molecular.
The National Institutes of Health (NIH, Institutos Nacionales de Salud) señaló que tiene planeado establecer varios centros de nanomedicina como parte de su proyecto NIH Roadmap.
Los centros de nanomedicina del NIH reunirán datos acerca de cómo funcionan las células y las moléculas y desarrollarán términos ingenieriles para describir las partes y procesos de esos elementos.
Los centros contarán con la colaboración de biólogos, médicos, matemáticos, ingenieros y científicos de la computación. Con el tiempo, desarrollarán nuevas técnicas para llevar adelante tareas que van desde trazar el mapa de genomas de animales hasta diagnosticar y tratar el cáncer sin cirugía, indicó Jeffery Schloss, copresidente del Grupo de Implementación de Nanomedicina del NIH.
Pero un investigador de primera línea presente en las jornadas advirtió que las promisorias nanotecnologías podrían verse burladas por la biología natural.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan están construyendo moléculas plásticas microscópicas, denominadas dendrímeros, que se unen con virus y actúan como señuelos para las células saludables. Pero los investigadores se decepcionaron al comprobar que los señuelos plásticos, que parecían ofrecer el potencial de impedir la infección por el virus de la gripe, resultaban inútiles frente a la mitad de las cepas de gripe conocidas en el mundo.
"No importa el grado de elegancia que ofrezca la solución propuesta", señaló el doctor James Baker, director del Center for Biologic Nanotechnology (Centro de Nanotecnología Biológica) de la Universidad de Michigan, "la biología siempre será más complicada."
Los puntos cuánticos, que los investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard utilizaron para mapear las glándulas linfáticas de un cerdo, podrían ayudar a los médicos a detectar células cancerosas más tempranamente que lo que permiten las técnicas actuales. Los médicos de Harvard desarrollaron un dispositivo de imágenes para el quirófano que hace que los puntos cuánticos se iluminen.
Pero los puntos cuánticos se forman con cadmio, mercurio y otras substancias tóxicas, explicó el profesor adjunto de medicina de Harvard John Frangioni.
"Esos materiales", dijo Frangioni, "no van a acercarse a la gente por un buen rato".
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