La tecnología androide acaba de dar un paso hacia adelante con la creación de un polímero de alta tecnología llamado "frubber", que se asemeja a la piel humana. Su creador, David Hansen, la ha convertido en un robot llamado "Hertz", que tardó en construir alrededor de nueve meses.
l trabajo de David Hansen es realmente significativo, ya que el movimiento facil del robot es muy realista, y puede jugar un importante papel en el camino de los futuros androides y su relación con la humanidad.
Con unos chispeantes ojos azules, unos labios delgados y una comedida sonrisa, Hertz se ha convertido en el centro de atención de las miradas. Hertz no es realmente una chica; se trata de una "escultura robótica", que por ahora sólo posee una cabeza animada y que Hanson tardó en construir nueve meses.
Hanson y otros compañeros de profesión creen que los robots sociales servirán en el futuro para ejercer una variedad de funciones útiles para el hombre: de compañía, de tutor, de guarda de seguridad, etc.
Pero una pregunta llega a nuestra mente. ¿Deberían los robots parecerse tanto a los humanos?
Hanson, que ha trabajado como diseñador, escultor y desarrollador de robótica en Disney, estudios Universal o la MTV, piensa que darle a los robots un aspecto humanoide hará que la comunicación entre ambos sea mucho más efectiva y natural.
Como su anterior proyecto K-bot, Hanson esculpió a Hertz basándose en la cara de su novia. La cara está encajada en una serie de diminutos motores eléctricos, con los que el robot puede sonreir, parpadear o incluso fruncir el ceño.
Por ahora, Hertz es únicamente una cabeza encima de un taburete de madera cuyo cerebro está conectado a un ordenador portátil. No tiene brazos ni piernas, ni siquiera cuerpo, aunque su autor tiene planeado completar su cuerpo algún día.
Los ojos de Hertz poseen cámaras de vídeo capaces de mirar fijamente la cara humana y seguirle con la mirada, siempre que no se mueva demasiado rápido o fuera del límite de su visión.
David Hanson afirma que la mayoría de las personas creen que los rostros humanos en los robots pueden provocar un choque y turbación en las personas. Sin embargo, él cree que el rostro humano es sin duda el paradigma más natural para interactuar con nosotros.
La mayoría de los expertos no están de acuerdo con esta afirmación.
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