Una nueva generación de motores desarrollados por el mayor fabricante de motores a reacción del mundo, CFM (una colaboración entre GE y la compañía francesa Snecma), permitirá a las aeronaves utilizar un 15 por ciento menos de combustible, cantidad suficiente para ahorrar alrededor de 1 millón de dólares (0,77 millones de euros) al año por avión, y reducir significativamente las emisiones de carbono.
En una reunión sobre biología sintética celebrada en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, EE.UU.), la farmacéutica Novartis anunció que había sintetizado genomas híbridos de la gripe en un proceso que podría recortar en varias semanas el tiempo necesario para producir las vacunas. Cuando aparece una nueva cepa de la gripe, las agencias gubernamentales suelen enviar muestras a los fabricantes de vacunas, que cultivan grandes cantidades del patógeno en huevos de gallina como material de arranque para las vacunas, explica Philip Dormitzer, director de investigación de vacunas virales en Novartis. Este proceso llega a tardar meses en hacerse y puede no llegar a tiempo para el pico de un brote de la enfermedad. Pero Novartis, trabajando con biólogos sintéticos, ha desarrollado una forma de hacer una síntesis química de los genomas del virus y cultivarlos en tejido de cultivo. Además de suponer un ahorro, podría producir vacunas más eficaces.
Uno de los retos fundamentales de este siglo pasa por ampliar el conocimiento que se posee sobre las interacciones complejas que se dan entre el medio ambiente y la sociedad. Para dar con una solución es necesario lograr una mayor integración entre las necesidades de las ciencias sociales y medioambientales, pasar de un modelo de investigación disciplinario a otro pluridisciplinario y acercar posturas entre la población, los científicos y las instancias decisorias.
Investigaciones sugieren que un nuevo material podría usarse para extraer uranio del agua de mar de forma más eficiente. Los océanos de la Tierra contienen casi mil veces más uranio que las reservas convencionales y los investigadores llevan décadas intentando desarrollar una forma eficiente de extraerlo. Los expertos afirman que es importante desarrollar este tipo de tecnología puesto que podría servir como un seguro en caso de que llegue a escasear la oferta de uranio para los reactores nucleares.
Un casco que envía un campo magnético a través de la cabeza de quien lo lleva podría servir, en el futuro, para diagnosticar de forma rápida si existe una inflamación o una hemorragia en el cerebro como resultado de una lesión. En un prototipo del casco, una pequeña bobina en forma de halo genera un campo magnético por encima de la cabeza de la persona. Otra bobina, colocada justo encima de las orejas, detecta el campo magnético inducido en el cerebro del voluntario. Puesto que los líquidos, como la sangre, afectan a la fase del campo magnético, el equipo que hay detrás del dispositivo ha sido capaz de distinguir a ocho pacientes con lesiones cerebrales de 46 voluntarios sanos en un estudio piloto sobre el que informan en la revista científica PLOS One.
