Una nueva generación de motores desarrollados por el mayor fabricante de motores a reacción del mundo, CFM (una colaboración entre GE y la compañía francesa Snecma), permitirá a las aeronaves utilizar un 15 por ciento menos de combustible, cantidad suficiente para ahorrar alrededor de 1 millón de dólares (0,77 millones de euros) al año por avión, y reducir significativamente las emisiones de carbono.
