Si eres francés, de menos de 20 años y tienes una conexión de banda ancha, seguramente sabes qué es lo que se hace con el pelo de punta, pantalones ajustados y pasos de baile de música electrónica.
omenzó con un baile llamado Tecktonik, una mezcla de punk, techno, break y disco, nacido en los clubes y extendido por el boca a boca entre los aficionados a las páginas de vídeos. Pero el movimiento juvenil al que dio lugar también es un negocio en expansión y un modelo de cómo crear imagen de marca en Internet.
Ahora Tecktonik es una marca registrada, con 33.800 vídeos relacionados en YouTube, y ha ido más allá del intercambio de música y los pasos de baile para pasar a vender peinados, merchandising y una cultura de tolerancia a los post-adolescentes: es una marca de estilo de vida.
"En realidad no inventamos nada, sino que concentramos y promocionamos un estilo de vida en el club, y cuando despegó en Internet nos dimos cuenta de que podría ser algo más grande", dijo a Reuters Alexandre Barouzdin, de 31 años, uno de los hombres detrás del proyecto.
Barouzdin y su socio Cyril Blanc dijeron haber invertido 30.000 euros para registrar el nombre comercial Tecktonic para conservar la integridad del movimiento y transformarlo de subcultura a nombre de grupo.
Los analistas creen que Tecktonik ha tenido éxito porque aspira a un público joven e intenta reunir toda una tendencia bajo una sola marca desde el primer momento.
"A diferencia del rock, el punk y otros movimientos similares, éste ha tenido un nombre comercial dirigiéndolo desde el principio", indicó Thomas Jamet, de la agencia parisina Reload, especializada en marketing para jóvenes.
Para el sociólogo francés François de Singly, el fenómeno muestra cómo "el capitalismo ha pasado a una marcha tan alta que los movimientos se convierten en marca incluso antes de nacer de verdad".
Aunque Barouzdin declinó dar datos financieros, sí indicó que vende unas 1.000 camisetas de Tecktonik a la semana, en tiendas físicas o en Internet. Además, EMI lanzó el año pasado una serie de recopilaciones de las que se vendieron 400.000 copias. Reebok ha pagado las zapatillas de un grupo de bailarines de Tecktonik franceses, de gira por Japón durante el mes pasado. Y se ha hablado de un posible juego para la consola Wii.
"La ironía es que la auténtica medida de su éxito sería si perdieran el control del movimiento. Pero si quieren ser un negocio de éxito, tendrán que soltar un poco las riendas", indicó Mark Mulligan, ex DJ y productor que cubre el sector musical para la empresa Jupiter Research en Londres.
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Mejor esto que drogas desde luego