El típico agresor sexual de Internet no es alguien que se hace pasar por adolescente para atraer a sus víctimas a encuentros cara a cara que terminan en violentas violaciones, según advirtió un equipo de investigadores estadounidenses.
n cambio, tienden a ser adultos que dejan bastante claras sus intenciones de conseguir un encuentro sexual con los adolescentes, que a menudo creen estar enamorados del agresor.
Y pese a las preocupaciones de padres y fiscales, la investigación reveló que las redes sociales como Facebook y MySpace no parecen exponer a los jóvenes a más riesgos.
"Mucha de la información sobre seguridad en Internet sugiere que los agresores sexuales buscan niños muy jóvenes y utilizan la violencia y el engaño contra sus víctimas", indicó Janis Wolak, del Centro de Investigación de Crímenes Contra la Infancia de la Universidad de New Hamshire en Durham.
"No estamos viendo ese tipo de casos", indicó Wolak, cuyo estudio aparece en la revista American Psychologist, en una entrevista telefónica.
"La gran mayoría de los casos que hemos visto implicaban a adolescentes jóvenes, sobre todo chicas de entre 13 y 15 años a las que se dirigen los adultos que son muy directos sobre su interés en el sexo", indicó.
El estudio se basó en entrevistas con internautas de entre 10 y 17 años y agentes de distintos cuerpos policiales, así como en la revisión de los datos de otros estudios similares.
Descubrieron que sólo el cinco por ciento de los agresores fingió ser adolescente en los crímenes estudiados, y el 75 por ciento de las víctimas que se encontraron en persona con sus agresores lo hicieron en más de una ocasión.
"Desde la perspectiva de la víctima, son romances", indicó Wolak.
Wolak explicó que los adolescentes que incurrían en comportamientos peligrosos en Internet - tener listas de amigos que incluyen extraños, hablar de sexo en la Red con desconocidos, ser groseros online- tenían muchas probabilidades de convertirse en objetivos.
"Los agresores se centran en adolescentes dispuestos a hablar con ellos online. La mayoría no lo está", añadió Wolak.
Wolak insistió en que es importante que padres e hijos tengan claro quiénes son en realidad los agresores.
"Si todo el mundo está buscando agresores violentos acechando en los arbustos, los niños implicados en estas relaciones no verán lo que les esta ocurriendo como un crimen", concluyó.
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