Un estudio del gabinete Forrester ha descubierto la modestia del mercado de Triple Pay en Europa, en el que participa únicamente el 8% de los europeos, un 3% más que el año pasado. El Reino Unido es el país más sensible a esta oferta, seguido de Francia, Holanda y España. Sin embargo, el 37% de los europeos está dispuesto a considerar una propuesta que combine Internet, telefonía IP y televisión por ADSL, y la mayoría prefiere contratarla con el operador histórico de su país. Pero habrá que ir despacio. Por Vanessa Marsh de Tendencias Científicas.
ólo el 8% de los europeos se ha
acogido a una oferta de Triple Pay (fórmula que integra Internet de
alta velocidad, telefonía IP y televisión por ADSL) a 30 de junio
pasado, según el último estudio de este mercado realizado por el
gabinete de estudios norteamericano Forrester Research.
En el mismo período del año anterior el porcentaje de usuarios de
Triple Pay en Europa era del 5%, por lo que el crecimiento del
sector en los últimos doce meses se establece en el 3%. Son
porcentajes modestos, pero que crecen lentamente.
El estudio se ha realizado sobre una encuesta a 25.447 hogares
repartidos en siete países de Europa, entre ellos España. La
disparidad regional aflora en esta encuesta: el Reino Unido es el
país más sensible a estas ofertas, con una tasa de penetración del
13%. Francia le sigue con un 12% y holandeses y españoles comparten
la tercera posición con el 10% de penetración. Alemanes, suecos e
italianos no muestran mayor interés por esta oferta.
Sin embargo, las expectativas no son malas: el 36% de los europeos
que no están abonados actualmente han mostrado interés por una
oferta de Triple Pay. El año pasado era el 35%, por lo que se
aprecia un tímido desarrollo de la sensibilidad hacia esta
modalidad de consumo.
Sensibilidad relativa
Por el contrario, los europeos que ya tienen una conexión doméstica
de bando de ancha pierden interés por el Triple Pay: eran el 49% de
este colectivo en junio de 2005 y ahora son sólo un 47%. Únicamente
Suecia (donde el interés ha evolucionado en un año del 46 al 51%) y
Alemania (que ha pasado del 49% al 54%) muestran signos
positivos.
Forrester ha indagado acerca de los atractivos de la oferta: casi
la mitad de los europeos (de los que el 60% están equipados con
banda ancha) justifican su predisposición por la posibilidad de
reducir su factura mensual de consumo de Internet.
El siguiente atractivo es la posibilidad de unificar en una factura
tres servicios diferentes, lo que interesa al 42% de los europeos.
La tercera razón esgrimida es la posibilidad de mejorar las
condiciones de la navegación por Internet, obteniendo mayor rapidez
en la transmisión de datos, lo que argumentan el 27% de los
europeos.
Otro dato sorprendente: el 26% de los europeos prefieren el
servicio de Triple Pay que pueda ofertarle su operador de telefonía
fija, tendencia que en la mayoría de los casos beneficia a los
operadores históricos de cada país. Sólo un 10% preferiría cambiar
a un proveedor de acceso a Internet alternativo (FAI) o un operador
de cable.
En este aspecto, los datos regionales también son dispares: más de
una tercera parte de los españoles se muestra favorables a la
oferta de Triple Pay que puede realizar el operador histórico,
Telefónica, mientras que sólo el 5% está dispuesto a acudir a otros
operadores alternativos. En Francia, sin embargo, sucede lo
contrario: los usuarios prefieren operadores alternativos para
suscribir una oferta de Triple Pay, según Forrester.
Severa advertencia
En cualquier caso, Forrester no se muestra demasiado optimista
respecto a la evolución de este mercado y en otro estudio advierte
del riesgo de que las operadoras estén adentrándose en un estado de
suicidio financiero por las inversiones en esta oferta rodeada de
tanta incertidumbre.
Según Forrester, el incremento del número de abonados a las ofertas
de Triple Pay no es suficiente para compensar las enormes
inversiones que los operadores históricos están destinando a estos
servicios, lo que puede suponer la acumulación de pérdidas
considerables. Forrester estima que la cuota media europea por
estos servicios dentro de diez años se situará en torno a los 3.700
euros anuales por abonado.
Forrester recomienda, particularmente a Deutsche Telekom y France
Télécom, que reconsideren sus estrategias de inversiones para
llevar Triple Pay a los hogares de sus respectivos países,
señalando que lo más probable es que resulten en un fracaso.
A la vista de las expectativas del mercado, Forrester propone a los
operadores históricos que renuncien a sus sueños de grandeza en las
infraestructuras de fibra para servicios Triple Pay y que se
concentren en una primera fase en la convergencia fijo-móvil. De
esta forma, bajarían la movilidad de sus clientes hasta conseguir
que su estrategia sobre Triple Pay y su capacidad de reacción
operacional sean una realidad.
En cualquier caso, Forrester no es la única voz de alarma. El
pasado enero, la revista Time dedicó un reportaje al sector
preguntándose si el mercado previsible de los servicios Triple Pay
sería suficiente para compensar las inversiones y generar
beneficios.
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Yo personalmente si tengo Internet y teléfono probablemente pase de pagar por ver la televisión. No me renta. Por eso prefiero las ofertas de Internet más llamadas (ya sea por el método tradicional o por VoIP).
pues yo itiliso los tres soy mitad mexicano mitad italiano