Los cibercafés taiwaneses han incorporado duchas, lavado de ropa y camas para sus clientes, con lo que permiten que éstos pasen largas temporadas jugando en internet.
a noticia, hace unos años, sobre un
taiwanés apodado "gigante Verde", que pasó nueve meses
jugando juegos en línea en un cibercafé dio la vuelta al mundo y
dio que pensar a los empresarios taiwaneses.
"Existe un gran mercado para los juegos en línea y la gente
comenzó a pensar en ofrecer todo tipo de servicios para mantener a
los clientes en el local", subraya a Efe Murphy Wang, uno de
los pioneros del los cibercafés en Taipei.
Algo más que un sitio conectado
En Taipei y Kaohsiung, hay cibercafés que son verdaderas
residencias para los aficionados a los juegos electrónicos, que
piden sus "cajitas" de comida, se duchan, lavan la ropa y
duermen algunas horas.
"Estos cibercafés no son la regla general y entre los más de
2.000 que hay en la isla representan una minoría", dice a Efe
Lin Shu-fen, gerente del Cibercafé LHH de Taipei.
Aunque la adicción a los juegos en línea aumenta día a día, el
número de clientes de los cibercafés no lo hace al mismo ritmo,
"porque casi todo el mundo tiene conexión de banda ancha en
casa", apunta Lin.
En la isla, más de la mitad de los estudiantes han visitado este
tipo de establecimientos y el número de clientes habituales supera
los 400.000, según datos de la municipalidad de Taipei.
"La mayoría de mis compañeros van una vez por semana, pero
algunos lo hacen diariamente porque sus padres no les permiten
jugar en casa", explica Chang Li-rong, del Colegio Lanya de
Taipei.
Los ambientes en los distintos cibercafés también varían mucho,
"algunos están llenos de humo de tabaco, en otros sólo hay
estudiantes", afirma Chang.
A los educadores isleños les preocupa la adicción a los juegos en
línea y un estudio de 2009, llevado a cabo en Taiwán, señala que el
25 por ciento de los niños y el 13 por ciento de las niñas son
adictos a internet.
Lo más preocupante es que se ha detectado una conexión entre
agresividad y uso continuado de internet en un 37 por ciento de los
usuarios habituales de la isla, según una investigación de la
Universidad Médica de Kaohsiung y publicada en el "Journal of
Adolescent Health".
Sin embargo, los usuarios no tienen la misma impresión y consideran
que los juegos en línea les ofrecen una oportunidad de relajarse y
de enfrentarse a la fuerte presión escolar o laboral.
"Yo no siento ninguna agresividad por jugar en la red, al
revés, me relajo y luego puedo estudiar con más fuerza",
argumenta un estudiante de secundaria de Taipei apellidado Kao.
Algunos jóvenes desempleados han encontrado en los cibercafés una
"residencia más barata que una pensión", señala Antonio
Huang, de Kaohsiung.
Huang comenta que "están abiertos 24 horas al día, tienen todo
lo que necesitas y te puedes olvidar de tus penas" y agrega
que vive "por menos de 20 euros diarios y me divierto a
tope".
No todos muestran entusiasmo por la modalidad de cibercafés con
duchas y camas, porque temen que perpetúen la situación de
desempleo y de marginación de sus familiares.
"Ya no vemos a mi hermano, se pasa el día jugando en internet
y no sabemos qué hacer para ayudarle a que normalice su vida",
sentencia una joven en uno de los cibercafés de Taipei al que
acudió con la intención de llevarse a su hermano a casa.
Las nuevas tecnologías han cambiado nuestro modo de vida y en
Taiwán los cibercafés han tenido un gran impacto.
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