De nuevo, otro escándalo alimentario en el gigante asiático. El pasado 8 de julio, la televisión local de Pekín emitió un reportaje, supuestamente grabado con cámara oculta, en el que denunciaba que un puesto callejero del céntrico distrito de Chaoyang cocinaba los típicos «baozi» (bollos de harina hervidos y rellenos de carne o verdura) con cartón rallado, que luego mezclaba con un 60 por ciento de sosa cáustica y un 40 por ciento de grasa de cerdo para ahorrarse costes y aumentar beneficios.
l programa tuvo tanta audiencia que fue repuesto la semana pasada por la televisión estatal CCTV. Además de causar sensación en todo el país y hasta en el extranjero, el reportaje suponía un auténtico jarro de agua fría para el Gobierno chino, que intenta atajar los numerosos escándalos alimentarios que están provocando los productos de la «fábrica global» por todo el planeta. Entre ellos, destacan los fármacos adulterados que han causado decenas de muertos en Panamá y la comida de animales defectuosa que ha acabado con miles de perros y gatos en Estados Unidos, sin olvidar varias marcas de pasta de dientes requisadas en España por sus sustancias tóxicas.
Por ese motivo, el controvertido reportaje, que en realidad sólo retrataba un pequeño episodio anecdótico, causó tanta expectación, sobre todo en un país donde la libertad de expresión brilla por su ausencia por culpa de la férrea censura informativa impuesta por el régimen comunista.
Fabricando expectación
De hecho, el programa de denuncia era tan sorprendente que ayer mismo se descubrió una importante novedad: había sido «fabricado» por un periodista de la cadena televisiva, apellidado Zi, que ya ha sido detenido por la Policía.
Al menos, eso es lo que dicen que las autoridades municipales, que han inspeccionado los puestos de «baozi» de Pekín y no han encontrado restos de cartón. «El periodista le proporcionó el cartón al vendedor para ganar audiencia. El programa es falso», informaba el periódico oficial «China Daily» citando un informe del gobierno local que, sin embargo, no aportaba prueba alguna en su contra.
La noticia se produce, además, un día después de que el responsable de inspeccionar los productos chinos, Li Changjiang, acusara a los medios extranjeros de «irresponsables y sensacionalistas» por exagerar algunos escándalos sanitarios y alimentarios. Una curiosa coincidencia que hace temer que la «caza de brujas» contra los informadores críticos haya comenzado ya, pero sólo con los periodistas nacionales.
Aunque también cabe la posibilidad de que Zi se inventara el reportaje, porque en los últimos tiempos han sido condenados varios reporteros por chantajear a empresarios amenazándolos con difundir noticias negativas. Debido a la falta de libertades, las noticias en China tienen más trampa y cartón que los «baozi» del polémico programa televisivo, por lo que los confundidos espectadores ya no saben a quién creer.
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Dictadura comunista, una de las palabras mas paradojicas y tristes de la historia reciente.
Un buen ejemplo de la hipocresia de la que vivimos rodeados.
cuando el rio suena...