El Vaticano ha publicado una guía en Internet para manejar las acusaciones de abusos sexuales hechas contra sacerdotes y defendió la gestión que ha hecho el Papa de la tormenta mediática, alegando que es "un gran comunicador a su modo".
penas un año después de que Benedicto XVI admitiera que la Santa Sede había sido lenta a la hora de utilizar Internet, tras el mal manejo del caso del obispo que negó el Holocausto, el Vaticano colgó en línea una guía básica sobre sus normas para gestionar acusaciones de abusos.
Aunque las normas no son nuevas, su publicación en formato corto y simplificado muestra la determinación de la Iglesia Católica de desviar las críticas de que su respuesta al escándalo de abusos sexuales ha sido burocrática, reservada y a la defensiva.
La página web oficial www.vatican.va la calificó de "guía introductoria que puede ser útil para seglares y no canonistas (refiriéndose al "canon" o derecho interno de la Iglesia)" a las normas de las iglesias locales sobre cómo responder a las acusaciones de abusos sexuales.
Dejó claro que los obispos deben denunciar los delitos a la policía, y que "la ley civil sobre la denuncia de delitos a las autoridades apropiadas debería seguirse siempre". Los obispos deben investigar cualquier acusación, y las que "parezcan con una mínima base", enviarse a la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Este órgano que dirigió el cardenal Joseph Ratzinger antes de ser elegido Pontífice está siendo criticado por representantes de las víctimas, que consideran que respondió demasiado tarde o con demasiada benevolencia.
El breve documento señala que "en los casos muy graves en los que un juicio civil penal ha considerado al clérigo culpable de abusos sexuales" se le puede pedir al propio Papa que despida al religioso.
Una asociación de víctimas, la estadounidense SNAP (Red de Supervivientes de los Abusados por Sacerdotes), pidió "hechos, no palabras", y dijo que "las políticas de la Iglesia, estén online o no, son mayormente irrelevantes", puesto que los obispos pueden ignorarlas fácilmente.
"GRAN COMUNICADOR"
La respuesta del Vaticano a la cobertura de los medios de comunicación sobre los casos de abusos ha parecido estar a la defensiva. Llegó incluso a hacer algo poco frecuente, reprender públicamente a un periódico, The New York Times, por estar en "modo de ataque" respecto a la respuesta del Papa, cuando era cardenal, al abuso de 200 chicos sordomudos por un sacerdote en los años 50 y 60.
La semana pasada, un abogado del Vaticano acusó a los medios de "precipitarse a hacer juicios" sobre las acusaciones de que Ratzinger, antes de ser elegido Papa, intentó impedir la expulsión de la Iglesia de un sacerdote californiano que abusó de niños.
El periódico vaticano L'Osservatore Romano trató de mostrar a Benedicto XVI - cuya falta de experiencia con los medios contrasta con la de su carismático predecesor Juan Pablo II - como un pontífice que "puede escribir a mano, pero es muy sensible con las cuestiones de comunicación" en la era de Internet.
"El Papa es también un gran comunicador, a su modo", dijo el director del periódico de la Santa Sede, Giovanni Maria Vian. "Todo el mundo tiene su modo de comunicar, dependiendo de su personalidad. Pero podría hacerse mejor, eso es verdad".
Vian, en una rueda de prensa con los corresponsales extranjeros en Roma, criticó repetidamente el bajo nivel del periodismo, aunque rebajó el tono de otros cargos vaticanos que han hablado de una conspiración contra el Papa.
"Es ridículo hablar de complot. Pero hay una campaña en los medios", dijo, añadiendo que Juan Pablo II fue objeto de una campaña que pudo haber contribuido al intento de acabar con su vida en 1981, y habló de los "peligros" de difamar al pontífice.
Vian culpó de la "campaña" a los medios de comunicación que necesitan noticias para contrarrestar sus flojas ventas, así como a la hostilidad hacia la Iglesia. Predijo que "surgirán más y más casos porque la campaña continuará, pero al final los lectores se aburrirán".
El director afirmó que el Papa está "tranquilo, como siempre", y negó las noticias de que "esté solo y que el Vaticano sea un nido de víboras. Puedo decir bastante sinceramente que la Iglesia está apoyando al Papa y que no hay sirvientes infieles", dijo.
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