Uno de los representantes del Tropicalismo, el movimiento musical que sacudió la cultura brasileña hace cuatro décadas, el cantautor Gilberto Gil, cumple 65 años. Él es uno de los exponentes de la canción popular del país y uno de los más polémicos ministros del presidente Lula da Silva.
u labor en el comando del Ministerio de Cultura, que asumió en enero de 2003, ha generado casi tanta controversia como su vestimenta, sus peinados exóticos y la mezcla musical de rock y ritmos populares que sorprendió al Brasil conservador hace más de 30 años, durante la dictadura militar.
El debate más reciente se desarrolla en torno a la propuesta de Gil de flexibilizar la legislación sobre propiedad intelectual en Internet y su defensa de los 'hackers', que llevó al diario británico 'The Guardian' a tildarlo recientemente de "ministro de la contracultura".
"Yo, como ministro de Cultura y como músico, trabajo cada día con el impulso de la ética 'hacker'", afirmó Gil, quien subrayó que los 'hackers' son "militantes de la contracultura que ven en la computadora una fantástica herramienta de comunicación", lo que es precisamente el espíritu inicial de Internet.
Coherentemente con su propuesta, Gil, quien cumplirá 65 años este martes, realizará en julio una gira por África y Europa, bautizada de 'Banda Ancha', en la que autorizará la grabación y transmisión gratuita por teléfono móvil de sus interpretaciones."De aquí en adelante voy a buscar eso con todos mis espectáculos. Se podrá filmar, fotografiar, transmitir por el celular", anunció.
Polémica trayectoria
La polémica es una compañera constante de ese músico/político nacido el 26 de junio de 1942 en la ciudad nororiental de Vitoria da Conquista, en el estado de Bahía, y quien hace tres años, cuando ya era ministro de Estado, reveló que fumó marihuana hasta los 50 años de edad.
Para convertirse en una estrella de la música y de la política, Gil abandonó una prometedora carrera de administrador de empresas como funcionario de la transnacional Gessy-Lever, donde trabajaba en la década de los 60. "Gil habría sido un gerente ejemplar. Sabía tratar con la gente, formar su propio equipo y era un estratega", recordó su ex jefe, Vicente Creazzo.
A fines de la década de los 60, y al lado del cantautor Caetano Veloso, comandó la "revolución" del Tropicalismo que, ante los ojos horrorizados de los "nacionalistas", introdujo en la romántica canción popular brasileña el sonido agudo de las guitarras electrónicas y elementos de la música africana, latinoamericana y estadounidense.
Exilio
Conjuntamente con Caetano Veloso y Chico Buarque, Gil jugó un papel activo en la resistencia de los artistas a la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985. Por ello llegó a estar preso en 1968 y debió vivir exiliado en Londres entre 1969 y 1972.
Al regresar a Brasil, se convirtió en uno de los principales difusores del 'reggae' en el país, al grabar una exitosa versión en portugués de 'No Woman, No Cry', de Bob Marley, y luego lanzar varias obras inspiradas en el ritmo caribeño, que lo llevaron a realizar incluso una gira conjunta con Jimmy Cliff, en 1980.
También por esa época, dio sus primeros pasos como activista político. Fundó la organización no gubernamental 'Onda Azul', destinada a defender el medio ambiente en el Estado de Bahía, y en 1988 fue elegido concejal de la Cámara Municipal de Salvador. Ejerció su mandato hasta 1992 y luego dejó en claro que no le había gustado la experiencia.
"Abracé la política a raíz de mi temperamento impetuoso y experimental. Pero la política es la representación de la guerra, en la que los adversarios se convierten en enemigos. Si me dio poco, esa experiencia al menos me hizo entender que, por naturaleza, soy diplomático y odio la idea de eliminar a los que no coinciden conmigo", dijo entonces.
Ministro
Sin embargo, no logró resistir a la invitación de Lula para asumir el comando del Ministerio de Cultura. En ese cargo, siguió enfrentando ataques de adversarios y se mantuvo firme en su decisión de no convertirlos en enemigos.
Vio derrotadas algunas de sus propuestas '-como la de la creación de una agencia reguladora para el sector audiovisual, en 2004-, pero ello no le impidió aceptar permanecer en el gabinete de Lula en su segundo mandato, que expirará en diciembre de 2010, cuando el "hechicero" del Tropicalismo tendrá 68 años de edad.
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Sabe el tal Gil, que los Jacker son delincuentes que roban, arruinan computadoras, envían virus y causan perjuicio a la seguridad.
Este hombre no merece consideración en ninguna noticia, que tal si el fuer vítima de los ataque de un jacker. Es un sotreta que debe lindar con la ignorancia.
Delincuente aquel que defiende o ampara Delincuentes.
Jeeeepepé para defender a los Hackers debe tener cocinado el cerebro. Ministro de Incultura debiera ser ese señor.
Además su música es pésima, y no es aceptada siquiera en el mismo Brasil.
No esperará que le soplen las velas, no me intesesa esa persona.
Sólo se que es una mala persona. No voy a opinar nada más para no ofender.